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Gustavo…, tranquilo

Gustavo Rodriguez. Foto Indirecto
Gustavo Rodriguez. Foto Indirecto

El golpe que recibiste, nos dio de lleno a todos, quienes trabajamos igual que vos. Quien lo aplicó, llevó la mano de aquellos discretos que en lugar de pasar horas trabajando con su equipo, estudiando el fútbol, o aprendiendo de lo elevado, se pasan el tiempo, recibiendo comentarios de amanuenses, dándose manija y viendo sombras en cualquier punto que no les favorezca de un comentario de prensa, o de alguien que no esté de acuerdo con él. Son los que al salir campeones o ganar un campeonato de cuarta, creen que están en el limbo, sin analizar acaso, que ganaron en el límite de la mediocridad. Basta con ver lo que vemos, y así nos daremos cuenta. No hay autocrítica, no se sabe dónde está la frontera, no hay campo para la elevación. Hay que fijarse y ya está. Acaso, no se dan cuenta que el fútbol que vemos cada día está estancado y que el espectáculo pasa por otro lado. No se dan cuenta que el problema de lo discreto no somos nosotros, sino lo que se nos presenta. Porque más allá de las ganas, la entrega, el entusiasmo del jugador en la cancha, el derroche de energías, en la mayoría de los casos; ¿qué hay?.

Gustavo….., tampoco se dan cuenta que nuestra tarea, es la de comentar, analizar, estudiar y brindar, acaso una opinión que permita elevarse, para que todos de una forma u otra podamos superarnos.

Creo, que ya, quien cometió semejante atropello contigo, sepa que estuvo mal, que se equivocó, y quizá, no consiga la forma de pedir disculpas, hecho que a la larga o a la corta va a ocurrir.

Por suerte, hay una gama de personas de fútbol que hoy, está recibiendo el mensaje de la excelencia. Felizmente, hay quienes miran hacia la cancha y ven que el trabajo está por encima de lo demás.

Muchachos, técnicos, gente de fútbol. Estudien, aprendan, miren, escuchen. Capacítense. Pero en serio.  Quien lo haga, seguramente no tendrá que detenerse a discrepar con un periodista, porque en la charla conceptual, podrá explicarle como son las cosas. Estará capacitado para sentarse con ese profesional del micrófono, o de la pluma deportiva, para analizar lo que está pasando con su equipo, con su medio, con su liga, con su ciudad. Allí, llegará el análisis y el camino abierto a la superación de ambos.

Del golpe, de la agresión, del epíteto, de la prepotencia, ni hablemos. Eso es de cuarta, es bajeza, limitación, porque en la violencia, se encuentra el camino para salir de la impotencia que significa la limitada capacidad para cumplir con lo que se le ha encomendado.

“En ningún momento hablé mal de la persona. He sido crítico, soy periodista y opino, del técnico, del trabajo directriz, de cómo está Rocha hoy pero nunca sobre el ser humano”-dijiste a la página Indirecto. Com. No precisa ni que lo expreses, Gustavo. Debe ser así, quien es un profesional de la palabra, quien se preparó para trabajar en estos medios, quien se juega cada día, por sus principios sagrados del periodismo, no necesita explicarlo.

Dijiste; “Hoy tengo que pensar en mi familia (…)”.- Está bien, te comprendemos. La familia es la más afectada, porque no entiende lo que hay dentro de ti, que es decir, lo que hay dentro de nosotros. Pero explícales que es tu pasión, tu vida y tu medio de vida, y a él no puedes renunciar.

“Sinceramente me quitaron las ganas de seguir en esto”- es la primera reacción que surge del dolor, de la impotencia que viene después de semejante atropello, pero en pocos días será la fuerza para seguir adelante. ¿Por qué?. Porque el equivocado no sos vos. Porque vos cumplís con lo tuyo, con tu trabajo, con tu profesión.

Gustavo…., lo que pasó, es apenas un percance de la profesión. Todos, de una manera u otra hemos vivido el sinsabor en nuestra cotidiana acción periodística. Resulta doloroso el golpe por ti recibido, que también se posó en nuestro corazón, en nuestra mente, hasta en el alma. De igual forma, estamos aquí, con fuerza, con ganas, con entusiasmo, porque estamos convencidos de lo que hacemos, por qué lo hacemos y por quien lo hacemos. En definitiva, la profesión, el deporte, la gente, el fútbol, nos necesita. Sobre todo, cuando tomamos éste camino con profesionalismo, seriedad, entusiasmo, responsabilidad,  y con la ilusión de brindarnos, para que nuestras ciudades reciban esa palabra, de crítica o de elogio, razonada, sincera, que apunte a la superación.

Fuerza amigo.

Fraternalmente. Pedro Ramón Clavijo.

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Blog de fútbol de Florida y del interior de Uruguay

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