Estadio Ubilla. Foto Willan Muñoz

Estadio Ubilla. Foto Willan Muñoz

Por Walter Acarino

Un partido que se condiciona con dos errores olimareños y donde aprovechó el arachán para sacar la distancia que le permitió manejar el partido.

A los 26″ un desborde clásico del fútbol uruguayo y un a veces clásico “dormirse” en el cierre encontro a Juan I. Silvera con la comodidad de estirar la cabecita y ponerla lejos del alcance de Jhon Pérez para poner en el comienzo la apertura del marcador.

Ese gol puso nerviosismo en una defensa olimareña que tuvo varios errores en la primera parte y como consecuencia, pocos minutos después un “centro banana” en un tiro libre que se cierra al segundo palo, el amague de Olivera de ir a buscarla y desviar, cuando pasa ya es tarde para el guardameta y se mete el segundo balón en la valla de Treinta y Tres.

Ahí hubo un freno en los arachanes. Se refugiaron y buscaron la contra, sumado a un equipo rojo que con pocas ideas, pero mejor actitud intentó descontar, teniendo un par de chances antes del cierre de la primera parte, una muy clara en los piés de Martín Avila que corrió más de 50 mt en una contra fulminante.

La segunda parte vino “de reto” en el vestuario. Ferreira dicen tocó las fibras anímicas de los jugadores y  comenzó a ganar en confianza y tenencia de balón. Adelantó las líneas rodeando mejor a Nicolás Gutiérrez que muchas veces era un “doble lateral izquierdo”, acompañó a Juan “Toncho” García y Martín Avila comenzaba a ser un azote en la última línea rival. Alzueta y Alvarez se adelantaban y comenzaron los cambios. Ferreira rompe la figura del “doble 5”, sale Aquino e ingresa Velarde para darle mayor velocidad y verticalidad a un rojo que se notaba mejor también fisicamente, con un promedio de edad inferior a Cerro Largo.

Los arachanes se refugian e intentan “campear” el temporal rojo que en una gran jugada por la derecha, Velarde sirve al área y García deja por el camino al meta y es derribado sobre el vértice del área chica, falta que cobra Avila y marca el descuento y la reacción roja.

Y cuando todo parecía era inclinado contra el arco de Cerro Largo, otro centro cruzado al área, lo toman dentro del área a un delantero arachán y el colegiado riverense marca el penal que corta la reacción roja.

Ya estaba en campo de juego Rino Lucas, para tener la pelota y salía Silvera sentido, luego de haber marrado un par de chances claras frente al meta olimareño. A falta de 10′ vino la expulsión de Martins y eso hizo que redoblara esfuerzos por el empate, el rojo, cosa que no consiguió a pesar de estar cerca en por lo menos tres chances de anotas, dos por Gutiérrez y otra por Avila, que de haberlo hecho hubiera sido de justicia por como terminó el partido.

En suma, Cerro Largo fue justo ganador por lo realizado a lo largo de los 90′, en el aprovechamiento de los errores del rival. Treinta y Tres pagó caro esos errores y luego le faltó definición para subsanar esos errores, aunque en la imagen de todos, la última foto, fue de un equipo que se lo llevaba por delante al linajudo locatario.

Ahora todas las fichas se apuestan a Río Branco, donde los rojos irán por puntos claves, al cerrar la primera rueda de fase de grupos.

El 900

Martín Avila de penal, anotó el gol 900 de la historia de la Selección de Treinta y Tres en contiendas oficiales. El racconto de los goles a cargo de la Biblioteca Héctor L. Sicco del Giefi dice que de los 900, dos de ellos fueron adjudicados en el partido que se sancionó a Chuy en el torneo de 2014, razón por la cual también generó su polémica en algunos ámbitos olimareños, por la concreción de este gol historico y hay posiciones que marcan que esos goles no se deben contar para la estadística.

Como sea, el gol fue válido, Avila además es el segundo goleador olimareño en la historia de este formato de Copa Nacional, ahora a dos goles de Víctor Goldaracena que suma 18 y ha quedado a 11 del goleador histórico de Treinta y Tres, Albino “el gordo” Freire que anotó 27 goles con la selección mayor.

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