Por Alfredo Zaldúa

Para quienes cultivamos el gusto por el fútbol, donde tiene cabida la aceptable y natural cuota de picardía como parte de él, no deja de indignarnos aquellas situaciones en que salta a la vista cuándo hay quienes, haciendo gala de una supuesta “viveza”, en este caso apelando a la lástima, abusaron de la buena fe y solidaridad demostrada por el prójimo

Actitudes con ese fondo no merecen otro calificativo de arteras, malintencionadas y bajas.

     ¿Acaso cabe otra cuando hay quien se escuda en una tragedia, se pone en posición de potencial víctima, para reclamar por ello ciertas exoneraciones y después, una vez obtenidos esos objetivos, descubrir la bajeza que lo de hacerse pasar por damnificados dejó al descubierto que todo fue una escaramuza ventajera?

     Esto fue lo que ocurrió con el fútbol de la Liga de Dolores. Nadie puede negar que fue triste lo vivido por Dolores en abril del año pasado con motivo del tornado que tiró abajo a gran parte de aquella ciudad de cuyas nefastas consecuencias todavía hay ciudadanos que, no sin sacrificio, están intentando salir.

     Que tras el impacto, cuando las autoridades de la Liga de Dolores manifestaron sus dudas de poder concretar la actividad futbolística debido a las consecuencias de las que, de una manera u otra, todos los habitantes de la ciudad se sintieron duramente conmocionados, resolviendo después, como forma de entremezclar tanto dolor con un poco de entretenimiento, se iban a jugar los campeonatos aunque, teniendo en cuenta que las erogaciones económicas debían ser apuntadas a necesidades de mayor prioridad como era el proceso de reconstrucción que estaba por delante, todo lo vinculado al fútbol se iba a mover dentro de normas de máxima austeridad, también resultaba razonable.

   

Tornado y destrozo de Dolores

  Cuando por esa misma causa la Liga de Fútbol de Dolores, cargada de una congoja que ganaba a todos, solicitó a la Mesa Departamental de las Ligas Federadas de Soriano que sus clubes fueran exonerados de jugar el departamental,  la misma Liga de hacerlo como tal en el departamental de selecciones, no pagar la multa estipulada reglamentariamente por esas ausencias y tampoco realizar el aporte de las 120 UR que cada afiliada vuelca para fondo de quien asume la representación del Sector en la Copa Nacional de O.F.I., desde el vamos de manera criteriosa, sin cuestionamiento alguno, no se escuchó ninguna voz disonante que pusiera en tela de juicio los pedidos en cuestión.

     Pero, llegado el momento en que la pelota entró a rodar en el torneo doloreño, la careta empezó a caerse cuando se fue comprobando cómo, no todos pero sí más de uno de los clubes, invirtieron dinero tal nada hubiese pasado para afrontar los campeonatos que de austeros no tuvieron nada, con planteles no limitados a jugadores oriundos sino también reforzados fuertemente desde afuera desembolsando cifras importantes, esas mismas que se ahorraron con el cúmulo de prebendas arrancadas aduciendo un dolor, que en los hechos puntuales fue sólo simulado como artimaña artera para sacar sus, a la larga, suculentos dividendos gracias a la manifiesta  buena intención  de sus Ligas colegas.

Y, como si fuera poco, mientras en su momento los clubes y después las selecciones de las otras Ligas del Sector se debatían compitiendo a nivel departamental dentro de los cánones más elevados del sentido común deportivo, Dolores, a su aire, paralelamente jugaba sus propios torneos, con clubes que por un lado económicamente invertían fuertemente pero también por otro la Liga engrosaba sus arcas y lo peor, por bajo cuerda, valiéndose de ciertas influencias que facilitaba la complicidad de O.F.I., ya pergeñaba la fórmula para que sus clubes poseyeran el salvoconducto de, sin mérito deportivo alguno o consignación válida dentro de los reglamentos,  igual pudieran participar en la Copa Nacional de O.F.I. 2017.

     O.F.I. por dictamen propio y sin argumento valedero alguno, dio cabida a Sportivo Barracas  y a Nacional –este no habrá de jugar porque incluso tampoco lo hará en el ámbito local- dando andamiento a gestiones que se hicieron por fuera de la propia Federación la que, en su momento cuando se insinuó o planteó formalmente la intensión de esta posibilidad, con sobrada razón fue votada por esta de manera negativa. No es de extrañar  la aparición de molestias tras estos comentarios. Ya en otros momentos y por otros diversos temas, comentarios de este tipo desataron reacciones enojosas de determinado ámbito dirigencial, demostrando no saber aceptar opiniones diferentes  dónde, pisándose el palito, caza brujas transformando en ataques personales lo que no son nada más que conceptos disímiles a estructuras o sistemas de funcionamiento. Posiblemente hasta habrá quien llegue a suponer que los dichos son por temor a que juegue tal o cual equipo. Que quien lo quiera si así lo conforma se quede con esa idea.

Es axiomático aclarar que en lo personal no soy quien compite para engendrar la idea de temor, si es que pudiera haberlo en alguien. ¿De qué se trata el juego o dónde quedan las aspiraciones de llegar lejos? Con miedo es difícil caminar sin tropezar en los primeros pasos. Pero, volviendo a lo mío en particular, si algo persigo desde que me enfundé en la tarea de periodista,  varias décadas ya, a ésto del fútbol siempre lo analizo objetivamente, soy de los que creo en la objetividad sin dejar de respetar a los que opinan lo contrario. Cada cual que piense lo que quiera que yo me las arreglo con la almohada  y, mirando de afuera, digo sin ambages que para el futuro los dirigentes con poder de resolución tendrán que extremar su cautela cuando se trate de andar por ese fino cordel donde cuelga el término solidaridad. Sobre lo demás, por ejemplo el proceder de O.F.I., poco para agregar que no sea más de lo mismo, donde la desprolijidad aflora en hechos que no se disimulan con discursos. No da para sorprenderse ni, por eso,  optar por callarse.

No vamos a descubrir la capacidad de miseria que tenemos los seres humanos pero, utilizar como recurso la desgracia ajena, siguiendo el proceder no da para pensar distinto y que a su fútbol aunque coterráneo ni lo rozó por lo tanto los que sufrieron fueron otros, mientras todo servía al cometido de sacar en andas intereses mezquinos, lo que hablando de miserias esto linda con una de las mayores donde no estuvo ausente la negligencia corporativa, quizá inconsciente o víctima del shock.  En una disyuntiva donde, de los involucrados directa e indirectamente en este manejo, nadie quedó sin habla, por más que haya quienes se quieren sacar el lazo en el manifiesto de haber cumplido con el acuerdo o la premisa inicial y quedar afuera de la bolsa aduciendo que todos no son iguales, más allá de las pregonadas supuestas buenas intenciones, el silencio o el dejar hacer, una manera de encubrir,  los ubica en el balance a  todos emparejados. Por el lado que se mire, con más o menos responsabilidad, eso no se hace.

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