Fabiano Mazzini de Wanderers y Franco Ferreira de Deportivo Colina. Foto Freddy Silva

Por Freddy Silva

Corría el año 94 y un chico riverense que  no llegaba al año de edad se tuvo que ir a vivir a Montevideo porque su padre probaba suerte en el Club Nacional de Fútbol

Allá se fue con su madre y vivieron a una cuadra del Parque Central

Poco después llegaban dos jugadores del Estado de Rio Grande del Sur y uno de ellos se hizo muy amigo de esa familia riverense que ya se estaba asentando en la capital.

Fue asi que Fabiano Mazzini, golero de las formativas  de Nacional mientras que Franco Ferreira se destacaba en la zaga de la cuarta y tercera división.

En casa, Fabricio comenzaba a jugar a  tratar de aprender a caminar en medio de un apartamento chico pero donde la pelota no faltaba.

Fabiano era el golero que se acostaba en el living de la casa para los primeros remates de Fabricio.

Fabiano le enseñó a hablar, quería que lo hiciera en portugués, pero la madre de Fabricio no se lo permitía.

Mazzini y Ferreira; amigos para siempre. Foto Freddy Silva

Comenzó a gestarse una amistad entre Fabiano y Franco que se trasladó obviamente a Paola y a su hijo.

Fabiano llegaba del duro entrenamiento y  hasta  se dormía en el cuarto de Fabricio.

Fueron grandes amigos, se consideraban familiares y Fabricio lo llamaba  tío.

La vida siguió, Fabricio volvió con su familia a Rivera y Fabiano volvió a Artigas donde inició una larga trayectoria deportiva.

Fabricio comenzó a jugar, primero Huracán, goleador en su categoría en el campeonato local, luego Sarandi Universitario y ya lo cambiaron de posición siendo mediocampista pero marcando algunos goles.

Franco seguía jugando y hasta fueron, primero rivales en la cancha con su propio hijo hasta que el destino los colocó en el mismo equipo, primero en Guaraní en la Divisional B y después en Oriental  hasta que Franco dejó la práctica activa del fútbol formal y Fabricio pasó  a ser un referente del club y en la propia selección siendo que jugó en  las selecciones celestes juveniles y mayores.

Por su lado Fabiano seguía siendo un gran golero hasta que el pasado fin de semana Fabiano, como golero titular del Wanderers de Artigas, tuvo que enfrentar a Fabricio, al mismo que en algún momento hasta le dio comida en la boca, que es  uno de los mediocampistas del Deportivo Colina.

El encuentro fue documentado fotográficamente porque marca un hecho de real importancia para la vida de ambos que solamente con el fútbol es posible.

Fue un momento realmente importante para ambos y el abrazo interminable que se dieron en la cancha quizás no  fue entendido por muchos que miraban atónitos desde la tribuna.

Esto es el fútbol.

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