Las celestitas festejan en el Sudamericano de Santos. Foto Fanny Ruetalo

CADA VEZ SE VE MAS LEJANO
Mientras hay ligas que son profesionales , otras en las que cobra un viático, existen otras donde se juega por placer, por amor al fútbol y están las que los laureles se los llevan quienes hacen y deshacen sin preocuparse en lo mas mínimo por la integridad de las deportistas. 
Hace poco tiempo compartíamos un artículo de El País de Madrid  que rezaba sobre la gran falta de dinero y apoyo.

Hoy, traemos a colación lo que se publica en eldesconcierto que titula “las medidas de las autoridades y la omisión de los medios”

En 2014, se llevó a cabo el Estudio de la FIFA sobre Fútbol Femenino, que tenía por objetivo reunir información sobre el desempeño y percepciones de las jugadoras al respecto. En la encuesta participaron 177 Asociaciones Miembros de la FIFA, de los que solo un 23% declaró haber dedicado personal al fútbol femenino.

En OFI es tal cual, ya que a quienes nos hemos ocupado durante todos éste tiempo de darle la misma importancia y difusión al femenino que al masculino, se extreman para que lo único que se sepa, es lo que emane de allí mismo.

Además, a la hora de evaluar la representación femenina, solo un 8% de las mujeres forman parte de los comités ejecutivos de sus respectivos países. En tanto, en todo el mundo, el 7% de los entrenadores y el 10% de todos los árbitros son mujeres.

Un gran problema en este escenario es el rol que desempeñan los medios en la invisibilización del deporte femenino en general. En el fútbol, ni la selección local se salva de dicha indiferencia. La excusa siempre ha sido el supuesto desinterés del público, aunque hay cifras que lo rebaten: Por ejemplo, la transmisión de la final de la Champions League femenina, hace tan solo unos días, alcanzó en Francia un promedio de 2.700.000 espectadores y el periódico deportivo más importante del país decidió brindar una portada a las campeonas.

Nos preguntamos entonces; en cuántos medios del interior del país se estaban publicando posiciones, árbitros, próxima fecha, crónicas  con fotos de las protagonistas si no era aquí?

El problema es que no se está mostrando el cambio cultural, es más atractivo hablar de las malas condiciones de las jugadoras que de sus triunfos. Ni siquiera se saben la formación de las chiquilinas, quiénes son las centrales o las volantes y menos las goleras o goleadoras.

Los últimos lineamientos de FIFA y Conmebol al respecto podrían ayudar modificar el escenario: en octubre de 2016, por ejemplo, ésta última anunció un cambio en sus estatutos, que obliga a los clubes a desarrollar sus equipos femeninos si desean participar de instancias como la Copa Libertadores o Sudamericana.

El solicitante deberá tener un primer equipo femenino o asociarse a un club que posea el mismo. Además deberá tener por lo menos una categoría juvenil femenina o asociarse a un club que posea la misma. En ambos casos el solicitante deberá proveer de soporte técnico y toda la equipamiento e infraestructura (campo de juego para la disputa de partidos y de entrenamiento) necesarias para el desarrollo de ambos equipos en condiciones adecuadas. Finalmente, se exige que ambos equipos participen en competiciones nacionales y/o regionales autorizadas por la respectiva asociación miembro”, anunciaron.

Las jugadoras exigen que la realidad mediática cambie su postura no solo respecto al fútbol femenino, sino al deporte en general que es practicado por mujeres. Ver tenis o volley en la televisión, o lograr que se transmita la liga del fútbol femenino cada fin de semana.

En la prensa y programas deportivos, sigue siendo muy difícil encontrar a mujeres opinando sobre deportes. Sin embargo, jugadoras y representantes aseguran que el cambio se avecina y nadie podrá frenarlo.

Hoy, jugadoras y fanáticos del fútbol femenino impulsan una lucha que va más allá de la cancha: una disputa por quebrar los estereotipos, por fortalecer el autoestima de las mujeres y su reconocimiento.

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