VAMOS POR EL CAMINO EQUIVOCADO
Los campeonatos que organiza ofi se van devaluando, sus consejeros no consiguen acertar tomando decisiones en procura del bien mayor.
El conflicto suscitado entre la Liga de Canelones y AIAF mostró la indefensión a la que están sometidos los clubes, rehenes de determinaciones que no van ligadas a sus intereses ni posibilidades.
Ya se ha escrito lo suficiente como para que cada quien esté al tanto de lo inoportuno que fue llegar a ésta instancia donde la firmeza o quizás tozudez de las partes fueron dilatando una salida que estuvo a punto de culminar con una nueva suspensión de fecha.

SE LE JUGÓ
El electo Presidente de la Mesa de la Confederación del Sur, Sr Gonzalo Recuero, fue quien salió a jugarse la ropa durante el conflicto entre Canelones y los árbitros, corriendo el riesgo de una derrota abrumadora visto lo encontrado de las partes, pero con la paciencia de Job, consiguió enlazar las posiciones que se habían alejado, alcanzando un acuerdo que deberá firmarse éste jueves.

DEBIÓ SUSPENDERSE
Y debió suspenderse, porque cada equipo por mas que quiera jugar, hay una logística que se debe respetar; clubes que deben viajar, algunos con 24 horas de anticipación y sus jugadores no son profesionales por lo que deben solucionar sus temas laborales, otras obligaciones que pueden haber sido contraídas con anterioridad, pensando en la fecha libre que quizás le hubiera correspondido.
La falta de comunicación e inacción a la que hacíamos referencia, constituyen una constante en medio de una lucha de poderes que le hacen mal al fútbol.

SE PIERDE CREDIBILIDAD
Ayer anotábamos que los torneos que organiza ofi vienen perdiendo prestigio, convocatoria y éstos hechos hablan por sí solos ya que también pierden seriedad.
Los árbitros tienen sus derechos ganados dentro de un marco que les ha otorgado beneficios significativos desde la formación de su gremio, con conquistas y reivindicaciones indiscutibles, pero han traspasado fronteras que han confundido sus derechos con únicamente obligaciones para el resto del colectivo.
Mientras los demás duermen, los árbitros rápidamente ganan terreno que los dirigentes -muy emprendedores- no les han disputado ni un centímetro.

EL JUGADOR
Pero hay un actor fundamental en todo éste enredo que es el jugador de fútbol a quien nadie le repara . Solo le dan el equipo para que juegue sumiso y acate las indicaciones de sus entrenadores e hinchas.
Quizás algún día llegue y ojalá lo pueda ver en el que los jugadores tengan su forma de defenderse, de luchar por mejores condiciones de trabajo dignificando su tarea.
Los grandes relegados, sin asistencia médica en el 90 %, viajando como se puede kilómetros y kilómetros, comiendo lo que haya (si hay), entrenando con temperaturas bajo cero sin la ropa ni herramienta suficiente, jugando cada 3 días en temporada estival teniendo que madrugar o ir sin dormir a trabajar luego de los partidos, perdiendo kilos que no se recuperan hasta el fin de la competición
Ese es el jugador del interior, sin derechos, sin pagas importantes, pero con las mismas obligaciones de un profesional de las grandes ligas.

Jorge A. Benoit Assanelli

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