Las dificultades del fútbol femenino siguen siendo las mismas que hace casi 100 años

NO ES NUEVA LA EXCLUSIÓN DEL FÚTBOL FEMENINO

El terreno por el que tiene que avanzar el fútbol femenino, no solo es fangoso, sino que debe seguir sorteando “trincheras” y “campos minados”, para poder patear una pelota, paliar los insultos homofóbicos además de las interpretaciones “machistas” de autoritarias jurisdicciones, impuestas en forma tiránica por quienes deben mostrar consideración por sobre su despotismo.

Hoy en día son muchas las mujeres -muchas de ellas niñas- que se esmeran por capacitarse, que aunque se les muestre una portada “ideal” desde los entes rectores, es muy poco lo que realmente se invierte, para que la misma sea efectiva.

Leyendo a José Carlos Rincón, traemos a consideración un artículo que describe las peripecias por las que ha pasado el balompié femenino desde sus albores.

El fútbol femenino tuvo unos inicios difíciles y estos corresponden a una época aún muy complicada. La de la Gran Guerra Europea (La posteriormente denominada Primera Guerra Mundial). Muchos fueron los hombres que fueron al frente por lo que en muchos países el football sufrió un sonoro parón… en cuanto al sexo masculino se refería. Fue en esos aciagos años cuando se produjo un boom del fútbol femenino en Inglaterra, auspiciado por las fabricas de municiones donde había gran cantidad de trabajadoras, que crearon equipos con la finalidad de recaudar fondos para los soldados (muchos de ellos eran maridos, otros hermanos o tíos) en el frente.

Así el público asistía feliz de contemplar su querido deporte, está vez jugado por mujeres, aunque les daba igual. Por ejemplo: Tras la guerra, las recaudaciones fueron destinadas a ayudar a mineros en paro o enfermos o viudas, llegándose a dar un partido de las Dick, Kerr’s Ladies contra St. Helens Ladies con hasta 53 000 espectadores.

Dick, Kerr Ladies FC in 1921

A muchos hombres no les gustó esto, viendo una seria competencia entre el fútbol masculino y femenino. Muchos clubes como el Newcastle prohibieron a las mujeres jugar allí y se llegó a insinuar que algunas se quedaban con la recaudación de los encuentros (destinada a las obras de caridad) para ellas. Por supuesto, se insinuó falta de “feminidad” en las mujeres que practicaban el football.
Finalmente, el 5 de Septiembre la Football Association dicta una norma por la que todos los clubes afiliados deben hacer lo que el Newcastle: No ceder  sus instalaciones para los partidos de las mujeres, prohíbiendose además que pitaran esos partidos árbitros colegiados.
Las mujeres futbolistas, inspiradas por la corriente sufragista de la época, no se amilanaron y crearon en 1921 su propia federación, la English Ladies Football Association, en el registro para mantener su actividad (evidentemente nunca fue reconocida por la FA), que se prolongó hasta principios de los sesenta, utilizando campos de rugby de críquet. El interés de las aficionadas (y aficionados) por el fútbol femenino creció a de tal forma que la FA decidió reincorporarlas en 1969, creándose la rama femenina de la FA. En 2008, la FA emitió un comunicado formal pidiendo perdón por su actitud en aquellos (y lejanos) años. Ellas también querían jugar al fútbol… y lo consiguieron.
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