ESPERANDO LO INEXCUSABLE
Por mas que se intente, se demuestre y se piense, hay decisiones que hieren “de muerte” al balompié local.
Sin argumentos de peso, sin antecedentes que no sean aciagos, se llega a un puerto indeseado. La tempestad que se avecina, es el preámbulo de un mal tiempo que todos deberemos pagar.
Las consecuencias no se miden ni se analizan. Quién sabe quien será el que se haga cargo de las resultancias que vengan!!
Habrá que tomar distancia con tiempo, pues no queremos ser coautores ni secuaces de los que se iluminan sin tener presente el perjuicio que antecedió.
Qué ejemplo estamos dando a los que construyen un camino? Cuál es el diagnóstico y pronóstico que se persigue?
Nadie escucha el clamor popular? Son sordos sin audífonos que no escucharon la diatriba consecuente por la que de fauces exacerbadas mancillaron el honor de quienes los antecedieron?

Ahora, traemos un artículo de trabajo en equipo que alta tecnología mental se encargó de colgar, que lo compartiremos para que sea de recibo.

«En tiempos de cambio, quienes estén dispuestos a aprender heredarán la tierra, mientras que los que crean que ya saben todo, se encontrarán hermosamente preparados para enfrentarse con un mundo que dejó de existir».  Eric Hoffer

La experiencia de liderar, de sobresalir, de dirigir, salvo algunas excepciones, es uno de los regalos más gratificantes, dentro del espectro natural de la evolución humana.

Dentro de esa legítima aspiración, a diario, nos encontramos grandes hombres pero también, algunas distorsiones. Cuando hablamos de psicópata, nuestro cerebro posiblemente vuele directo al mundo del crimen, a la famosa cárcel de Alcatraz, a la silla eléctrica… pero resulta que el psicólogo de la Universidad de Oxford, Kevin Dutton tras entrevistar a 5.400 individuos en una amplia diversidad de profesiones, descubrió que: el primer lugar lo ocupan los Altos Ejecutivos, llamados CEO o máximos responsables de las grandes empresas, seguidos por abogados, trabajadores de medios de comunicación, comerciantes y cirujanos.

De entrada, identificaremos cuatro perfiles generales, susceptibles de conducir a desviaciones«psicopatológicas» en los procesos de liderazgo:

A.- Entrenadores, Coachs o dirigentes que intentando trascender o prolongar su legado, buscan asegurarse que el producto engendrado, lleve sus patológicas especificaciones de fábrica.

B.- Líderes con un comportamiento, desplegado entre lo consciente y lo subconsciente, no es más que  el de invertir mucho tiempo, recursos y esfuerzo «controlando férreamente» a sus pupilos, para evitarse tener que pagar las consecuencias de los errores que de seguro cometerán en momentos claves de la competición.

C.- Sucede más, en especial, en categorías formativas: entrenadores que  «sabotean el natural proceso hacia la independencia» de sus entrenados, estableciendo estrategias para asegurarse algún tipo de dependencia emocional de ellos, de modo que se facilite el tenerlos de alguna manera, siempre cerca o garantizar el crédito.

D.- Uno muy peculiar, el líder que odia perder… pero más odia que gane su organización, selección o club, sin que su nombre sea reconocido como «importante» en el proceso de esas victorias. Normalmente se enfocan en el trabajo arbitral, federativo o logístico de su liga. Tanto camufla su poca capacidad competitiva al punto que para nada le tiembla el pulso o los dominan los remordimientos si tienen que mentir, mover influencias, encubrir, engañar, estafar o hacer daño para conseguir sus propósitos.

«Cuando una organización de éxito resulta infectada por la ‘enfermedad del yo’ las personas que generan el 20 % de los resultados empiezan a creer que merecen el 80 % de las recompensas».  Pat Riley

Los principales rasgos psicopatológicos de este tipo de líderes (desde el estricto contexto -psicológico, no estratégico-, de este artículo) es que sufren de anestesia afectiva, no sienten culpa, por lo tanto, ellos no son los que padecen, pero sí, las personas de su entorno. Solo los mueve su propio interés y para llegar a ello, que es obtener dominio y poder sobre su territorio, pueden llegar a simular, «jamás sentir», amor, compasión, solidaridad, ternura, sentimientos de amistad, sólo hasta conseguir sus objetivos. Las emociones que sí pueden sentir –sin discusión alguna- son cólera, ira o tristeza, cuando las cosas no son como ellos quieren.

«El entrenador debe asegurarse de no desperdiciar la agresividad en el lado equivocado… » Coach Elis Marrufo: Libro Trabajo en Equipo

Los entrenadores de alta competición pues, experimentan tensiones similares y muy superiores a las de esos altos ejecutivos. Por si alguna duda, girar 50 instrucciones por minuto, controlar 12 o 20 jugadores de primer nivel, interactuar con muchas controversias arbitrales, tomar decisiones ante 20.000 fanáticos intoxicados de adrenalina… pidendo su cabeza y… la siempre inclemente presión mediática, pues, es sin discusión alguna, una faena que reta en complejidad a cualquier maniobra de alto riesgo, tal como ir a los mandos de un jet caza, si, de guerra, en pleno combate.

«Yo no me veo a mí mismo como un ‘entrenador de baloncesto’, sino como un líder que practica la profesión de entrenar baloncesto. En los periodos críticos es cuando debe surgir la imagen del líder, alguien que no sienta pena de sí mismo y no se deprima, ni se enfade ni se muestre débil ante la adversidad. Los líderes deben vencer ese tipo de emociones y sobresalir por encima del grupo. La palabra que debe siempre ir ligada al liderazgo es ‘confianza‘. No sólo en el deporte, en cualquier organización, la ‘confianza’ debe ser desarrollada por cada miembro del equipo. De lo contrario, el éxito jamás llegará». Mike Krzyzewski

Tal como pudieramos interpretar en el controversial video anterior, del mundo militar… ese tipo de líderes son «maquiavélicos» por defecto, para ellos el fin justifica los medios, es decir, su principal característica es: pocos escrúpulos, fríos, calculadores, capaces de cometer las peores fechorías si benefician sus objetivos… capaces de asumir cualquier táctica válida o no, para «forjar el carácter», llegar al máximo placer de anular la «consciencia» del otro. Algunos descargan sus frustraciones y complejos, y usan su privilegiada posición  para explotar, atacar y demostrar su superioridad y, a veces, que le sirvan como el Caballo de Troya de su desprecio hacia sus oponentes y detractores. Suelen viajar con su «perfume»hacia el área laboral, sus relaciones personales, sexuales y competitivas.

«En el Baloncesto solo hay dos posibilidades: sprint o stop».  Bozidar Maljkovich.

Usualmente solemos limitar la personalidad psicopática a la de Jack el destripador, o los tenebrosos de Hollywood: Jason o Freddy Krueger y, no está mal porque son auténticos enfermos, sin embargo, también hay psicópatas que no son tan despiadados y que son muy sutiles y, hasta bien simpáticos. Igual, ésta es su esencia: la imposibilidad de ponerse en los zapatos y de experimentar remordimientos o culpa ante cualquier circunstancia que normalmente la provocaría, por esto mismo es que interactuarán con el resto de las personas como si fuesen meros objetos.

Para simplificar, resumiremos diez tendencias (de seguro pudieran haber más) tomadas de la práctica, que pueden hacerle prender las alarmas de detección de líderes psicópatas:

1)   DESHUMANIZACIÓN: Como demuestra la historia bélica reciente, considerar a los demás como inferiores o despreciables acarrea una motivación extra. Consignas como «hay que machacarlos» o «son ellos o nosotros»”, la «última batalla», el día «D», «vivos o muertos…» deben encender las alarmas. Una de sus etiquetas, la represión, elimina los escrúpulos, reprime los sentimientos, insensibiliza al seguidor, al atleta contra la necesidad o el dolor ajeno.

2)   DESINDIVIDUALIZACIÓN (barrera de humo). Tendencia a «tirar la piedra y esconder la mano», es como si se ocultara tras una máscara. Sujeto no confiable, ya que alienta el comportamiento antisocial e irresponsable. Es un incitador, pone a sus jugadores contra el árbitro, el público, la prensa o los rivales… quedando hábilmente él, fuera al final del radio de responsabilidad. Es la mentalidad del linchamiento, cuando aceptamos la filosofía de «el fin justifica los medios», el «conmigo o contra mí», un «todos o ninguno» aunque seamos materialmente responsables de la tropelía, diluimos el efecto porque pasa a ser una causa «común».

«Pero el juego ha evolucionado en la última década. La abrumadora prevalencia de la analítica, el scouting, el trabajo mental, el laboratorio tras el juego, con su foco en el valor superior de los Triples, dando lugar al «small ball». Esa legión de jugadores de élite, multi-dimensionales, capaces de abrirse espacios. Con una velocidad, atleticismo y efectividad que hace más difícil para la defensa, reaccionar para cubrir adecuadamente al próximo tirador abierto.  La competitividad moderna, en esencia, depende de la capacidad e ingenio para generar, «espacios» al tiro abierto en el tabloncillo».David Aldrigdge TNT – NBA Analyst

3)    MEZQUINDAD: Palabra lingüísticamente conectada con mezquita o cúpula, perfil de algunos líderes que encierran emocionalmente a sus pupilos en una burbuja de temores. Son esos entrenadores que ven a los destacados y sobresalientes como rivales.  En ocasiones, se niegan a reconocer a sus pupilos como personas independientes, con una mentalidad, talentos y habilidades propias. Expertos en crear minusválidos competitivos.

4)   DIFUMINACIÓN de la responsabilidad individual. De acuerdo con un estudio australiano publicado recientemente en la revista Chemosensory Perception, las personas con tendencias psicópatas, además de ser manipuladoras, antisociales y adictas a las emociones fuertes, tienen un sentido del olfato atrofiado, algo que se atribuye a un funcionamiento defectuoso de la zona frontal del cerebro. En esta misma región de nuestra sesera residen las neuronas encargadas del control de los impulsos, la planificación y la capacidad de adaptar el comportamiento a las «normas sociales».

«Tengo unos chicos talentosos y listos para el profesional… pero no se los voy a decir porque el ego se les va a ir por las nubes, después se echan a perder y me dañan la escuela, prefiero que se sientan como unos novatos de segunda, así garantizo su humildad y el respeto. Profesor Marrufo, es que no soporto y castigo a cualquier jugador con el ego inflado. Creo que los Cristiano Ronaldo, Russel Westbrook, Lebron James, Curry (Steph), Usain Bolt  y Floyd Mayweather le hacen un daño a las nuevas generaciones… algún árbitro o la misma liga debería controlarlos, ese desnivel respecto a los demás es humillante»

Anderson Palma 56 años, entrenador / preparador físico.

5)      SUMISIÓN CIEGA. Las explosiones irracionales, en caso de malos entendidos, imprecisiones, errores e incumplimiento de las instrucciones, o toma de decisiones claves en cancha, por muy descabelladas que sean, indica que estás siendo víctima de un entrenador psicópata.

6)   CASTIGO INMEDIATO por incumplimiento de los esquemas tácticos. Es difícil resistirse a este impulso fijado por la evolución, ya que la exclusión social era una condena de muerte en el pasado. Pero a veces debemos decir «no» o cuestionar cualquier atentado a la iniciativa y motivación individual. Si alguien lo cambian, solo por fallar una jugada… sin duda es un mensaje de castigo, una perfecta “vendetta”.

7)   BIPOLARIDAD: Despliegan su psicopatía en ciertos lugares más que en otros. Por ejemplo: Manifiestan toda su patología en las oficinas o en casa, dentro del ámbito de influencia del equipo, donde sus atletas y el staff son las víctimas, siendo fuera, o con la prensa y fanáticos personas encantadoras. Una de sus etiquetas lanegación, es una táctica que no admite que haya algún problema, los mete bajo la alfombra, es un maquillador profesional y la peor de toda, suele decir: yo sé lo que hago… estoy preocupado, tengo 20 años en esto y siempre ha funcionado.

8)  RACIONALIZACÓN: esa habilidad del psicópata petulante de convertir lo malo en bueno, de transformarse en un verdugo de terciopelo, de hacerse pasar por víctima siendo el evidente victimario. Vale recordar que el cerebro de los psicópatas está configurado de tal modo que buscan «mostrar caras bonitas» a cualquier costo, sin medir los riesgos, y poco les importa sacrificar cualquier beneficio inmediato, tal y como revelaba un estudio de la Universidad de Vanderbilt publicado en la revista Nature Neuroscience.

9)      DESPOTISMO: Palabra que se vincula a la raíz «despojar». Rasgo de líderes resentidos que denigran de sus pupilos, son hipercríticos y exigentes ya que sienten miedo de como puedan manejarse en la vida o sienten celos de los logros de éstos. Pasa mucho entre entrenadores de competiciones internacionales, religiosos, maestros y militares. Líderes –algunos frustrados, que generalmente recurren a tácticas como la culpa, la vergüenza y la humillación. En vez de reforzar la confianza del atleta o el subordinado e inspirar su potencial, sienten que es injusto les sonría el éxito cuando ellos les ha sido tan difícil. Terminan«degradándoles», haciéndoles sentir mal, complicándoles el camino, en fin… desquitándose –subconscientemente- su propio fracaso.

«Lo que me apasiona en el baloncesto es la defensa. Es la llave del baloncesto moderno, y por eso trabajo con gran ahínco para inculcar una buena mentalización defensiva a mis jugadores».  Antonio Díaz Miguel

10) NARCISISMO.  Según el mito griego, -sintetizo- Narciso era un apuesto joven lleno de orgullo, vanidad e insensibilidad. En efecto, los dirigentes situados en esta vertiente, normalmente viven muy preocupados por las apariencias y las opiniones de los demás, lo que los lleva a mantener una conexión superficial con sus competidores porque están demasiado centrados en sí mismos, como modelos de perfección, orden, glamur y eficiencia. Por otra parte, éste psicópata tendrá su propio código de comportamiento, por lo tanto, solo sentirá culpa o remordimiento al transgredir sus mismos esquemas y ningun sentimiento, en caso de contradecir los del resto de la gente, pero, como en contraposición su comportamiento es sumamente adaptativo, pasarán inadvertidos, mayormente, entre el común de la gente.

NEUROCIENCIA Y ALTA COMPETICION

Chuck Daly decía «Mis jugadores son unos perros… dirigidos por otro perro».
Tal vez sea una coincidencia, pero la emocionalidad del líder, en los momentos críticos, se contagia a sus seguidores. Cuando nos sentimos estresados, ya sea por un peligro físico, emocional o ambiental nuestro cuerpo responde con cortisol, adrenalina y testosterona. Los niveles de cortisol altos, crónicamente provocan la inhibición de las células cerebrales del hipocampo (lugar del cerebro donde está la memoria), y la adrenalina consume enormes cantidades de oxigeno microcelular y la testosterona nos lleva a la agresividad… o sea que si tratamos de enseñar bajo presión es casi imposible lograrlo. A propósito de esto le hago una pregunta: ¿Enseñaría a escalar a un alpinista cuando está cayendo al precipicio?

«El Baloncesto es un juego de cambios de ritmo»Lolo Sainz
 

Los Psico-fatalistas gritan, pelean y padecen tanto que parecieran estar en una cámara de torturas. Su lenguaje suele estar teñido de fatalidad, muerte, destrucción, acabar, humillar, cortar la cabeza, aplastar, ametrallar. Reconocidos estudiosos de la conducta afirman que el Psico-fatalista, es un singular personaje intoxicado de una extraña combinación de amor y odio,  que manifiesta una inexplicable pasión surgida a partir de la necesidad de seguridad que experimentan porque, justamente, se sienten indefensos. Se trata de una especie de «compensación» frente a un sentimiento de inferioridad. Cualperrito chihuahua ladrándole a un enorme pitbull… desde la verja. El fatalismo se caracteriza por la obsesión, la vehemencia y el discurso, generalmente violento, que tiende a defender y exacerbar la postura propia, contra cualquier opinión contraria.

En el deporte ese tipo de actitudes, sin lugar a dudas, genera problemas. Éste servidor no cree en la«localía» como ventaja -excepto mental- y eso me ha traído rudos debates con especialistas y fanáticos.Cuantas veces nos hemos preguntado en el cierre de un partido o una jugada importante ¿porque no se la pasó? ¿Porque no hizo esto? ¿Cómo no lo vio si estaba solo? Les cuento que un club profesional mepidió un exhaustivo scouting para determinar porque perdian tanto en carretera, ¿saben que? pues resulta que, verificamos los videos de 10 derrotas, y… el público adverso transformaba al entrenador -por las irracionales presiones de la directiva del club- y éste duplicaba la agresividad contra sus jugadores y los árbitros… súmenle los fanaticos y la prensa. Bien, pudiéramos echarle la culpa al exceso de cortisol en el cerebro por el alto grado de stress, a la adrenalina por la deficiente oxigenación y a la testosterona por la impulsividad. Más… tiene mucho que ver con las palabras altisonantes y a tonalidad soez de algunos entrenadores y si, de algunas barras en ciertos gimnasios. La hostilidad del público afecta si usted como entrenador o como jugador no esta emocionalmente preparado. Cavaliers de Cleveland en 2016 ganó más de visitante que en casa, contra los ultra poderosos Warriors de Golden State, los juegos de esa final y el trofeo NBA. Esa hostilidad sea propia o ajena -peor si se mezclan- dispara una serie de reacciones físicas en los actores del juego -incluyendo árbitros- que inducen la anulación del sistema inmunitario, la tensión de los grandes músculos, una presión sanguínea más elevada, disminucion de la oxigenación cerebral y se reduce el campo visual, entre otras.

El estrés crónico, producto de la excesiva presión, debilita asimismo la capacidad de un atleta para seleccionar lo que es importante y lo que no lo es, por lo tanto un jugador estresado o sometido a un trato déspota (los hay mucho más de lo que ustedes creen) tienden a tomar decisiones equivocadas, en momentos claves.

Hay diferentes maneras de responder a las amenazas externas, algunos se inhiben, otros se rinden directamente, otros lo toman como un desafío, pero tengamos en cuenta cuando estamos enseñando, que los comentarios hostiles, denigrantes, sarcásticos al igual que las posturas amenazantes, pueden provocar irregularidades y desequilibrios químicos en el cerebro, afectando seriamente el desempeño. Sin el menor asomo de duda, el estrés, el amedrentamiento y los castigos «rudos» tienen poca efectividad para lograr un máximo de rendimiento. Una vez comprendamos que desaparecidas la culpa, las amenazas y los temores, solo así, podemos dedicarnos a trabajar en el verdadero proceso de enriquecimiento de la competitividad.

REFLEXIÓNES DESDE ADENTRO

Si es imposible el alto desempeño con bajo conocimiento y poca experiencia, eso es peor sin una eficaz capacidad de aprendizaje. ¿Cómo hasta el presente hemos logrado algunas actuaciones destacadas, con humanos… si desconocemos cómo funcionan sus dinámicas orgánicas? ¿Emprenderiamos un largo viaje conducirendo un vehículo sin saber cuánta gasolina tiene y hasta dónde puede llegar? ¿Se imaginan cuando pudiera avanzarse si nos incorporamos a la vanguardia?

«El aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información» Albert Einstein

No es abolir la mano dura, la disciplina, el ojo del tigre… es entender que hay métodos mucho más efectivos y gratificantes que algunos de los típicamente manejados por la vieja escuela. Aunque las grandes batallas y la estabilidad del mundo deben su evolución a líderes de mano dura, los tiempos vienen cambiando aceleradamente. Mi padre nos hablaba de Patton, McArthur y Hochimin, «líderes de carácter», igual de Mandela y Gandhi, «líderes conciliadores» todos, personas que forjaron épicas líneas de nuestra historia. Pero la psicología, la parte invisible del deporte y su invasión en la alta competición son necesarias, inminentes y provechosas.

El poderoso deseo de ser «alguien» muchas veces nos lleva a tomar acciones drásticas buscando atención, bien sea por admiración, lástima, misterio o temor. Es un intercambio emocional, damos lo que llevamos por dentro. ¿Quiere usted ser realmente competitivo? Verifique sus procesos y métodos de liderazgo.

 

CAJA DE HERRAMIENTAS

El psicópata no le importa el equilibrio emocional de sus seguidores ni el manejo «profesional» en su zona de poder, donde él puede descargar, sin mayores consecuencias, su falta de tacto, su resentimiento. El psicópata (dirigente, fanático, comentarista, árbitro, coach y jugador) con ansias de protagonismo cree que su poder limita sus escrúpulos, cuando realmente es al revés… su falta de escrúpulos lo lleva a abusar del poder, a por su miedo subconsciente, a evidenciar su ruina interna, a perder o a que se evidencie que lo que no merece o lo que no se ha ganado, limpiamente.

«La verdadera ignorancia no es la falta de conocimientos, sino el hecho rehusarse a adquirirlos» Karl Popper

Phil Jackson era un entrenador que inspiraba, pero no provocaba, que lideraba a través de despertar retos continuamente en todos y cada uno de sus jugadores para erradicar en cada uno de ellos sus egos, miedos, traumas e iras. En ese proceso, desarrolló un acercamiento hacia el liderazgo basado en la libertad, en la autenticidad y en la necesidad de creer en el trabajo en equipo, por encima de todas las cosas.

El cerebro, como mencionamos, es maleable y puede desarrollar una increíble cantidad de nuevas conexiones con una estimulación adecuada. Cuando enriquecemos el entorno, controlamos los hábitos competitivos, fortalecemos la autoestima y aplicamos técnicas de vanguardia provocamos una mayor ramificación dendrítica, esto significa que las células cerebrales se comunican mejor entre sí (cosa que se atrofia con gritos, espectáculos, airadas reprimendas y pataletas de algunos Coachs) y la competitividad se fortalece. Lo importante en el proceso de aprendizaje es saber cómo establecer nuevas conexiones, reforzar las ya existentes mediante la repetición, la práctica y el entrenamiento especializado… esto nos hace más eficientes a nivel de experiencia y se aumenta las posibilidades de evolucionar.

Recordemos que, según varios estudios psicológicos, la falta de empatía es mucho más abundante entre los altos ejecutivos, los líderes, las personas sometidas a tensiones… que en la población en general.

Lo paradójico, en medio de todo, es que por razones culturales, aún persiste la aplicación del estilo «fuerte», afortunadamente,cada vez menos, pero solo debemos estar conscientes de sus limitaciones y sobretodo abiertos a otras corrientes, a aprovechar la experiencia de los grandes.

«Debes seguir el ejemplo del lobo. Aun cuando, tomado por sorpresa, corre para salvar su vida, hará una pausa para mirarte una vez más antes de emprender su retirada final. Por eso, siempre debes echar una segunda mirada a todo lo que ves». Ohiyesa, Santee Siux

 

GERENCIA EMOCIONAL: Capacidad para «administrar» las emociones, tensiones, diferencias  y conflictos. Saber maniobrar por circunstancias dolorosas o penosas, además tener la flexibilidad suficiente como para convivir (en equipo) y disfrutar más de la vida.

Las técnicas de PNL (Programación Neuro Lingüística)  se orientan a la transformación de la propia persona, ya sea para deshacerse o aminorar ciertos aspectos que pueden rozar lo patológico (fobias, ansiedad, depresión, timidez, traumas, obsesiones, complejos), ya sea para mejorar las propias performances (comunicación, autoestima, miedo escénico, gestionar el tiempo, éxito, fortalecer el talento, afirmarse en ciertas habilidades y destrezas).

Mi éxito, como el de cualquier otro entrenador o líder de una organización, va ligado a las personas. Encestar es importante, pero lo es aún mucho más la persona que encesta. Un error muy común en el deporte es pasarse más tiempo centrado en los esquemas y las estrategias, en lugar de dedicarlo a aquellos que los ponen en práctica: los jugadores, que son, ante todo, seres humanos»Mike Krzyzewski

Un cerebro educado o preparado en gerencia emocional, logra desplegar, eficazmente:

  1. Serotonina: Reduce la ansiedad y regula el estado de ánimo. Eficiente toma de decisiones.
  2. Endorfinas: Óptimo estado para la creatividad, calma y baja tensión neuronal.
  3. Dopaminas: Alta disposición física, mayor reactividad y velocidad de respuesta muscular.
  4. Oxitocina: Mejora la agudeza visual, flexibilidad y la tolerancia al estrés.

El atleta seguirá siendo la base, la pieza fundamental del ajedrez competitivo, eso deja pocas dudas respecto a su importancia en los resultados parciales y finales de todo proceso de liderazgo. Vale preguntarse si en verdad el entrenador o el líder posee las herramientas, el conocimiento, la motivación, el compromiso con la vanguardia, o si se limita a repetir esquemas obsoletos. También para no pecar de injustos, la inquietud debiera enfocarse a analizar si las circunstancias de su contexto competitivo y evolutivo le permiten superar sus carencias, obtener los recursos, dar lo mejor de su desempeño y lograr lo mejor de su disposición para dar un decisivo aporte.

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