Lavalleja. Foto Oral Sport

Lavalleja le ganaba 1 a 0 a Progreso al término del primer tiempo pero…

Por Sebastián Pastorino

La situación violenta generada en el entretiempo del partido entre Lavalleja de Minas y Progreso de Estación Atlántida, ayer domingo en el Parque “Alfredo García Montero” de la capital serrana, lamentablemente empañó un partido de fútbol que en la cancha tuvo 45 minutos de juego antes de quedar inconcluso. La brega por el ascenso a la Divisional A fue suspendida “por falta de garantías”, de acuerdo a lo que estampó en el formulario el árbitro fernandino Carlos Sotelo tras consultar al jerarca policial encargado del espectáculo.

Fuera de todo ese contexto lamentable, lo increíble de esto en cuanto a lo deportivo es que aún con la llave 4 a 0 a su favor en el global (porque además del 3 a 0 de la ida, ahora el albirrojo minuano estaba ganando por 1 a 0), Lavalleja aún no puede sentir propio ese ascenso tan perseguido y tan esquivo del 2015 a la fecha.

En relación al partido y tal cual era previsible, Progreso venía a Minas a intentar revertir la llave que tenía tremendamente adversa; en su casa había caído con Lavalleja por 3 a 0 y necesitaba casi un milagro. Con énfasis en el ataque y procurando establecer un contexto de partido que más lo favoreciera (con marca firme y juego fuerte), inmediatamente la visita pretendió ser dominador y generó situaciones peligrosas que a los 4’ por intermedio de Tzitzios y a los 5’ a cargo de González -ambas en juego aéreo de pelota quieta- pudieron significar la apertura.

En la media cancha del aurinegro el trabajo de Icazetti y Acuña superaba el esfuerzo local de Larrosa y Gutiérrez, y la presencia del talentoso Tzitzios arriba le daba juego en ofensiva. Además sobresalía también la eficiente tarea atrás de González y Díaz, cuando Lavalleja ocasionalmente cruzaba a campo contrario y tiraba algún centro -procediendo equivocadamente- para delanteros de no más de 1,70 metros contra zagueros de casi 2 metros.

A los 13’ un centro de tiro libre al primer palo significó peligro en el arco de Alzogaray. A los 20’ desde un córner llegó una acción comprometida, también en favor de la visita.

La imagen puede contener: 13 personas, personas de pie y exterior

Progreso. Foto Oral Sport

Pero ya promediando el primer tiempo el cotejo evidenció un viraje natural en el trámite; aquel impulso inicial de los dirigidos por Machín empezaría a diluirse y simultáneamente los de Cano empezarían a jugar el partido con mayor tenencia de balón. Sin embargo nunca pudo el anfitrión torcer a su favor el juego, si no que apenas pudo equilibrarlo aunque sin ninguna profundidad, de hecho el golero Estol no la tocó en todo el período inicial.

A los 31’ Velozo derribó con la cadera a Oleaga, en un centro pasado que ya se disipaba, y el juez pitó correctamente penal. La pena capital ejecutada por Díaz encontró las piernas de Alzugaray que evitó la caída de su valla.

Lo diferente de Lavalleja, y bien como excepción en sus procedimientos hasta ese momento, fue la jugada hilvanada por bajo a los 42’ que le permitió la apertura del marcador; un pase filtrado entre los zagueros habilitando a Fernández, para que este cediera al medio a Marcelo Martínez que definiendo por bajo rompió el cero. Para jugadores chiquitos y movedizos era la mejor receta, pero hasta ese momento nunca la habían desarrollado.

Tras el gol se vio a más de un jugador visitante recriminarle al autor, no advertimos si fue por algún gesto en la celebración del gol que los pueda haber ofendido o no, pero fue el disparador… Pitó el árbitro y los protagonistas comenzaron a irse a vestuarios, cuando algún rival se acercó a Martínez para seguirle reprochando, sin que hubiese respuestas de los futbolistas de Lavalleja que no querían lío.

 

El complemento nunca llegó a jugarse. El partido fue suspendido antes de iniciarse el segundo tiempo, en virtud de los hechos violentos suscitados durante el entretiempo; el árbitro fernandino Carlos Sotelo estampó en su constancia que habiendo consultado al referente policial afectado a las tareas de seguridad, este le dijo que no estaban dadas las garantías para seguir jugando, y el juez resolvió la suspensión.

Previo a ello y a la salida de los jugadores de Progreso para el vestuario -de acuerdo a una recopilación de testimonios recogidos-, parciales de Lavalleja los habrían insultado, salivado, e incluso tirado una piedra; a continuación se instaló un ambiente muy violento atrás de la tribuna en la zona de los vestuarios, donde futbolistas e hinchas de Progreso estaban exaltados y colgados del tejido que separa la zona de circulación común con los vestuarios querían pasar para pelear con los jugadores de Lavalleja que iban hacia su camarín pero que no respondieron y se retiraron del lugar hacia el gimnasio.

Sí en el sitio quedaron parciales de ambas instituciones y algunos futbolistas de la visita, todos en actitud más que agresiva, y el tumulto continuó por 15 o 20 minutos sin llegar a establecerse una gresca generalizada pero sí un feo ambiente; la presencia policial intentando aplacar los ánimos no logró cambiar mucho esa realidad, y de acuerdo a trascendidos un parcial identificado con los locales le tiró gas pimienta a jugadores del oponente y ello afectó a algunos futbolistas y el técnico de la visita que debieron ser trasladados a un centro asistencial, lo cual también contribuyó a generar tan lamentable episodio del que da la sensación hubo responsabilidades compartidas.

 

En síntesis, penoso desenlace para un partido por la 14ª Copa Nacional de Clubes del Interior, en este caso por un ascenso a la Divisional A. El árbitro Sotelo indicó en el formulario que anexará una nota ampliatoria detallando un poco más lo sucedido, aunque vale aclarar que la terna al culminar el primer tiempo se quedó en la mitad de la cancha y no pudo ver todo lo sucedido atrás de la tribuna principal del escenario albirrojo.

Una vez más, la violencia lo empañó todo…

 

 

LA FIGURA

Kilos de calidad

Con pinceladas de categoría, y pese a sus kilos de más, el más destacado fue el experiente Cristian Tzitzios. El delantero canario fue muy inteligente en su función, complicando y haciendo jugar a su elenco en campo adversario.

Dentro de lo que se jugó, apenas la mitad del partido, él fue quien más nos gustó por su calidad inalterable.

 

 

 

LAVALLEJA 1 – PROGRESO 0

(1-0) 42’ Marcelo Martínez (L). Definición por bajo.

 

Lavalleja

1- Pablo Alzogaray

4- Johany Hernández

15- Mauricio Capricho

14- Joaquín Brun

16- Álvaro Bon

5- Laureano Larrosa

13- Gonzalo Gutiérrez

11- Edgardo Velozo

17- Manuel Abreu

3- Germán Fernández

7- Marcelo Martínez

 

DT: Gerardo Cano

 

Suplentes

12- Roberto Alayón

2- Adolfo Liesegang

6- Maico Modino

8- Joaquín Tejería

10- Jonathan Pérez

18- Rodrigo Villar

20- Juan Manuel Martínez

 

Progreso

1- Diego Estol

3- Leandro Zeballos (47’)

19- Sebastián Díaz

18- Matías González

6- Facundo Greno

11- Santiago Oleaga

7- Cristian Icazetti

15- Agustín Acosta

20- Grégori Correa

13- Federico Vázquez

8- Cristian Tzitzios

 

DT: Édison Machín

 

Suplentes

12- Lucas Bardecio

5- Diego Baz

9- Nicolás Videla

10- Javier Hernández

14- Agustín González (47’)

16- Germán Cuevas

17- Michael Sebben

 

ÁRBITROS / TARJETAS

Jueces: Carlos Sotelo, Silvio Rissotto y Ruben Burroso (Maldonado Capital).

Amarillas: E. Velozo y M. Capricho (L); C. Tzitzios, L. Zeballos, A. Acosta y G. Correa (P).

Rojas: No hubo.

 

ESCENARIO / OBSERVACIONES

Cancha: Parque “Alfredo García Montero” de Minas.

Público: 250 personas.

Nota: El partido fue suspendido antes de iniciarse el segundo tiempo, en virtud de los hechos violentos suscitados durante el entretiempo; el árbitro fernandino Carlos Sotelo estampó en su constancia -asesorado por el jefe del operativo policial- que no estaban dadas las garantías para seguir jugando.

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