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Publicado en institutofutbol.com

Nos encontramos en una época futbolística apasionante. Los cambios han sido enormes en los últimos 20 años y para hablar de las evoluciones y revoluciones en el fútbol del siglo XXI nadie mejor que hacerlo que el entrenador Álex Couto Lago, un experto en la historia del fútbol.

Ha llegado la hora de acabar con los paradigmas anticuados y poner sobre la mesa los cambios de gran importancia que ha habido en este mal denominado fútbol moderno

“No podemos resolver problemas pensando de la misma manera que cuando los creamos”

Albert Einstein

El fútbol es un deporte en constante evolución en donde los aportes de quienes nos precedieron y nos influyeron se incorporan a todo el bagaje y todo el universo de posibilidades que podemos encontrar en un entorno tan complejo y diverso como es un deporte colectivo de habilidades tan abiertas que cada ejecución, cada relación puede suponer una propiedad emergente que permita que surja algo nuevo.

Personajes de la relevancia de Jimmy Hogan, seguramente el mayor influencer de la historia del fútbol contemplado como juego, quien incidió de manera notoria en toda una relación de técnicos que se han convertido en referencias obligadas, desde Mr. Jack Reynolds, maestro de Marinus Michels a su vez de Cruyff, hasta provocar que la escuela danubiana fuese la mayor exportadora de talento formativo y educativo en el ámbito futbolístico al dar salida a un proyecto liderado por Gustav Sebes y que permitió a referentes como Bella Guttman, el suizo Dori Kurschner, Emérico Hirschl o Marton Bukovi, salir por el mundo a divulgar su palabra y unir la sustancia básica del juego inspirado en la colaboración combinativa, a ambos lados del Atlántico.

Jimmy Hogan

Jimmy Hogan

Todos los grandes cambios de paradigma han tenido un destinatario final, la incidencia sobre el jugador y por extensión, el impacto sobre el equipo y su correspondiente proceso adaptativo para acabar formando parte de la competición en su sentido más estricto.

A lo largo de los últimos años, la evolución de las diferentes disciplinas que se han incorporado al fútbol, han provocado tal cantidad y calidad de cambios en los desarrollos futbolísticos que muchas de ellas incluso han pasado desapercibidas.

¿Nos hemos preguntado ya cómo ha cambiado el fútbol desde que se inició este nuevo milenio?

Empezando por la preparación física, disciplina encaminada a que el jugador desarrolle en óptimas condiciones sus cualidades físicas básicas, léase, resistencia, fuerza, velocidad, flexibilidad, etc., hemos empezado a reducir el número de cualidades hasta centrarlas principalmente en la fuerza como condición fundamental. A partir de ahí, la evolución y dinamización de la preparación física dentro del proceso de entrenamiento ha pasado a centrarse en disponer del futbolista en las mejores condiciones posibles para que aguante el mayor número de partidos posibles en las óptimas condiciones competitivas “SIN LESIONARSE”.

Hemos pasado del jugador y el conjunto de jugadores que se preparan para soportar las cargas del juego desde una concepción descontextualizada a ocuparnos de la preparación integral del jugador en torno a una cualidad física específica con el objetivo principal de que se encuentre sano para competir en las mejores condiciones. ¡Prevenir y Potenciar!

Evoluciones: el juego entra en escena en la preparación física

Al hablar de mejores condiciones, hemos dejado esa lucha que a lo largo de años ha tenido el entrenador con el preparador físico para disponer de tiempo de entrenamiento, dado que el mayor volumen del mismo, por delegación o por comodidad se había regalado al encargado de preparar físicamente al equipo, a consensuar procesos metodológicos que permitan complementar las tareas encaminadas a entrenar al jugador y al equipo de manera adaptada al juego. Pasamos a un concepto fundamental en el que la preparación física se contextualiza con relación a las demandas globales del juego y no exclusivamente a las demandas biomecánicas del mismo.

Al incorporar el juego dentro del proceso de dinamización de las potencialidades físicas, incorporamos el órgano más importante que interviene en el juego, “el cerebro”. El entrenador y el preparador físico empiezan a comprender que su camino complementario pasa por comprender cómo el jugador interpreta el juego para facilitarle contextos en los que poner de manifiesto su talento al servicio del equipo. ¿El jugador piensa mientras ejecuta? ¿Le da tiempo a interpretar todo lo que ocurre a su alrededor en el tiempo disponible para desarrollar la jugada? ¿Es consciente el jugador de cómo resuelve las acciones en las que participa?

¿El jugador piensa mientras ejecuta?

¿El jugador piensa mientras ejecuta?

Preguntas todas ellas que nos llevan a comprender el deporte del fútbol como algo dinámico y complejo. La velocidad de ejecución de las acciones lleva aparejadas muchas incógnitas, entre ellas, la capacidad de entendimiento consciente del juego por parte del jugador. Realmente el jugador tiene en su cerebro el gran aliado y desde el momento en que el entrenamiento pasa a conformarse como complementariedades de diferentes áreas de conocimiento para dejar atrás los compartimentos estancos, nos encontramos con nuevas propiedades emergentes que nos permiten evolucionar hacia procesos más amplios y por extensión a comprender la complejidad del sistema dinámico equipo, conformado por la complejidad del sistema dinámico jugador.

Revoluciones: el psicólogo y la tecnología han llegado para quedarse

Y en estas llegamos a que la incorporación del psicólogo como elemento que nos abre posibilidades nuevas en el desarrollo de los procesos de entrenamiento, nos multiplica las opciones el hecho de disponer de tecnología lo suficientemente sofisticada como para EVALUAR y disponer de informaciones que confirman la evolución compleja del jugador en términos físicos y psíquicos y a la vez con software que nos permite analizar el juego desde su amplio espectro para definir las fortalezas y debilidades reales desde la perspectiva táctica y técnica y su incidencia en el equipo rival y en el nuestro propio en cada partido, en cada momento y en cada circunstancia.

Llegamos al momento en que el entrenador no es solo un estratega que dispone de información empírica, sacada de la observación directa o de los test proporcionados por los trabajos de los preparadores físicos. El entrenador como estratega prepara los partidos gracias a la disposición de información que puede utilizar en diferido, gracias a poder analizar los partidos e incorporar sus conclusiones a los procesos de entrenamientos posteriores.

Y en esos análisis entran de lleno las valoraciones individuales derivadas de los dispositivos que los jugadores pueden utilizar en entrenamientos y ahora ya en partidos, (los dispositivos que empresas como Real Track System proporcionan para dar información biomecánica y de múltiples facetas que inciden directamente en nuestra información sobre el jugador y posteriormente en los razonamientos que podremos hacer en términos de tomas de decisiones contrastando la reacción del futbolista con la competición).

Además, los avances médicos nos permiten incluso realizar estudios endocrinos que facilitan información sobre los neurotransmisores que inciden directamente en los estados de ánimo de los jugadores, en sus sensibilidades a la hora de jugar en los entrenamientos o competir en los partidos y nos proporcionan datos sobre los que intuir por qué ocurren ciertas cosas y no otras. Además de la ingente cantidad de información que nos permite facilitar la nutrición adecuada al futbolista en función de sus necesidades. ¿Y qué decir de una DEXA?

DEXA es una máquina de la densotometría para ver huesos y masa muscular con la que actualmente se hacen virguerías en el mundo del fútbol. Más información en este Enlace.

Incluso, a nivel competitivo disponemos de dispositivos que nos permiten vislumbrar jugadas a tiempo real en un partido en directo, con un retardo que podemos programar al gusto, (véase por ejemplo Adestrapp), para tomar decisiones puntuales en momentos puntuales que puedan ser importantes para nuestro devenir competitivo.

Al final, toda la tecnología está a disposición de staff técnico para mejorar la competitividad individual y colectiva del jugador y del equipo en contraste con sus adversarios

La tecnología, cada vez más importante

La tecnología, cada vez más importante

Lo que no cambia: los futbolistas

Pero hay algo en lo que el fútbol, a pesar de las grandes evoluciones, no ha experimentado grandes cambios. Un elemento hace que ello sea imposible. Los jugadores son únicos e intransferibles, los equipos son únicos como consecuencia de la exclusividad de quienes los componen y de las relaciones e interrelaciones que se establecen entre ellos.

El fútbol es grande precisamente porque este parámetro no puede cambiar. Por eso, saber de fútbol es saber de futbolistas y saber de futbolistas es saber de seres humanos. Hoy, que muchos pasan por grandes expertos por dominar programas sofisticados que permiten hacer análisis susceptibles de múltiples interpretaciones, seguimos en un contexto en el que el ser humano es la base sobre la que se fundamenta todo lo referente al juego competitivo del fútbol como deporte.

Y ahí entramos nosotros, los entrenadores, quienes con toda la información disponible, ingentes cantidades de datos interpretables aportados por inmensos profesionales expertos en sus materias, debemos utilizar dicha información para dotar a nuestro exclusivo grupo de jugadores únicos, complejos sistemas dinámicos, con intereses diferenciados y expectativas variadas, en un elemento superior e igualmente exclusivo, el EQUIPO.

Y para eso necesitamos de la ayuda de todos los elementos fundamentales que componen el staff técnico, de todos los elementos fundamentales que componen la entidad a la que pertenecemos y sobre todo, necesitamos TIEMPO REAL, tiempo en el que poder llevar a término el desarrollo de todo el proceso de COHESIÓN para convertir a un grupo independiente de sujetos complejos y dinámicos en un ente dinámico-complejo ÚNICO.

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La importancia de la cohesión

Hemos cambiado a lo largo de los años al ir incorporando y adaptando las evoluciones que se han ido incorporando al deporte para sublimar la figura del verdadero protagonista, EL JUGADOR para que complete de la manera más óptima la dinamización de su exclusividad con el objetivo de adaptarse y cohesionarse al objetivo final que culmina este inmenso y complejo puzzle, EL EQUIPO.

Por ello no nos cansaremos de repetir que “no es tan fácil”, que todo lo que está inventado es susceptible de ser evolucionado y por tanto adaptado a nuevos usos y costumbres, que los reduccionismos retratan a quienes los propagan y que en fútbol, ni son todos los que están, ni están todos los que son.

Las emociones forman parte de las consecuencias que uno puede interpretar cuando mira un partido y ahí entraríamos en otro terreno que ha ido involucionando en este caso como consecuencia del avance de la tecnología. Pero la realidad de lo que nos compete es que las emociones pasarán a formar parte de las decisiones que se tomen y la racionalidad del campo de la toma de decisiones incorporará el error y el acierto en el posicionamiento de quien decide. El “Homer (Simpson) Sapiens” de quien nos habla el economista norteamericano recientemente galardonado Thaler será otro elemento diverso a tener en cuenta.

Hemos cambiado porque cada vez más somos todos más necesarios para completarnos como compañeros dentro de un objetivo común, ser un equipo. SER (que no estar) UN EQUIPO.

Artículos de Álex Couto

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