SE ESPERAN NOVEDADES
Siguen esperando por el viático

Mientras en el interior de Uruguay los clubes femeninos siguen esperando los aportes, cuando delegados han tenido que pedir préstamos a un alto interés para seguir participando en el Sub 16, otros han empeñado sus ingresos, el que está faltando en sus hogares para darle la posibilidad a las chicas de que sigan compitiendo. Algunas vendiendo rifas, otras tortas fritas o pidiendo colaboración a la gente que transita por la vía pública. En eso han transformado al fútbol femenino del interior, que tiene marquesina de neón para teloneras franciscanas.

Como es habitual, compartimos un artículo de prensaobrera que describe la huelga de la Selección Argentina Femenil, para observar que la promocionada Liga Desarrollo Conmebol promocionada por OFI y AUF, con patrocinadores internacionales, no es mas que un reflejo de lo que ocurre al otro lado del río.

Las integrantes del seleccionado de fútbol femenino están en huelga desde hace más de diez días porque las autoridades de la AFA no les pagan siquiera el misérrimo viático establecido de 150 pesos por cada día de entrenamiento.

Por esa razón deben trasladarse hasta el predio de Ezeiza de la entidad desde sus respectivos domicilios que, en muchos casos, están ubicados en lugares muy alejados (dos de las deportistas viven en Rosario), lo cual supone un gasto que supera holgadamente la cifra que deben recibir.

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El seleccionado femenino de fútbol: en huelga desde hace más de 10 días

En el reclamo a la AFA, las jugadoras plantean que “los 150 pesos de viáticos por cada entrenamiento que nos han sido ofrecidos no cubren los gastos” y pérdidas de ingresos que afrontan y “merecen una actualización”. Es que, en los dos últimos años, el monto apenas pasó de 140 a los 150 pesos actuales.

Esto cuando la AFA y los clubes se han asociado a las cadenas Fox-Turner, con un contrato que este año les reportará 4.200 millones de pesos por la televisación del fútbol masculino. Y la AFA también es responsable del desarrollo del seleccionado femenino.

Otra muestra de la falta de interés de la entidad es que dejó a la selección femenina durante más de dos años -y hasta hace tres meses- sin un entrenador designado (desde el último campeonato del mundo), resignando así entrenamientos, competencias y la consolidación de un trabajo a largo plazo que permita elevar el nivel competitivo de la selección. Esto cuando se acerca el próximo mundial que se llevará a cabo en 2019.

Las jugadoras también denuncian que no tienen una cancha adecuada para entrenar y que en el único partido amistoso que jugaron en dos años -contra Uruguay- debieron trasladarse en barco y ómnibus y dormir en éste hasta que partieron hacia la cancha.

El cuadro de marginación y abandono es tan grande que a las jugadoras les dan la ropa pero no los botines, que deben ser adquiridos por ellas.

La misma desidia y desinterés de la AFA se replica en la ausencia de políticas de desarrollo y promoción por parte de la Secretaría de Deportes que no abre ningún campo de desarrollo de esta disciplina, como sucede con muchos otros de los amateurs.

Las obreras del fútbol

Pero, en su reclamo a la AFA, las jugadoras desnudan no sólo la brutal discriminación de la dirigencia del fútbol, sino también la explotación que las mismas sufren, como parte de la clase trabajadora, en su vida laboral.

Destacan que, en muchos casos, deben afrontar “la pérdida del presentismo, la puntualidad y otros componentes del salario (que las patronales imponen como una forma de superexpotación), a los cuales tienen que resignar para asistir a los partidos amistosos y/o torneos internacionales”.

Este cuadro que viven las deportistas -similar al de los jugadores y jugadoras de fútbol del ascenso- se replica en los clubes donde juegan y en representación de los cuales disputan el campeonato local.

Hay denuncias múltiples respecto del desprecio con el cual son tratadas: la ropa que les entregan, en muchos casos es la que antes perteneciera al plantel masculino; los horarios de prácticas suelen ser a la noche tarde, con todos los problemas personales y laborales que esto implica y, claro, no les dan un solo peso ni de viáticos, porque este deporte es “amateur”.

El mantenimiento de esta disciplina en los clubes se debe, en primer lugar a que las deportistas corren con muchos de los gastos sin cobrar nada y, además, a que una resolución de la Conmebol de fecha relativamente reciente establece que los clubes que participan en los torneos internacionales de fútbol masculino (Copa Sudamericana, Libertadores) deben tener un equipo femenino de ese deporte, algo que los clubes cumplen, aunque apenas de manera formal.

Evidentemente, además del machismo que impera alrededor de este deporte y del negocio que lo recorre, la marginación del fútbol femenino se asienta en que los empresarios que manejan esta disciplina aún no han avanzado en convertirlo en una actividad lucrativa.

A esto seguramente apunta la decisión de la Conmebol de condicionar de esa manera a los clubes y su reciente decisión de lanzar la Liga de Desarrollo de Futbol Femenino para toda Latinoamérica, donde divulgan la práctica del deporte entre chicas de 12 y 16 años. En el mismo camino está la Fifa, que destina un porcentaje de su millonario presupuesto al fútbol femenino.

Es que en otros lugares del mundo, sí es un buen negocio y el fútbol femenino está desarrollado. Un ejemplo son los Estados Unidos, un país con escasa tradición en este deporte, donde el fútbol femenino es profesional y tiene un desarrollo tal que los ha llevado a ganar un campeonato del mundo y otro tanto sucede en varios países europeos. De todas maneras, las deportistas ganan, en promedio, un salario equivalente al de una empleada o una obrera.

Ese es otro de los reclamos realizados ahora por las jugadoras que se han organizado alrededor de esta exigencia a las autoridades empresarias del fútbol. Ellas sostienen que por y para dedicarse a la actividad requieren que puedan vivir de ella como un trabajo.

Saludamos y apoyamos la organización y la firmeza de las jugadoras, cuerpos técnicos y todos aquellos que quieran el desarrollo del deporte. Este es el camino para alcanzar las reivindicaciones planteadas.

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