Una escena repetida, en 2017 igual que en 2016.Foto Dino Cappelli

Vuelta olímpica para el equipo de Robert Sastre

 

Pese a la incertidumbre del final… Fraternidad campeón del ‘Batalla de Sarandí’

Por Dino Cappelli

 

Parece que fue ayer, pero fue hace exactamente un año. Entonces con muy pocos equipos, con un torneo reducido. Ahora con 8 clubes, con Apertura y Clausura, con una temporada extensa. Tanto ayer como hoy, al igual que en 2016, Fraternidad gritó campeón.

El grito comenzó a sentirse fuerte en Cancha del Liceo, cuando la radio trasmitía la derrota de Plaza y el marcador cerraba con un 3-2 a favor frente a Pintado.

Luego prosiguió en las calles, rumbo al Estadio. Y se hizo sentir más fuerte en el campo de juego del ‘Batalla de Sarandí’, cuando la Liga de Fútbol de Sarandí Grande coronó con trofeos y títulos al Club Deportivo Fraternidad. Así se saldó la temporada 2017 de nuestro fútbol, con un campeón absoluto luego de vencer en el Apertura y en el Clausura.

El primer torneo con más luz, con mayor cantidad de victorias. El Clausura con incertidumbre hasta el final, con apenas un punto, con muchos empates, pero igualmente con la certeza de que el mejor equipo del año es el que festeja.

 

El proceso final

 

La última fecha fue fijada con polémica. Porque la Liga entendió que los dos partidos que podrían arrojar un campeón, se debían jugar a la misma hora. Finalmente fueron 15’ de diferencia entre uno y otro, jugándose en forma simultánea en el Liceo y en el Parque. En un escenario, Plaza debía ganar y nada más para forzar finales. A su frente, Peñarol debía ganar y esperar un traspié de Fraternidad. En el Liceo, Pintado no se jugaba nada, y su rival de turno se jugaba todo. Ganar y esperar, esa era la consigna.

Y el fútbol es tan apasionante que hasta cierto punto del segundo tiempo, con el empate a 0, Plaza era campeón pues Fraternidad no podía con Pintado, y caía derrotado por 2 a 0. En otro instante, Peñarol convertía y era campeón, porque Pintado aún empataba con el bohemio de Pueblo Barceló. Hasta que luego llegó el gol de tiro libre de Gastón de León, y fue celebración auriverde en el Liceo, y fue nerviosismo en el público de Plaza.

Y de nada servía la victoria carbonera para cerrar el torneo, y de nada servían los tres atacantes que dejaba bien arriba el entrenador Oliveras, buscando revertir el resultado. Peñarol se hizo fuerte con un hombre de menos desde el primer tiempo (otra vez una expulsión temprana de Cristian González), y la entrega de sus hombres permitió el orgullo de los tres puntos.

En Plaza la desazón, y la necesidad de morder el pasto cuando los jugadores del Frater ingresaron a la vuelta olímpica al grito de ‘Un minuto de silencio para Plaza que está muerto’. Atrás quedaba una temporada a puro fútbol, que se va a extrañar mucho.

El festejo es del campeón, las copas pasearon por las calles de la ciudad y se instalaron en la sede, allí donde atiende Eugenio Eguez. Ahora viene la sidra y el pan dulce, y el 2018 será tiempo de pensar en la Copa de Clubes Campeones de OFI. Otra vez, como en el 2016, porque ahora fue bicampeonato para el mejor equipo de la ciudad y su región.

 

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