Diego Lugano. Foto Semanario20once

Escribe Juceda de Semanario20once.com.uy

Recordamos que en su momento jóvenes hinchas de Peñarol, que estaban “locos de la vida” con el segundo quinquenio de su institución, decidieron homenajear a Pablo Javier Bengoechea (figura clave de esa hazaña) y hacerle un monumento a colocar en los Aromos, (Washington Cataldi), lugar de entrenamiento y concentración de los aurinegros.

En ese momento voces discordantes salieron al cruce de esta idea, expresando que había otros futbolistas que mecerían  ese homenaje. Obdulio Varela, Fernando Morena, Alberto Spencer, entre otros.

No habría en ese grupo de hinchas algunos veteranos que hubieran hablado de las “viejas estrellas” de los manyas.

Llegamos a nuestra humilde deducción que estos jóvenes pro monumento a Bengoechea vivían el presente y posiblemente muchos, o casi todos, no habían visto jugar a Morena, Spencer y demás.

Alguien por ahí comentó “porque los de su época no le hicieron un monumento a Morena o cualquier otro”. Y no estaba alejado de un razonamiento entendible.

Tal vez los dirigentes aurinegros con mucha cintura política e inteligencia denominaron a las tribunas del campeón del Siglo con el nombre de cuatro recordados presidentes de diferentes épocas. Nadie chistó.

Esto lo comparamos ahora con lo que sucedió en OFI. En su sede social de calle Gutiérrez Ruiz de la capital, fue preparado un lugar donde en sendas  plaquetas se recordarán a todos los campeones que a través de los años han tenido las competencias organizadas por OFI.

Esta actual directiva de Gustavo Bares decidió que lleve esa “Galería de Campeones “el nombre de Diego Lugano, el ex –capitán de las selecciones celestes. El “canario” es un referente para todo futbolista.

Basó su decisión en que Lugano es el único jugador que en cada pase que firma exige que sean reconocidos los “derechos de formación”, dinero que debe llegar a los clubes que les corresponda.

Esta designación generó muchos rechazos y por allí surgieron nombres de quienes lo merecían más, como Sofildo Piñeiro, Néstor Goncálvez y tantas glorias más nacidas, criadas, formadas en el fútbol del interior a nivel de clubes y selecciones.

Creemos que deberíamos dejar afuera de esta polémica a Diego Lugano. No se candidateó, no buscó esta distinción y merece ser respetado.

Ahora bien, como alguien dijo en el tema de Bengoechea, si los dirigentes de antes -que no reconocían algunos títulos- hubieran tenido esta idea, el nombre a llevar por esa galería sería otro.

Los dirigentes que hicieron esta designación tal vez no vieron jugar a Sofildo, al Tito, a Rocha y demás.

¿Nuestra opinión? Siempre habrá polémica porque cuando se hacen nombres siempre, inevitablemente, habrá muchos más arriba de la mesa.

Digamos José Leandro Andrade, de origen salteño, llamada “la maravilla negra”, campeón olímpico y mundial con la celeste. Pero de acuerdo a historiadores nunca jugó al fútbol liguero en Salto porque se fue de niño a la capital. Como Luis Suarez, por ejemplo.

Tito Goncálvez que de la selección de Salto pasó directamente a la celeste en el Sudamericano de 1957. Antes de colocarse la camiseta aurinegra, se puso la celeste en el torneo de Perú.

José María Medina, nuestro “gaucho” sanducero. Campeón del Litoral con ¡16! años en 1929. Goleador en el Montevideo Wanderers y jugador de Nacional en el quinquenio, goleador de un torneo sudamericano, 1946, vistiendo la celeste.

¿Pero quien recuerda a Medina? Solamente aquellos que buceamos en la historia para rescatar del olvido a quienes la escribieron con mayúsculas.

Cada uno de los 18 departamentos que cubre OFI tendrá “su” candidato, su propio “crack”.

Y querrá que sea elegido  “su” jugador.

Nosotros, sinceramente, no sabríamos por quien de tantos y tantos que se merecen esta distinción, nos decidiríamos.

Por eso tal vez el mal menor sería nominar ese espacio  sólo como “galería de campeones”  y adiós polémicas.

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