Facundo Waller

Pedro Ramón Clavijo. Equipo RDR. La Colonia.

El futbolista Facundo Waller, se encuentra actualmente en una suerte de tira y afloje, tan contraproducente, como inefectivo y si se quiere, muy poco profesional.

“No lo estresen a Facundo”- es lo primero que se les debe implorar a quienes deciden su futuro. Ya, antes de viajar al mundial, al jugador se lo vio preocupado, jugando hasta poco antes de subir a la escalerilla del avión, representando a su club, con la desbordante cruz del descenso, rondando en la cabeza de todos. No es de descartar, que su lesión, haya venido por el agotamiento intelectual que le demandó todo ese proceso, desde que irrumpió a la elite en el sudamericano. “No tuvo tiempo de caer, y le jugó en contra”-puede ser una explicación sico-física. Después, ese mes y pico, lesionado y sin saber para donde se agarraba con él, hasta que volvió, dieron vueltas y terminaron interviniéndolo. Ya por entonces, en él, se había instalado el tema de representación, en donde él, eligió, pero resultó que a su vez, había una firma con quienes son gerenciadores o la sociedad anónima al frente del club.

Su operación, y la recuperación, fue seguida por su círculo íntimo, amigos y allegados. El chiquilín, cumplió al pie de la letra todo. Pero el tema, viene, cuando ya está pronto para empezar, y cuando su carrera debe ser cuidada con la mayor estima. A esta altura, se debe estar, con el mayor cuidado de atención, sensibilidad, cariño y cuidado. Ojo. Es un ser humano, sensible, afectuoso, hasta inocente, que debe ser tenido en cuenta.

La prensa ha traído estos mensajes. Desde que el jugador quiere jugar en Nacional, que eso se lo hicieron decir, que él es hincha de Peñarol, que la sociedad anónima es dueña de su pase, que el mejor proyecto es el de Nacional, que Peñarol está interesado y que junto a él está el pase de Padula, que Facundo confía en su representante. Que el chico no va a jugar en Peñarol y que comienza a entrenar en Plaza. Hasta que jugaría en la Segunda Profesional con el club que lo lanzó a la selección uruguaya.

Todo lo expresado, resulta un boomerang, que vaya a saber cómo opera en la mente, el ánimo y en ese físico que está pronto para comenzar otra pretemporada.

Las ilusiones, las expectativas, el futuro, el valor, sumidos en un tire y afloje, de quienes se arrogan el derecho, porque tienen papeles firmados. Vaya a saber el aspecto legal, vaya a saber de quién es la razón. Porque en Plaza, es verdad, le dieron la oportunidad y lo apuntalaron para que llegara al seleccionado, pero si él eligió un representante, lo decidió así, y está en su derecho hacerlo. El esfuerzo para llegar hasta allí, lo hizo él, y eso debe ser lo primero. Por analogía, si en esta dirección, les firmó a los dos un documento, da derechos a ambos, o al que firmó primero. Hay una prueba de escaso asesoramiento, o apresuramiento, sumado a la inmadurez de quien lo avaló. Vaya a saber cómo se dirime, esto y que si se va a lo legal, el que pierde es el chico, porque todo se extiende.

Lo cierto, y a eso apunta este comentario. Es que se tenga profesionalismo, se trabaje con madurez, sin rencor, ni calentura. De que se esté a la altura de quien están tratando. No es, “tengo razón y punto”. “Yo soy y está”. “Me firmó”. Hay algo más. En el punto, donde están las cosas, es mejor que se entiendan todas las partes, y elijan lo mejor para él.

No se discute cuestiones de bolsillo, de dinero, ni de empresas, porque no corresponde, y es lógico que también se piense como un buen negocio, pero se debe poner la mira más alta.

Tienen entre manos a una joya, que puede llegar a la altura de los grandes futbolistas del mundo. Casualmente y por imperio de una lesión, acaso se pierde el próximo mundial de Rusia. Son casos que el fútbol contempla y a los que se debe dar el lugar que tiene.

Pero lo que si deben tener quienes lo manejan, es dar la talla, por ser negociadores de un futbolista de alto nivel. No es un pase cualquiera. Primero es una persona, segundo, están tironeando la piola de lo que es una gran promesa. Una piola que se estira, pero tiene un límite, y es el límite de que a su estado emocional, lo acorralen contra un callejón, que después, solo él, su familia y sus mejores amigos, lamentarán.

Y como una persona cuando opina debe dar ideas o soluciones, para apuntalar sus dichos. Pues, aquí decimos. Lo mejor hoy, para un jugador en la condición de como se reintegra Facundo Waller: o es ir al fútbol holandés. Para hacer una recomposición del futbolista, ponerlo a tono y que juegue, retornando a su nivel. Hay casos de sobra en eso. Veamos, Suarez, Pereiro. O en su defecto y si no hay otra solución, que lo pongan en Wanderers. Allí, va a encontrar al mejor cuerpo técnico del país, que le dará la contención necesaria, lo hará jugar a algo, y lo retornarán lentamente al nivel que el chico, es capaz de tener.

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