Estoy.

¿Cómo no voy a estar?

Con mis más de 50 y pico pinos recién plantados le tiro el viaje imaginario a esa globa que creo me quedará a medio metro de mi pierna derecha. En una toma de decisiones sostenida por la teoría y avalada por la praxis genero el equilibrio justo para que, al alzar de costado mi empeine, sienta ese contacto único e inenarrable que haga que la pelota sea un infierno para el golero y se la pudra en el ángulo o donde sea. O al revés: intento hacer el movimiento inicial para volar a la izquierda y atajar esa guinda. Me despego del piso 40 centímetros para meter ese guampazo mientras quedo sostenido en el aire como esos viejos y macetudos zagueros centrales de Guichón o Tala que van a buscar la última pelota. De alguna manera, yo estoy.

Hoy empieza un nuevo campeonato del interior. No es el decimosexto, como parece desprenderse de la nueva denominación como Copa Nacional de Selecciones. Son decenas y decenas de campeonatos jugados. Tengan en cuenta que el de la confederación de Litoral tuvo su primera edición en 1922, el del Sur en 1924, el del Norte en 1926 y el de la Confederación del Este en 1927, y que, como Campeonato del Interior, existe desde 1951.

Este será el primer campeonato con sus derechos televisivos íntegramente vendidos y emitidos desde una plataforma amplia como es la de Tenfield. En principio, participarán 27 de los 28 representativos de ligas anotados y se jugará desde este sábado hasta fines de abril. En principio, porque tal vez puedan ser los 28 si esta postergación del inicio del Litoral da luz a los muchachos de Ligas Agrarias de Salto para que puedan jugar. Ojalá.

El torneo del Litoral contará con la participación de Artigas, Bella Unión, Rivera y Tacuarembó (serie A), Salto, Paysandú, Río Negro y Dolores (serie B).

El Sur tiene a San José, Ecilda Paullier y Colonia (grupo A), Florida, Canelones y Sarandí del Yi (grupo B), Flores, San Gregorio de Polanco y Durazno (grupo C).

En el Este participan Zona Oeste de Maldonado, Canelones del Este, Liga Mayor de Maldonado y Minas (serie A), Rocha, Cerro Largo y Treinta y Tres (serie B), mientras que en la serie C están Batlle y Ordoñez, Cerro Chato y Vergara.

Nuestro mundial

Es la vida entera, mi vida, la que ha pasado sosteniéndose con esa sensación, esa expectativa, esos miedos, esos sueños, esos amores, esas dudas. Cuando el calor de las fiestas es calor y no se anda con pavadas, o cuando las tardecitas de verano, desde aquella pelotita de plástico y la mano de mi padre o de mis tíos depositándome en la explanadita del estadio, hasta las maduras y apuradas llegadas desde el aeropuerto con una credencial de la FIFA aún colgada: el fútbol del pueblo ha sido motor de sueños y sensaciones. El fútbol de mi pueblo, del tuyo, del de donde nació tu vieja, del que se crió tu abuelo, del que juega o jugaba tu primo.

Generaciones y generaciones han expresado o pensado lo mismo que hoy les digo. Descubriendo primero, acomodándose después, apropiándose de la sensación, cada vez que saben que hoy, mañana, el miércoles o cuando toque, desandarán el camino al estadio, templo pagano de la pelota, para que sus columnas con foco que parecen faroles de mantilla hagan que las nochecitas de verano sean un porqué de sus vidas.

Es como siempre: la tribuna del municipal llena como pocas veces, con gente quemándose las manos de tanto aplaudir a sus jugadores que, con la cabeza gacha y lágrimas de emoción o la frente bien en alto y a los gritos, retribuyen a su vecino de la cuadra, a la gurisa aquella del liceo, al almacenero de la otra esquina, al portero del banco, al jefe de turno de la fábrica y al sereno de la estación de servicio, con ojos de “valió la pena soñar”.

A ver: vos crees que cuando yo, un perro consuetudinario que nunca se pudo poner la albirroja –me convenzo que administrativamente no era posible porque mi ficha no era de OFI-, cuando arranco por Independencia para el estadio siento muy distinto a lo que le pasa al Edinson Cavani cuando llega directo del Parque de los Príncipes de París al Dickinson de su Salto natal, o a Diego Godín de Madrid a Rosario, o a Luquitas Torreira del Emirates de Londres al Liebig’s de Fray Bentos. No, no y no. Y ni te cuento cientos de otros casos que podrían arrancar en el Seba Abreu festejando goles por el mundo con la camiseta del pago sobre su pecho, o a Gerardo Pelusso escuchando por radio una final del Sur desde Doha, casi llevando a la realidad un cuento de Osvaldo Soriano.

Ahí estamos todos porque arranca lo más lindo. Cada uno de nosotros y nosotras siente ese fueguito interior y trata de no dejarlo apagar, cuidando siempre esa llamita de pureza, estímulo y sueños.

Foto: Víctor Rodríguez

Estamos (casi)todos

Desde hace muchos años OFI, la Organización del Fútbol del Interior, genera uno de los campeonatos más nacionales del Uruguay. Es sin dudas el que más nos involucra como país, sobre todo porque desde 1992, año en que dejó de ser un campeonato de departamentos para transformarse en un gran torneo de ciudades y pueblos, ha potenciado y resignificado la adhesión al pueblo y sus habitantes.

Si este evento, a través de la información y la crítica, potenciaría la competencia y la temática, y alimentaría los círculos viciosos o virtuosos por los que circulan las noticias en las radios, las teles, diarios y portales web, sería genial. Lamentablemente hasta ahora no es así. El campeonato ha permanecido bastante ninguneado, sin una cosmovisión del torneo y apenas con unos esforzados pero poquísimos caracteres que dan cuenta, con atraso y sin precisión, resultados, clasificaciones y posiciones.

La televisación, global y nacional, es entonces bienvenida. Es una necesidad casi imperiosa para su más amplia comprensión y difusión. Ahí, bien vehiculizada, los pocos que aún no comprenden el torneo se convertirán en masa crítica y potenciarán el negocio y todos sus emprendimientos colaterales.

Afuera

“Estamos afuera”, dice un montevideano cuando no está en Montevideo. Pero la mayoría de las veces está adentro, adentro del país. Del fútbol de adentro están afuera los circuitos de información.

En las más diversas canchas, con las más variadas indumentarias, con figuras atléticas de innegable proyección, con buzardas prominentes que no renuncian a su hambre de gloria pueblerina, con kilómetros hechos en camiones o en un magicbus, con estadios internacionales como el Atilio Paiva Olivera o canchitas casi vecinales con sus alambrados de hilos, con cuaternas de árbitros con uniformes color ratón, desteñidos cuervos que no leyeron la care label que dice “no secar al sol”, penales cobrados y travestidos en tiros libres, grescas y cervezas, se va cimentando esta nuestra historia adornada por émulos del Toto sacándole el cuero a sus vecinos, a los que encontrarán mañana en la cola del Abitab, rumbo a la carnicería o a la agencia de quinielas.

Aunque no lo crean, ese producto tan puro y artesanal puede reconvertirse manteniendo esa pureza, pero potenciándose como valor económico para su propia supervivencia.

Hace décadas que planeamos y demandamos la necesidad del crecimiento y reconocimiento del campeonato de una manera transversal que atraviese también al centro de poder de la capital y sus medios. Que se pueda dar está muy bien. Que los vendedores no hayan justipreciado debidamente el valor del producto está mal, pero al ser un negocio entre particulares sólo lo hace opinable.

Lo que también está mal es la premura con la que cerraron la negociación a sabiendas de que en días cambiarían las reglas del juego a través de lo legislado en el nuevo estatuto de la AUF. Y lo que está horrible, feo y fuera de cualquier tipo de discusión, fue el intento de formalización del despojo de los derechos de imagen de casi 1000 futbolistas del interior, con la pretensión escrita de hacerse en exclusividad -y con la posibilidad de que se estirara hasta a 10 años- de forma gratuita de los derechos de imagen de los futbolistas: “los futbolistas e integrantes del cuerpo técnico no podrán disponer de sus derechos de imagen en contrataciones con terceros sin el consentimiento previo de la selección, mientras se mantenga en vigencia el presente contrato y sus eventuales futuras extensiones, bajo apercibimiento de aplicarse las máximas sanciones económicas”.

Finalmente entró Tenfield a OFI

Se encontraron con unos canarios

Cuando la formación y conformación de la Asociación de Futbolistas Amateur del Interior (AFAI), Andrés Klein, uno de sus precursores y portavoces dijo que “se encontraron con unos canarios que les hicimos saber que a nosotros no nos iban a llevar por delante así nomás, ni de prepo ni de pesado”.

Hay como una suerte de idea establecida, del tipo sensación térmica, de que los canarios somos unos outsiders. No, no lo somos. Hay algo que se deja entrever de que los jugadores son extremadamente permeables. Pero son eso, unos hombres o unas mujeres que lo que saben hacer es patear una pelota de fútbol y punto. Ha quedado claramente demostrado que no es así.

No es tan fácil pasárnosla por encima del moño, y encima que nos susurren a la pasadita un ole socarrón. No comemos tan fácilmente del tuper.

Hay, según los estudios del Instituto Nacional de Estadísticas, 2.000.000 de personas que nacieron o viven fuera de Montevideo. Hay, entre esos potenciales dos tercios del país, más de 100.000 jugadores de las 61 ligas de la organización del fútbol del interior. Y parece que son buenos: ocho de los 11 que jugaron en los últimos partidos del Mundial Rusia 2018 eran canarios -en su amplia y mala acepción establecida: la de todos aquellos y aquellas que no nacimos en Montevideo-.

Ah, también tenemos un marco histórico más o menos interesante: seis años después de que se jugara el primer campeonato de selecciones (el Sudamericano), y antes de que el fútbol uruguayo llegara a Europa, en Paysandú, el Dr. Alberto Blas Langon estaba creando la Confederación de Fútbol del Litoral, y ya estaba jugando el primer campeonato de selecciones de nuestro país…

Los partidos televisados de robots son un embole

Todos los que jugamos al fútbol llevamos un futbolista adentro. Desde aquellos que no pudimos pasar de un arco con piedras en un parque a los torneados y endurecidos por vestuarios sin agua caliente tenemos para siempre el gen del jugador de fútbol. Tal vez lo encuentren rústico, primitivo o sin la debida argumentación ,pero en fútbol los jugadores son todo. Así de fácil, así de simple. Como en este caso tan reciente podrá haber todo, todito, pero si no hay jugadores no hay nada. Los jugadores son Luis Suárez, Edinson Cavani, Diego Godín brillando en el primer mundo del fútbol, y son estos gauchos patones que dejan la retroexcavadora de la intendencia o los cuchillos de la carnicería para ir a la cancha a fajarse al entrenamiento; o nosotros, todos aquellos que corriendo atrás de una pelotita de papel en la escuela nos trenzamos en el recreo haciendo de Paulinho, Saco Viejo o la Chancha García.

El futbolista es el único elemento vital e imprescindible para hacer el juego más lindo del mundo. Podrá no haber cancha oficial; si no hay arcos cualquier chinela, piedra o buzo hará de palo y la imaginación media de travesaño; hasta sin pelota conseguiremos jugar con cualquier elemento que no tenga siquiera parentesco alguno con lo esférico. Pero nunca habrá fútbol si no hay jugadores. Los únicos, los insustituibles.

Es por ello que, aún forzados por la enojosa situación de verse avasallados, los futbolistas se unieron y buscaron con muchísimo esfuerzo una solución que permitiese renovar las nochecitas de verano y su magia.

Y salió. Un convenio a término (a mayo de 2019) con sus ligas que gestionarán “el cobro del derecho de imagen que como futbolistas les corresponde solamente en la televisación de la decimosexta edición de la Copa Nacional de Selecciones […] no pudiéndose disponer de estos derechos a favor de terceros, que no sea la empresa adjudicataria de forma directa de dicha televisación por dichos derechos”.

A pesar de que no se puede acceder al contrato por la cláusula de confidencialidad que Tenfield le impuso a OFI, se sabe por palabra del propio presidente de OFI que el monto inicial de dinero era de $3.000.000 (menos de 90.000 dólares) y 1000 pelotas (que ahora se sabe son Penalty Campo Digital), que según su precio en Mercado Libre sumarían 47.000 dólares.

Salto Paysandu . Foto Miguel Castagnaro

¿Qué tal se te ve?

Hubo acuerdo. Juegan casi todos y además es televisada, pero deberá arrancar a medias.

Empieza por el Este y con horarios modificados a pesar de que decían que la televisión no modificaría horarios: para VTV a la 20.00 se enfrentarán en el precioso Centro Empleados de Comercio de Treinta y Tres la roja selección del Olimar ante sus vecinos de siempre, Rocha. Eso hará que los juveniles deban jugar de tarde a las 17.45.

Los otros enfrentamientos sabatinos del Este son: por el grupo C, en el Parque Álzaga de Batlle y Ordoñez, jugarán los locales y Cerro Chato -21.00 la absoluta y 19.00 los juveniles-; y Zona Oeste de Maldonado contra Liga Mayor de Maldonado, encuentro que va en el Julio César Abaddie de Pan de Azúcar que corresponde a la serie A.

El Este se completará del domingo también para televisión con horario modificado entre la selección de Minas y Canelones del Este.

Fue pospuesto el inicio del Litoral que tenía partidazos como el clásico de Salto y Paysandú, además de los juegos entre Bella Unión y Artigas, o Rivera y Tacuarembó.

Yo estoy. En la cancha si puedo, con el matungo y bizcochos, con un lugarcito para un choricito a las brasas, con un paso cansino hasta el estadio. Pero también estoy frente a la tele, tratando de espiar a los rivales, confiando en que los comunicadores den todo de su conocimiento para sumar.

Estoy. Porque esto es parte de la vida del Uruguay.

Foto portada de Ernesto Hornos