#CopaOFI
AIAF entre el paro y la Justicia
Pedro Ramón Clavijo.
LOS ARBITROS ESTAN EQUIVOCADOS……
….en los paros que realizan, y en las medidas que proponen para ayudar en contra de la violencia.
El reciente episodio ocurrido en Durazno, donde al asistente del partido de los rojos frente a Flores, le tiraron con una piedra, es una prueba más. Más allá del tenor grave que haya tenido el episodio, uno debe interpretar que hay agresión, lo que se transforma en una conducta antisocial y hasta delictiva si es que se comprueba. En ese aspecto, es la Policía que investigará y la Justicia, intervendrá como corresponde. Punto. Ahí termina el asunto. Estamos en estado de Derecho y en sus respuestas debemos confiar.
Los árbitros, se transforman entonces en “juez y parte” de la situación, se victimizan y toman sus medidas que terminan condenando a todos, menos a quien osó de tirar esa piedra. Porque en síntesis si es capaz de hacerlo, es porque le resultan indiferentes las cosas de los demás. Allí deben ser las autoridades quienes deben actuar con severidad.
Con esas medidas, los árbitros no van a lograr nada, a menos que se piense que penando a la gente que concurre a ver el espectáculo, o a los sacrificados dirigentes que se mueven para conseguir un peso, a los jugadores que se rompen corriendo o a los técnicos que pierden horas, se los va a inhibir de alguna vez tomar una decisión grosera y torpe, como la de quien tiró la piedra.
Las medidas que proponen, de ubicar un quinto asistente, es otra decisión errónea, y es incrementar costos, o acaso, burocratizar una función que ya está cubierta. No se necesita tanto, porque tampoco el espectáculo da para tanto. No estamos en Europa, no somos profesionales. No hay tanta entrada como para seguir encareciendo algo que cada vez funciona menos. Recordaremos por ejemplo que en los años 60, o 70, o acaso 80, los estadios se llenaban. Menos de 5.000 personas nunca, aún en partidos de campeonato, ahora llamada fase. Hoy día, si llegamos al millar, podemos decir que hay gran concurrencia. El fútbol es cada vez más caro, y quienes lo sostienen, se retiran sin cesar año tras año, además el espectáculo e interés del aficionado ya no es el mismo.
Por tanto, no es por la vía de aumentar costos, ni las de poner más árbitros. Si se quiere hablar de violencia, el tema deberá ser debatido a escala superior, porque es la sociedad que sufre la misma.
La solución primaria, pasa por que los responsables del espectáculo brinden las garantías, que acaso los propios árbitros en sus ciudades se acerquen a los clubes, den charlas, pongan sus conocimientos a disposición de la gente para que conozca las reglas, por ejemplo. Que los propios aficionados, dirigentes, o protagonistas, participen denunciando a quienes incurren en delitos de agresión. Hay muchas cosas que con buena voluntad se puede hacer. Después, que actúen las autoridades, que en definitiva son las que deben responder ante conductas que se aparten de la convivencia en un estado de derecho como el nuestro.

