Historias. Gilmar Villagrán cuenta su vida como ídolo máximo de Lanus

Por Amílcar Caula
GILMAR VILLAGRAN: » EL FUTBOL ME DIO TODO, PERO NUNCA PUDE HACER EL PASE QUE ME SALVARA»

Para SOLO DEPORTES siempre es un placer muy especial, entrevistar, dialogar, conversar y conocer cosas , con grandes ex jugadores, esta vez convocamos al coloniense Gilmar Gilberto Villagran , después de jugar en la Liga local para el Plaza Colonia, llego a Lanús en el verano de 1984 por gestión del gran formador granate de entonces, su compatriota Ricardo Acosta Bonnet.
Humilde, respetuoso, de poco hablar pero certero y agudo en sus dichos, pronto comenzó a mostrar su calidad. Pese a que empezó a usar la 10, era más delantero que armador, y su remate de pelota parada era implacable. Se paraba a dos pasos del balón, le pegaba con suavidad y la colocaba en un ángulo. “¡Uruguayo, uruguayo!” cantaban los hinchas del River de Francescoli, del Racing de Rubén Paz y también los del Granate de Gilmar…Nacido un 6 de septiembre de 1961 en Colonia del Sacramento, destacamos los siguientes conceptos:
ME DIRIGIÓ BERTÍN
«Mis primeros contactos con la pelota fueron en el Club Nacional de Colonia, hasta los 12 años, luego me incorpore a las inferiores de Plaza donde pronto comencé a jugar en 1ª división, allá por el año 1978 arranque a integrar las selecciones de Colonia, primero juveniles y luego mayores donde me dirigió el hoy Pdte. de la Liga de Colonia capital Ruben Bertín.
EN CERRO NO HABÍA PLATA
Una vez tuve la oportunidad de integrarme a Cerro de Montevideo, recuerdo que fue Charly Batista quien me arrimó, pero no se concretó porque Cerro no tenía dinero.
DI LA PALABRA
En 1984, cuando yo le di mi palabra al uruguayo Acosta Bonet que me iba a Lanús, me vino a comprar Peñarol de Montevideo. En ese momento comparar a Peñarol con Lanús era como comparar a River con Sacachispas por decir. Pero yo, por la palabra que le había dado al uruguayo, decidí irme a Lanús y no me arrepiento para nada. Y lo digo sabiendo que a los dos años, Peñarol salió campeón de América y, después, jugó la final del mundo. Son decisiones que uno toma, respeté la palabra, decidí ir a Lanús y quizás, si hubiese estado en Peñarol, no sé cuál hubiese sido mi futuro
Ramón Cabrero fue como mi segundo padre" - Fortaleza Granate
Villagrán saludando a los hinchas . Foto Rodrigo Salguero
LOS MEJORES OCHO AÑOS EN EL GRANATE
En ese espectacular Club estuve 8 fantásticos años, recuerdo que jugué junto a jugadores de nivel Mundial, participé con varios socios futbolísticos. En el 84 me entendí muy bien con Héctor Vicente, después con Leo Rodríguez (Selección Argentina), con el Zorro Zalazar, Guillermo Alonso, el Mingo Angellelo, mi compadre más preferido , armamos un tándem izquierdo muy veloz y efectivo, y en el tramo final de mi paso por el club tuve de compañero al Negro Enrique (Campeón del Mundo).
Vestí la camiseta granate en 316 partidos y marque 112 goles.
DECEPCIÓN
Una de las primeras decepciones fue en cancha de Atlanta en 1984, cuando el equipo de Ramón Cabrero estuvo a punto de eliminar a Racing por el segundo ascenso a Primera. Volvimos a padecer en el Chaco, en mayo del 89, cuando a poco del final estrellé en el travesaño un tiro libre que nos llevaba a Primera, había un clima increíble inclusive el alambrado estaba vencido, pero no todas fueron malas, porque después fui gran protagonista del retorno a la “A” conseguido un año después en la vieja cancha de Quilmes de la mano de un joven Miguel Ángel Russo, luego de 13 años de ausencia. Fue el 28 de julio de 1990: anote el 4º penal que decretó el ansiado ascenso Granate y desató la fiesta inolvidable.
RUSSO ME PUSO, RUSSO ME SACÓ
Fue un paso fugaz por la Primera A, que terminaría con el retorno casi cantado al Nacional “B”, fui parte de un equipo inolvidable, siempre con Russo como DT, integrando el ataque con Héctor Enrique, el Pampa Gambier, el Mingo Angellelo y Nenito Baillie. Un inolvidable 24 de mayo de 1992 en Arias y Guidi y ante Maipú de Mendoza, convertí el segundo gol de un triunfo que significó el retorno definitivo de Lanús a la A.
Seis meses después, Miguel Ángel Russo me comunicó que no iba a ser tenido en cuenta, me llamo Ramon Cabrera (Un padre futbolístico para mi), me pidió que lo acompañara en Los Andes y continúe jugando tres años más, donde me trataron muy bien y participé del ascenso al Nacional B logrado en 1994 .
NO HICE PLATA
En aquellos años no se hacía plata, la diferencia para poder salvarte era un pase al exterior, Lanús nunca me dejó ir, ganaba 2000 dólares al mes, pero bueno fui feliz, Lanús es mi casa (estuve trabajando en inferiores un tiempo) y siempre me esperan con los brazos abiertos, ahora estoy trabajando en un empresa de seguridad acá en Colonia, cuando pase lo de la pandemia , me daré una vuelta por allá, a mi hija no la he podido ver desde que la peste se complicó», destacó el gran Gilmar Villagrán.

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