TODO INTERIOR
Cacho Mansulino y una vida dedicada al fútbol
El hombre que detuvo el tiempo en la raya de cal
De aquel debut con 28 años en Universal a la vigencia en Peñarol: Medio siglo de docencia, vestuarios y pasión inagotable
En el fútbol, el tiempo suele medirse en domingos, pero para Pedro Mansulino, el tiempo se mide en décadas. Hoy, al frente de Peñarol, «Cacho» celebra un aniversario que estremece las estadísticas: 50 años como director técnico. Un viaje que comenzó con la frescura de los 28 años en Universal y que hoy lo encuentra como el referente máximo de la zona técnica en Florida.
No es común encontrar en el deporte mundial una figura que logre atravesar cinco décadas sentado en el mismo banquillo de la pasión. Pedro «Cacho» Mansulino ha logrado lo que parece una utopía: mantenerse vigente desde aquel lejano 1974, cuando con apenas 28 años asumió el reto de dirigir a Universal en Florifútbol, hasta este 2024 donde lidera el proyecto de Peñarol de Florida.
En diálogo con FutbolFlorida, Mansulino repasó una trayectoria que une dos siglos y miles de anécdotas, dejando en claro que el fútbol, más que un deporte, es su forma de entender la vida.
«La pasión no se jubila»
. El origen de una leyenda:
«Empecé en Universal en el año 74. Tenía 28 años y todavía era jugador, pero una lesión me fue llevando. Recuerdo que en aquel momento uno no pensaba en el tiempo, solo en el próximo domingo. Jamás imaginé que 50 años después iba a seguir con la misma pasión a flor de piel».
2. La clave de la continuidad dirigiendo:
«Para durar 50 años hay que tener una gran capacidad de adaptación. El fútbol del siglo XX era muy distinto al de ahora, en la preparación y en la cabeza del jugador. Si uno no se aggiorna, el fútbol te saca. Yo sigo aprendiendo de los jóvenes todos los días».
3. Su presente en Peñarol:
«Estoy muy agradecido a la gente de Peñarol. Cumplir mis 50 años como técnico en esta institución es un orgullo. Me encontré con un grupo humano que quiere trabajar y un club que me da la confianza para seguir plasmando mi idea de fútbol».
4. La evolución del jugador de Florida:
Antes el jugador era más de barrio, más arraigado a una sola camiseta. Hoy hay más movilidad, pero el talento en Florida sigue siendo inagotable. Lo que trato de transmitirle a los muchachos de hoy es que la disciplina y el respeto por el compañero son los valores que no cambian, ni en el siglo pasado ni en este».
5. El mensaje a las nuevas generaciones de técnicos:
«Esto se hace por amor. Si buscás otra cosa, te cansás rápido. Yo sigo sintiendo los mismos nervios antes de salir a la cancha que sentía en el 74. El día que no sienta eso, será el momento de quedarse en casa».
Un Siglo de Fútbol en sus Hombros
Cacho Mansulino es el puente entre el fútbol romántico de las décadas pasadas y la modernidad del actual. Su permanencia no es solo un récord estadístico, es un testamento de lealtad a una profesión que a menudo es ingrata, pero que a él lo ha adoptado como uno de sus hijos más ilustres.
«Como la canción de Alejandro Lerner, volver a empezar… vamos a volver a empezar tratando de que este año sea bueno, que podamos festejar y darle una alegría a una hinchada que siempre está presente»
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El récord de las 49 vueltas: Al ser consultado sobre su trayectoria, Mansulino confirmó una estadística asombrosa: lleva 49 vueltas olímpicas acumuladas a lo largo de su carrera .
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La meta del «Número Redondo»: Su gran objetivo para esta temporada con Peñarol es obtener un título que le permita llegar a las 50 copas ganadas, coincidiendo con sus 50 años como entrenador. «Quisiera ganar este año una copa para completar la 50 y bueno, ahí me daría por cumplido», confesó con emoción .
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El desafío con el Carbonero: Tras un año pasado donde el equipo luchó por no descender, el DT cambió el enfoque para este ciclo: «Este año vamos a jugar por tratar de ser campeones» . Su meta principal es devolverle la alegría a la hinchada de Peñarol consiguiendo nuevamente un ascenso .
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El sentimiento del retiro: Aunque menciona que completar las 50 copas sería el cierre ideal, admite que alejarse de las canchas es sumamente difícil para él: «Es bravo y es difícil para mí despedirme del fútbol porque es algo que nació conmigo»
Medio siglo después, el silbato sigue colgado de su cuello y la pizarra lista para una nueva lección.
