#CopaOFI
Opinión. Ansiedad vs responsabilidad.
Punto neutral
La ansiedad no puede superar a la responsabilidad
Es evidente que se hace difícil dominar la ansiedad cuando nos vemos impedidos de poder realizar actividades que nos place hacer. En un momento la pandemia paralizó no sólo lo recreativo sino prácticamente todo. Mientras paulatinamente y con reservas se han ido reactivando algunas, principalmente las de corte laboral, las del rubro entretenimiento en las que el deporte ocupa su lugar, se mantienen inactivas y con una mirada confusa sobre la fecha de regreso.
Específicamente en el fútbol profesional al interés de los jugadores por entrar a la cancha a competir se suma la preocupación por estar activos dentro de lo que es su fuente de trabajo.
En el interior, independientemente de que dentro del amateurismo no falta quien se gane sus pesos aunque no lleguen a ser el principal ingreso, para el grueso de quienes forman parte de este conglomerado la inquietud aflora desde la condición de aficionado. Cada uno desde el lugar que ocupe, desea reencontrarse con una pasión, un disfrute. A medida que ha ido corriendo el tiempo lo que en principio se vino sobrellevando con aceptación, de a poco y a medida que transcurren los días se va agitando.
Están los que argumentan con cierta razón como forma de rebatir los por qué impuestos a esta sostenida paralización que un alto porcentaje de quienes son parte de nuestra esfera futbolística se puede ver mateando en grupo de amigos o jugando fútbol 5 y cosas por el estilo, sin tapaboca y sin guardar las distancias prudenciales violando las medidas de prevención. Aquellos que apuntan a esta visión totalmente objetiva, ante esta realidad consideran sin sentido el que los clubes no puedan iniciar los entrenamientos siempre ajustándose a las medidas precaución. Estos conceptos se escuchan por fuera de las autoridades que están al frente de los clubes sin desestimar sea muy posible tampoco les sea ajena o carente de coincidencia, aunque hay un detalle que no se puede dejar de lado al momento de encontrar racionalidad a esa su actitud de mantener el detenimiento. Desde una observación neutral la deducción ofrece una respuesta tan simple como sensata. Individualmente cada cual es dueño de sus actos y consecuencias. Institucionalmente no se puede adoptar igual comportamiento por sencillas razones de responsabilidad. Deseando profundamente no suceda de ninguna manera, igual se hace imperioso ampliar la idea con un ejemplo. No es lo mismo decir fulano se contagió o contrajo la enfermedad por estar en tal o cual lugar por su propia voluntad a que se enfermó en el entrenamiento de este o aquel club. Si bien especificar el origen pueda hacerse difícil el hecho de no estar desarrollándose esas tareas por iniciativa institucional de darse un positivo descarta una posibilidad dentro de las que pueden ser parte de las conjeturas liberándose así los clubes de cargar con el ser parte de esa responsabilidad. No olvidemos que al momento de asumir errores propios no solemos ser tan prestos como sí lo somos para echar culpas. Se nos ocurre que desde lo incierto lo único que sí aparece nítido es que la reanudación del fútbol en el interior habrá de ser con los campeonatos locales. Puede ser que las Ligas tengan que unificar las temporadas 2020/21. Depende de los plazos y el interés de cada una. En lo que no se puede pensar es que pueda volver o sea lo debido desde cualquier otro tipo de competencia por fuera de las domésticas. Desde lo atinente a O.F.I. puede aceptarse como asunto relativamente excepcional la conclusión de la Copa Nacional de Selecciones que se iniciaba en la fecha exacta que se produjo la puesta en vigencia de la emergencia sanitaria. Tampoco sería descabellado dejarla desierta habida cuenta que la Copa Nacional propiamente dicha no llegó a empezar. Si todo este asunto de la pandemia se ha venido sobrellevando bien dentro de los matices que aparecen en cualquier circunstancia es porque se han venido haciendo las cosas bien. Cumpliéndose como se ha venido cumpliendo con las pautas establecidas no tiene sentido el apuro a riesgo de terminar retrocediendo varios casilleros. Vale la pena seguir conteniendo la ansiedad por el bien de todos. Ya habrá de llegar el momento en que volvamos a llenarnos las gargantas de gol. Falta menos, aunque no se sepa cuándo.
Alfredo Zaldúa (Semanario EL ECO/G.I.E.F.I.)
