Para Boquita, cuando despierte…

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OFIF OFICIAL

Miramos las imágenes televisivas y caemos en la cuenta de que los rostros de la mayoría de esos jugadores que festejan alborozada y merecidamente los conocimos desde muy niños, a través de la cédula cuando Boquita emprendió el éxodo hacia OFIF

Hecho que no fue el primero que lo tuvo como protagonista de arremeter contra tradicionalismos, preconceptos o cánones establecidos.


Desde su nacimiento fue diferente, porque no es habitual que un club de fútbol se genere pura y exclusivamente para los niños. Vino el éxodo reseñado y a los pocos años se encontraron conque aquellos niños de la primera hora terminaban el ciclo infantil pero ni ellos ni sus familias querían cortar los lazos con una institución que había sabido ser su segundo hogar por años.


Algunos de esos hombres y mujeres que tratan de disimular las lágrimas en una de las tribunas del «Monegal» tomaron entonces otra decisión trascendente y el club tuvo divisiones juveniles. Pero pronto cayeron en la cuenta de que el limitado espectro competitivo de la segunda ciudad del departamento en cierta medida los condenaba a vegetar en una rutina sin demasiados horizontes. Y al igual que cuando fueron niños se le animaron a la capital y pronto demostraron que no iban a ser un relleno de cada fin de semana.

Niños de Boquita festejando con la Copa

A partir de allí todo fue vertiginoso: jugar en las divisionales superiores de la Liga Mayor, ascender hace apenas cuatro años, constituirse en un rival difícil para cualquiera y anoche obtener su primera estrella interdepartamental. Esa por la que bregan todos en el interior profundo y que clubes poderosos de las capitales departamentales, algunos con una existencia centenaria no han podido conseguir.

Y además respaldarlo con una infraestructura envidiable como el complejo que lleva el nombre de un brillante dirigente como Gustavo Brascesco.

Y lo resaltable es que pese al éxodo Boquita se sigue sintiendo orgullosamente sarandiense, que la gran mayoría de los jugadores que anoche levantaron la hermosa copa nacieron allí y se formaron en la cantera auriazul».

Sarandí toda se siente orgullosa de Boquita y, seguramente ello explica el apoyo hecho banderas en el Batalla de Sarandí de Deportivo Barrio Viña y Fraternidad.
Y ahora?…da para creer que cuando el mundo Boquita despierte de una merecida resaca, tampoco se conformará con este enorme logro.

«La Copa también es nuestra», dicen los niños de Boquita que posan junto a Matías Cuadri.

Está integrado por un particular grupo de gente que no puede estar sin fijarse nuevos horizontes sin importar lo inalcanzable que parezcan.

Salud, niños del ayer y hombres del hoy que demostraron que también en el fútbol el ilimitado cielo es el límite.

futbolflorida

Blog de fútbol de Florida y del interior de Uruguay

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