colonia
Plaza y sus jovenes. Los criollitos respondieron en grande.

El penal que Dawson le contiene a Murillo. Foto Tenfield
Pedro Ramón Clavijo. Equipo RDR. La Colonia
PLAZA Y PEÑAROL EMPATARON EN EL SUPICCI
Con los criollitos, Plaza Colonia jugó un gran partido. Ordenado tácticamente, firme en sus convicciones, seguro de lo que hacía y sin fijarse que por delante estaba Peñarol. Nos detenemos en eso, en los criollitos, porque fue una semana difícil, dura, en donde se pensaba lo difícil que sería armar el equipo. Resulta que estaban los consagrados, Dawson y Bogliacino, las grandes figuras del partido, que se contaba con Villoldo, Ferreira y Caseras. ¿El resto?. Está Peñarol por delante con sus obligaciones, la concentración alejada en Conchillas, la situación de Da Silva y que se cuántas cosas más. Poco menos que los aurinegros venían a arrasar a Colonia.
Acá, el equipo tenía ausencias de los jugadores reconocidos. No están Baltasar Silva, Kily González,, Gabriel Leyes, Malán, Waller, Vega.
Viene brava la mano. Pero después vamos a la cancha y hay un gran primer tiempo albiverde notable, protagonista,magnífico, dueño del partido. Con la pausa de Mariano Bogliacino, el toque certero de Nicolás Rodríguez y la salida triangulada. El orden de línea de tres, con Brunelli, Ferreira y Fernández, 60 años entre los tres. El trabajo brillante de Redín (21) para desdoblarse en su función y Villoldo para quedar en línea de cuatro alternada y hasta de cinco con el propio Redín. Caseras metido en orden de mediocampo y los otros dos para dar buen trato de pelota. Arriba se hizo lo que se pudo, no mucho, pero se cumplió. Después entraron Padula (18) y Kidd (17), con el argentino Corvalán (20).
Para el segundo tiempo, apareció el mejor golero del país. Kevin Dawson. Un fenómeno, para atajar un penal y quedarse con toda la carga de Peñarol. Ah. Este, tuvo a su madre internada en Montevideo y retornó a la concentración a la cinco de la mañana del día del partido.
Por eso. Lo que defendemos siempre. El material humano que tenemos. El trabajo de formativas. El valor coloniense, la impronta y seriedad de compromiso, el entendimiento en los momentos difícil. La cabeza abierta para leer el juego, la génesis de grandes jugadores que la historia otorgó a este departamento.
