#CopaOFI
Un partido ganado “a lo macho”, en los penales y a puro corazón
Por Freddy Silva
Para quienes llevamos muchos años en el fútbol recordamos la célebre frase de Don Carlos Solé cuando en el año 1966 expresó esa frase, que se inmortalizó con el agregado que se trataba de algo nada académico pero que era lo más gráfico para indicar lo que se vivía cuando un equipo uruguayo conquistaba la Copa Libertadores de América.
Esta selección celeste viene sobreponiéndose a circunstancias adversas generadas luego de un comienzo incierto y dubitativo.
Se fue afirmando, creciendo en su juego y ratificando el concepto de grupo que siempre fue el dominante.
En varias oportunidades señalamos con claridad que este grupo era el mejor que habíamos visto en nuestros casi cincuenta años al lado de la selección celeste.
Seguro de si mismo, confiante en sus fuerzas y con un objetivo muy claro a cumplir.
Quemando etapas hasta que el cuerpo técnico encontró la fórmula ideal, la que mejor se adaptaba a los jugadores que tenía y poco a poco fue subiendo su nivel y encontrando los resultados que lo van llevando a las mejores posiciones del Litoral-
EL PARTIDO
Paysandú se instaló en nuestra cancha y pretendió presionar nuestra salida para jugar no solo en nuestra cancha sino en nuestra propia área
Pero la celeste se mantuvo firme en defensa, expeditiva como siempre y eficaz en el cumplimiento del deber..
La tarea de Richard Gómez y Anderson Pérez pasó a tener una importancia vital para el equipo retuvieron la pelota todo lo que pudieron y comenzó a jugar “su partido”, Sebastián Rosano.
Aplicados en la marca de los volantes ofensivos del local, Fabricio Ferreira por un lado y Lauro Ocaño por el otro mientras que Andrés Boldrini volvía a anular a Patriti quedando Schneider a merced del otro zaguero dependiendo por donde se inclinara, generalmente el mejor jugador sanducero se iba al lado de Andrey Florindo que generalmente le ganó
Rodrigo Silva quedaba libre para “barrer” el fondo y, como siempre, lo hizo con eficacia.
El medio de Marcos Boldrini y Marcelo López se encargaban de la tarea de “tapar” la subida de los centrales locales
Todo un libreto bien aprendido por los nuestros
Se fue el primer tiempo y el objetivo estaba más cerca.
UN GOL LOCAL
Fue en el comienzo del segundo tiempo cuando definitivamente el local inclinó la cancha y David Freitas ya se constituía en una figura realmente sensacional y responsable directo del resultado parcial de empate
Pero el cero-uno era eliminación para los nuestros y llegaron los cambios porque el resultado poco interesaba, lo que realmente interesaba era la posibilidad de clasificación que solamente podía llegar con un gol.
Ingresó Amado por Ocaño, luego Marcos Ramos por Boldrini, el zaguero y llega el gol del empate
Para Rosano fue un penal con barrera que de todas maneras termino en el fondo de las piolas-
Uno a uno y era clasificación directa
LO INESPERADO
Estábamos seguros que se terminaba empatado, había tranquilidad en el equipo y estaban firmes pero la presión era muy grande
Faltaba muy poco y llegó el tiro libre que ellos esperaban como alternativa de gol
Ignacio Schneider la colocó muy lejos de la posibilidad de David Freitas y nos quedaba la alternativa de los penales aunque antes de la finalización del partido hubo un zapatazo de Marcos Ramos que pasó cerca del horizontal
LOS PENALES
Llegó el momento supremo y había mucha confianza.
Todo pasaba por la posibilidad que nuestro golero se quedara con alguno de los remates penales
La certeza en la elección de los nuestros y el acierto en la ejecución
Sin embargo ellos fueron los que se equivocaron, primero cuando quitaron a Patriti de la cancha y luego cuando dejaron el último penal a Schneider que ni siquiera llegó a rematar.
LUEGO LA LOCURA
El festejo en campo ajeno debe ser uno de los puntos altos del deporte
Clasificar delante de casi dos mil almas rivales, con gritos soeces durante todo el partido, con amenazas, con golpes bajos como la presencia de alcanzapelotas recién en el segundo tiempo y. luego del gol desaparecieron todos, eso , todo eso reconforta y nos hace creer, cada vez más en nuestro grupo de jugadores.
Delirio, emociones a granel, llanto incontenido sonrisas, abrazos, y el compromiso formal de ir por más-

