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UN RIVER ESPECIAL HIZO QUE SE JUEGUE POR EL SEGUNDO PUESTO
El de la diagonal vive un momento especial.
Juan Martín Alexandre foto de javier piedrabuena
Especial porque ganar un torneo siempre es así. Especial porque ser campeón invicto brinda una estética maravillosa. Especial porque el nombre del certamen fue Martín Echeverría y River Plate es el cuadro de Martín. Especial porque volvió a dar una vuelta olímpica en su escenario deportivo.
Inobjetable como el 5 a 0 ante Tabaré fue la superioridad de River Plate a lo largo del Torneo Apertura.
Los de la diagonal en versión triunfal es algo que últimamente se ha hecho normal. Su imbatibilidad en la liga floridense trae, entre otras cosas, la suma de 21 cotejos si tenemos en cuenta la finalización de la pasada temporada y el arranque de la actual.
RIVER Y EL CINCO DE ORO
A goles y golazos River Plate destrozó a un meritorio Tabaré que hizo un gran torneo y por eso llegó con chances a esta última jornada. El de la “tribu” era el único club que podía arrebatarle el título al rojiblanco en la última jornada y eso es sumamente destacable para un club recientemente ascendido. Igualmente, se topó con un bicampeón inspirado que hizo casi lo que quiso adentro del campo de juego.
Empezó dominando el elenco dirigido por Pedro “Cacho” Mansulino, el Rey de Copas que tuvo la sensible baja del volante capitán y líder Nicolás Castillo y supo como suplirla de muy buena manera con la incursión del a veces lateral y siempre rendidor Diego Pérez en el centro del campo. Precisamente en una jugada de ataque de Pérez la cuestión concluyó en penal favorable a los locatarios, pero Darwin González, de excepcional campeonato, definió de mala manera. River erró la pena pero siguió buscando y al rato encontrando. Dos de los mejores fichajes del equipo combinaron y concretaron; Sebastián Aguirre –el mejor jugador del torneo- envío un pase de cuarenta metros a Gustavo Ituburo, quien paró el balón y definió cruzado para la tranquilidad de un elenco riverplatense al que le servía el empate para campeonar pero nunca le importó eso. El gran meta duraznense Matías González estuvo en grandes lapsos haciendo de espectador.
El primer periodo concluyó 1 a 0 y en el complemento lo de River fue monumental. Un monólogo en el que Aguirre puso el segundo, el eficaz ariete Fabián “Huevo” Vázquez el tercero, el incansable luchador Lucas Urbán el cuarto y del quinto hay que hacer una mención diferente. La última conquista, con otra vez “Seba” Aguirre como autor, es de esas que quedan grabadas en la retina de los espectadores. El polifacético futbolista entró al área con balón dominada y la picó como los que saben dejando sin asunto al meta Pablo Ocaño. Ese quinto tanto fue una cosa de locos, una demostración de que la magia existe. Por último, si Julio Medero, de buena posición, lograba el sexto grito era el broche perfecto por todo lo que significa la conquista de un referente.
River ganó otro torneo por ser el mejor. Una base sólida, desde el arquero hasta el último de los suplentes. No hay mucho mas que decir, los números hablan por si solos, la tabla se encarga de expresar las diferencias que marcó un club sobre el resto en sólo siete fechas. River fue casi siempre regular –aflojó unas fechas por el cansancio copero- e hizo que en el Apertura los otros clubes jueguen por el segundo puesto. Felicitaciones a los campeones.

