FÚTBOL PROFESIONAL
Abolir el gol en contra ¡ya!
#IdeasDeCuarentena
Escribe Rómulo Martínez Chenlo
Fue hace añares. Primer año de liceo. Compañeros nuevos, vergüenzas viejas, y el soporte del esfuerzo como respuesta a cualquier carencia, aún con 12 años y con la moña y la túnica aún en el presente.
Con otros compañeros llevamos adelante una de las cosas más importantes de aquel nuevo mundo, organizar al equipo de la clase, y participar de la competencia. Aquella camiseta azul con cuello y puños amarillos con una H en el corazón (eramos el primero H), confeccionadas por Covadonga, no tenían aún ni un lavado cuando acaeció el sucesos que fue la chispa inicial de esta nota.
Estaba muy pero muy bravo el partido contra los del I. Nos habían dado una chaira bárbara, pero aun así, con aquel bombazo del Pallas, le estábamos empatando 1 – 1, y era un triunfo. Pero ellos no paraban de atacar y de preparar su joda para el lunes de mañana desde el salón de al lado. Yo ya había dejado mi posición de 9 hacía rato. El Canario, que era crack, enganchó 2 veces a la derecha y amartilló. Pero volvió a enganchar y dejó a Carlitos, nuestro golero por el piso. Ya sin rivales el del Primero I sacó el derechazo seco fuerte, rasante. Yo que les dije era el nueve haciendo de jas derecho bis, sentí que era mi oportunidad de ser temprano héroe de aquel grupo que empezaba a caminar en la vida, y me tiré como si fuese Carrascosa a hacer un cierre salvador. Debía y tenía que ser contra mi arco y de zurda. Con aquella pierna que solo me servía para subir al troley para ir al liceo. Le tiré un viaje, pero ¡pif, paf!, en vez de salir, le hice agarrar un efecto calzoncillo que terminó con cualquier ilusión y con la 5 Aros en el ángulo de nuestro propio arco. Fue mi temprano e innecesario contacto con el gol en contra, y no se olvida. Una marca en mi vida con la que he cargado, acrecentado por otras malas resoluciones técnicas que me hicieron caer en otras redes.
¡Golazo!
El otro motor de esta solicitada a la FIFA está situada más de 40 años después, y su protagonista es otro 9, el mejor, Luis Suárez. Fue una injusticia casi invisible pero enormemente dolorosa. Luisito estaba en Manchester, jugando para el Barcelona,en un partido de altísima competencia, y trascendencia.En el medio de tanta tensión , de la belleza de una competencia altísima , y emocionante, Luis Suárez remata una jugada perfecta de 48 toques con un cabezazo preciso al gol. Una instancia, precisa, y preciosa, que tras centro medido de Messi termina con un frentazo inapelable de Luis Suárez al fondo de las redes del Manchester United. El gol fue el de la victoria de los catalanes, y valió, pero los jueces, la UEFA, y entonces la FIFA se lo sacaron al Luis y lo dieron en contra porque le sacó una pelusita a un fulano que pasaba por ahí. Ese día desde mi cuenta de tweet comunique lo siguiente: Sres @fifacom_es propongo abolir el gol en contra. Que sea del último jugador del club anotador, y si no fuese posible del capitán de equipo que anotó.
A favor de la alegría
Simple, y justo. Nadie quiere cargar con el oprobio de un gol en contra, y ningún / ninguna laburante del gol, siente que haya justicia cuando le birlan la gloria para encastrarlo con un e/c.
La propuesta para unificar criterios en torno a la autoría de ese gol en cuestión por la posible acción defensiva del equipo al que le marcaron, es muy básica: 1) la autoría del gol siempre debe ser de un / una futbolista del equipo que marcó ese tanto
2)La regla universal debe decir que el gol se le concede al último jugadores del equipo atacante que intencionada o accidentalmente haya golpeado la pelota antes de concretar el gol sin importar si la pelota llevaba dirección de la portería contraria o no.
3) Para el caso de que fuese imposible aplicar el inciso 1), y 2), el gol deberá acreditársele al capitán del equipo anotador.
Amigos de la International Board, amigos de la FIFA, no manchemos la gloria fatua y finita de un gol. No carguemos con mochilas de plomo aquellos bien intencionados cierres, pifias y palomitas, que terminan con la globa en la propia red.
Es hora de abolir el gol en contra.
Empecemos un mundo mejor.
*Parte de esta columna fue publicada en la diaria
