Copa nacional de Selecciones
Con dos Santos hay que rezar menos
Salto en casa ganó la primera final de OFI 1 – 0 ante Zona Oeste
Apretado, en casa, sufriendo, pero ganó Salto, el grande esta serie final de la Copa Nacional de selecciones, derrotó 1 – 0 a Zona Oeste de Maldonado (Pan de Azúcar y Piriápolis) y ahora todo se decidirá en Pan de Azucar el sábado que viene.
Fue una linda final, y en la balanza estuvieron los sueños y las posibilidades y ningún plato se movió demasiado.
Lo que cientos de miles no van a entender, otros cientos de miles lo tenemos casi en nuestra memoria arcaica, cuando cabeceábamos en la placenta de la vieja, que por lo general no sabía quien era Sofildo, el Pardo, el Pato, el Tola: cuando la primera pelota de plástico goma, o lo que sea rodó delante de nuestras recién tonificadas piernitas, cuando era la propia globa la que definia nuestra lateralidad y los tios y los abuelos se enteraban antes que las matronas si el gurí era derecho o zurdo, cuando esbozamos nuestros primeros y telegráficos auto relatos, nosotros fuimos ellos, el 10 de Salto, el 9 de Pan de Azúcar, el 5 de Florida, el 7 de Soriano. Es por eso que anoche el Dickinson de Salto estaba lleno hasta los cataplines en los bancos de hormigon reservados para los locales, y es por ello que atravesando el pais de este a oeste, de sur a norte, metiendo 9 o 10 horas en conservados autos del siglo pasado, los poco pero mio, los vecinos de la comarca , los de Pan de Azúcar, los del Pueblo Obrero, los de Piriapolis, llegaron soñando, tan ilusionados como sus jugadores, que tuvieron que pedir el viernes libre en la verdulería, en la estación de servicio , en el super, para venir a jugar la final ante los profesionales de Salto. Es que por segunda temporada consecutiva , los albirrojos han hecho de su selección un equipo a imagen y semejanza de los del profesionalismo, con preparación y alimentación adecuada y los mimos que se les pueda hacer desde el gobierno de cara a las elecciones.
Los consejos del Viejo Vizcacha
No sabes lo que fue esto. Los salteños, ya desde sus pilchas brillantes, sus peinados con gel, sus barbas ligeramente recortadas, y sus piernas lustrosas, anticipan – como si uno no lo supiese- que esos son los grandes, los candidatos. Pero lo que uno imaginaba, era que ese equipo que juega sobre patines, que abre las bandas y sus laterales suben como aviones, iba a tener en su crack, en su supercrack, , en el despegado, en el imponente como le ha bautizado Campiglia el relator de Arapey. iba ser la diferencia del partido , pero no solo por su presencia, por su juego y por su gol , sino por la maravilla de conversión que represento su excelso , rápido, prematuro, gol.
Solo iban 7 . Es decir estaban ensayando lo que serían, Salto arrebatando el juego, Zona Oeste , tocando para adelante y sin colgarse del travesaño, cuando en una pelota bartoleada del fondo salteño , es controlada, en un nanosegundo por Jonathan. Está apenas 12 , 15 metros en campo contrario. Controla, y lo que ninguno de nosotros esperaba da media vuelta y saca un derechazo infernal , que se pudre en el fondo del arco del pobre José Hernández, que garabateo a fierro, con va cayendo gente al baile. La más fea.
Otra parte
Pero sin embargo, los pandeazuqueños, los piriapolenses- ¡que nunca fernandinos! (porque San Fernando de Maldonado es la ciudad y no el departamento, se fueron acomodando a la incomodidad, artificial, reafirmada por la natural del 0 – 1 , y dieron respuesta, acomodándose, saliendo del impacto del ruido y del color, y como sureños que son, porque están al este pero bien al sur, y son de pueblo, y meten como locos, y tienen zagueros caderudos que te desacomodan tirandote arriba el carromato, y el jacito, el jalvita, el half, el lateral , ya sabe que pasa la mitad de la cancha y desde el alambrado , o inclusive desde 4 o 5 metros a su costado ya la están exigiendo, echalo – en una clara referencia a nuestro conocido ollazo colgado del cielo y nada abananado que irá a morir cerca del arquero saltarín y el centrofobal pechador .
Mucha mayor respuesta dieron aún en la segunda parte cuando los querendones y soñadores maldonadenses sitiaron el campo de las camisetas brillantes, de los geles ya derretidos, de los jopos desprolijos.
Fue un gran segundo tiempo, de heroismo, y pata fuerte que escandalizó a los relatores locales y por ende al público, pero Zona Oeste , como si estuvieran bolseando el portland , para el ranchito propio, con el sudor de la frente como si fuese un Loreal de bagashoping, y los azules para orgullo de la centena larga de sus hinchas demostraron que podían o que pueden soñar con poder.
El técnico , rápido y elegante Pablo Abaddie los tuvo a mal traer a los centrales Conti y Flores, y por momentos fue esperado el empate. También es cierto que los ágiles delanteros salteños tuvieron por lo menos dos posibilidades más de hacer el segundo.
El juego se cerró con la satisfacción del triunfo salteño, y la seguridad de los de la comarca que el sábado que viene en el Julio Cesar Abaddie de Pan de Azucar , el resultado puede ser distinto. Por las dudas , no sería loco pensar que el título se defina en alargue. Mire que ahí en Pan de Azucar refresca de noche, y hay que estar
Rómulo Martínez Chenlo desde Salto

