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El destino marcó que el siglo de Mendoza fuera con guantes de campeón
Por la Redacción de FútbolFlorida
Hay fechas que en el calendario del fútbol del interior no pasan desapercibidas, y el 15 de abril de 2026 ya estaba marcado a fuego. Pero lo que pocos imaginaban es que el Club Atlético Mendoza decidiría festejar sus 100 años no solo con una vitrina llena de recuerdos, sino con el pecho inflado y los tapones afilados para jugar la Copa Nacional de Clubes.
La noticia de la invitación a la Divisional B cayó como un rayo de optimismo en la Ruta 5. Sin embargo, el verdadero «bombazo» llegó con nombre y apellido: Fabio García.
Traer a un arquero de su talla —un hombre que sabe cuánto pesa la Copa de OFI y que ha silenciado estadios enteros con una volada— es una declaración de principios. Mendoza no va a la Copa a «ver qué pasa» o a cumplir con el protocolo del centenario. Mendoza va a competir.
El desafío de la «Fase Cero»
Jugar la Fase Cero es, quizás, el reto más romántico y peligroso a la vez. Es el «todo o nada» en 180 minutos. Para el hincha mendocino, será la oportunidad de ver a su equipo representar al pueblo en el mapa nacional justo cuando el club sopla las cien velitas.
No será fácil. El barro de la Fase Cero es traicionero, y los rivales de la región sur no regalan nada. Pero hay algo que el dinero no compra y que la localía potencia: la mística de los 100 años. Con Fabio García ordenando desde el fondo, con la experiencia de mil batallas y el hambre de gloria de un club que se siente «el Grande de la Ruta 5», Mendoza se prepara para un 2026 que quedará grabado en el bronce.
Salud, Mendoza. El arco está seguro; ahora, que empiece la fiesta.
Foto de portada de Ramón Marrero de Primera Hora.

