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#CopaOFI

Me quedo mil veces con las canchas imperfectas donde el héroe es mi vecino

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Futbol del interior 1 Foto La Diaria

-El centro de mi universo

Por Sebastián Pastorino

Para la mitad de los uruguayos que viven en la ciudad más poblada del país -incluso los futboleros-, el único fútbol conocido es el que por casi cien años se jugó solo en Montevideo; hoy, y a riesgo de generalizar injustamente, de los equipos “de afuera” por ahí reconocen al Cerro Largo FC, Rocha FC, Tacuarembó FC, Plaza Colonia y de pronto -y con suerte- a alguno más. Pero si los sacás de su tan limitado como egocéntrico y centralista alcance visual capitalino, difícilmente reparen en los nombres de más de dos o tres instituciones de las casi setecientas que compiten en OFI. Lamentable… pero cierto.

Convengamos que el “fútbol uruguayo” como ellos lo definen -y también nosotros por deformación o costumbre lo asumimos- (es decir, el de la AUF), tampoco se desarrolla en escenarios distinguidos e impolutos… ¡no! Muy lejos está de competir siquiera con las ligas profesionales de Sudamérica; y mucho menos con las postales que tenemos tan presentes en nuestras retinas del último Mundial y su entorno. Pero también es cierto, se la tiran de superiores si la comparación es con ese deporte que practican “los canarios” en el mismo Uruguay.

Futbol del interior 2 Foto Intendencia de Treinta y Tres

Por dos horas son los héroes del pueblo. (Foto Intendencia de Treinta y Tres)

De todos modos, esa es una situación que a los canarios de afuera ya no nos estresa, más bien nos da gracia. Incluso, llegamos a sentir un poco de lástima por ellos y su ignorancia acerca de esa actividad que tanto nos mueve. Aunque lo reconozco, aún me caliento cuando en las redes sociales se ríen porque el diez de tal equipo -lo vieron en la tele- tiene ocho kilos de más.

No está de más reparar en que, si hablamos de selecciones, la participación de nuestros combinados en las lides del interior, nos enamoran. Son un bálsamo para esos calores agobiantes de cada verano. Ofician de restaurador vital y sanador elemental para seguir caminado… y soñando con alcanzar lo más preciado que es el hermoso cetro al campeón que solo se llevará uno.

Estoy seguro que el mismo sentimiento se despierta en un minuano cualquiera, como en un salteño; de igual modo en un artiguense, arachán, canario del mismísimo Canelones o fraybentino, naturalmente también en un riverense o fernandino. Por más que entre cada tribu comarcal nos enfrentemos creyendo que nosotros somos los buenos y ellos los malos, y les queramos ganar a como dé lugar, hay una línea transversal que nos iguala y hermana en esa sensación que genera en cada época estival nuestra selección. ¡Y eso es hermoso!

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Futbol del interior 3 Foto Diario Hoy Canelones

A veces en el área no hay lugar para “chiquitas”. (Foto Diario Hoy Canelones)

Los del interior ya sabemos cuál es el camino al estadio, dónde está la cantina, y a qué hora empiezan a salir los primeros choripanes. Ya conocemos el sonido cuasi inaudible de los altoparlantes por dónde un locutor, tan fanático como todos, nos revela los equipos. Sin mirar hacia la tribuna, somos capaces de saber dónde está sentado fulanito y donde menganito. Y también, por intuición (en realidad a fuerza de aprendizaje), llevamos una camperita porque tenemos la certeza que para el segundo tiempo del partido de fondo refresca.

Pero la cosa no empieza ahí…, la llama se enciende mucho antes. Si jugás de visitante ese día es más especial aún porque significa aprontar todo con tiempo, meterte en esa historia tan especial desde la mañana o a más tardar al mediodía; ir al encuentro de la excursión, para disfrutar cada kilómetro a modo de previa; luego una pasadita por la plaza del lugar si hay tiempo, en seguida la ida al estadio, y allí en la cancha la espera al pitazo inicial de la brega de juveniles para dos horas después ver y alentar a los mayores.

Futbol del interior 6 Foto Futbol Florida

Los clásicos se juegan con los dientes apretados (Foto FutbolFlorida)

No nos damos cuenta, pero esa dinámica se expande por todo (o casi todo) el país, los sábados y los miércoles de enero, febrero y marzo (y a veces también abril). Mientras unos salen de Rocha para ir a Melo, al mismo tiempo otros emprenden el viaje de Durazno a Paso de los Toros, otros de Mercedes a Young, otros de Paysandú a Rivera, otros de Varela a Cerro Chato. ¡Es fantástico!

“¡Epa… que valoración tan exagerada y subjetiva!”, dirá un montevideano de esos que piensan que el mundo se termina donde no le alcanza la vista. Y capaz que sí, le podría responder yo o cualquiera que comulgue con esta religión del Santísimo Balompié Chacarero. ¡Pero que lindo sería que lo puedan vivir y experimentar algún día! Nosotros, los canarios de afuera, por suerte ya agendamos la primera misa para el sábado 14 de enero.

Futbol del interior 4 Foto Portal San Jose Ahora

A la pelota también se la cuida y se la mima. (Foto Portal San José Ahora)

 

 

“El fútbol del interior… lo es todo”

Rómulo Martínez Chenlo es un connotado periodista uruguayo con raíces floridenses. Actualmente desde el periódico capitalino La Diaria es el único -o de los pocos (seguramente el pionero)- que desde siempre y en los medios montevideanos le ha dado la trascendencia que merece el fútbol que compite bajo la égida de OFI. Consultado por SERRANO DEPORTES explicó qué es para él esto tan lindo que nos congrega verano a verano en las canchas de tierra adentro.

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Romulo Martinez Chenlo

Rómulo Martinez Chenlo en Mundial de Qatar.

“El fútbol del interior, para cualquier canarito, o canarote del siglo XX, es y fue todo. Fue allí donde todo empezó para nosotros, los adoradores de la globa, los que vemos el pabellón patrio en los colores de la camiseta del pueblo, los que sentimos que llegábamos al Centenario, a Maracaná o a Wembley la primera vez que nuestros mayores nos llevaron de la mano al estadio de nuestro pago. Y era, y es, estadio, aunque tenga cinco hileras de bancos de concreto apretado, aunque el alambrado olímpico sea de cinco hilos con piques que le sobraron, o que donó el tambero camino al arroyo”.

Futbol del interior 5 Foto La Diaria

El momento más ansiado… el del festejo de gol (Foto La Diaria)

“Me siento futbolista desde que mi conciencia me recuerda corriendo detrás de una pelota al costado de la cancha, cuando no había más gloria que mis padres, mi casa y la seguridad del regazo, piel con piel, que me iba soltando al mundo. Y eso es ni más ni menos por el fútbol del interior, el de nuestras selecciones, el de nuestro Mundial, que es tan Mundial como el de Qatar, aunque no tenga aire acondicionado ni VAR”, agrega.

“A veces hago un viaje a mi pasado, a los años más felices, y me vuelvo con una valija llena de cosas simples, cálidas y agradables. La mayoría de las veces esos viajes, pequeñas ensoñaciones atadas con alambre, son a mi infancia que algunos dicen es la patria, y ahí aparece una pelotita de plástico, el sol, la imponencia del estadio, tocando bocina desde el auto, una camiseta de algodón y franjas anchas, la caravana de los campeones y decenas de imágenes más que me pasan a 60 cuadros por segundo.

Mi primera señal de identidad y pertenencia colectiva me fue dada por unos vecinos inmensos literal y simbólicamente que defendían a la selección de mi pueblo”, rememora.

“Cuando Uruguay aún no había jugado y ganado los Juegos Olímpicos, cuando la Copa del Mundo Jules Rimet no era ni siquiera un sueño, ya había unos gauchos, vascos, criollos, y tanos de nuestros pueblos jugando campeonatos del mundo, pero en nuestro suelo, entre nuestros ríos y arroyos, en nuestros estadios. En 1922, hace más de 100 años se jugó el primer campeonato del Litoral y aquellos mercedarios campeones que defendían a la selección de Soriano, no sabían quiénes eran ni Nasazzi, ni Andrade, ni Juan Evaristo, ni Ochoita, ni Friendenreich, pero sabían el placer, y el orgullo, y la responsabilidad de vestir los colores del pueblo. Apenas pasaron dos, cuatro cinco años, y ya estaba el Sur, el Este, y el Norte, todo un país detrás de aquellas duras y pesadas pelotas de cuero marrón, vistiendo de camisetas y colores, nuestros pueblos, nuestras ilusiones”, reflexiona.

“Aunque ahora yo sea el abuelo que llevará a sus nietos a potrear en la pequeñísima explanada que da a la cancha, entre panchos superlargos, y tortas marmoladas espolvoreadas con azúcar impalpable, y pizzas de cumpleaños, siempre sentiré ese momento único de la música de los tapones chirriando entre el cemento, el perfume del linimento, con una notas del alcohol embebido en algodones, con que nuestros cracks de la vida, los que atravesarán el portoncito de la gloria o la desdicha para ser nuestro héroes o vaya a saber que llevan a nuestra camiseta, a nuestra selección al campo de la gloria”, esboza en una proyección-recuerdo que emociona.

Para él, “el fútbol del interior, el campeonato de selecciones del interior lo es todo. Todo”.

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Alejandro Romillo

Alejandro Romillo.

Noches de glorias y tristeza

Para nuestro colega Alejandro Romillo, coloniense de nacimiento y rochense por adopción, su amor por el fútbol “arranco en el verano del 71′, y le seré fiel toda la vida…”.

“Hace varios años, le pregunté a mi papá cuando fue la primera vez que me dejaron acompañarle al fútbol. Con mucha más memoria que la mía, me dijo que además de ir a la cancha, entré a ella a los revolcones con mi tío Arildo Romillo que era el arquero de la selección juvenil de Colonia campeona del Sur”, recuerda, y es como verlo. “Mi disco duro no llega hasta tanto recuerdo, pero con su respuesta me alcanza para saber que allí comenzó mi relación sentimental con el fútbol…”, explicó.

Esas remembranzas lo llevan a contar que “cada verano en mi Colonia del Sacramento, mi mamá me preparaba para una fiesta sabatina en la Plaza de Deportes o en el Estadio de Juventud, cuando era local. Y ser de los primeros en llegar a ver los dos partidos y en el mismo lugar de siempre, con los amigos de la fábrica donde trabajaba papá…, o le hacía comprar pilas nuevas a la vieja Spika de mi abuelo para escuchar debajo de la almohada y no molestar a nadie, todo el relato de Gino Walter Armani por Radio Real acompañado por Eduardo Burgel”.

“Eran noches de glorias y de tristezas… del pancho especial porque era en la cancha. Me recuerdo distrayéndome con los juveniles, pero luego darle tiempo de mi concentración a mis héroes de la selección mayor”, dijo a nuestra redacción.

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“Hasta el día de hoy espero el inicio del verano para conectarme con las camisetas más lindas, las de los pueblos identificados en esos vecinos, amigos o familiares que por 90 minutos se transforman en los defensores de todos quienes desearían estar en su lugar. El día que me digan que no se juega más un partido de selecciones, es porque el fútbol del interior entró en agonía y allí comenzará a morirse una gran parte de toda mi historia”, sentenció.

 

Foto de portada: El fútbol del interior se juega con el alma. (Foto: La Diaria)

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