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Polémica por la situación catastral del predio donde reside Gustavo Bares, candidato a la presidencia de OFI
El actual director de Obras de la Intendencia de San José e histórico dirigente quedó en el centro de la atención pública tras revelarse que el terreno donde vive figura ante Catastro con cero metros cuadrados construidos. El hecho impacta en la campaña rumbo al Congreso Eleccionario de setiembre.
El escenario político y deportivo del interior sumó un capítulo de fuerte repercusión mediática en las últimas horas. Gustavo Bares, ex presidente de la Organización del Fútbol del Interior (OFI) y actual candidato a retornar a la conducción del organismo, se encuentra en el foco de la controversia tras revelarse inconsistencias en el registro catastral del inmueble donde reside en la capital maragata.
La información, difundida inicialmente por el programa La Pecera (Azul FM, conducido por Ignacio Álvarez) y consignada por el diario Primera Hora de San José en un informe del periodista Diego Casco Dabosio, señala que el padrón urbano Nº 6666, ubicado sobre la calle Laura Cortinas, figura formalmente ante la Dirección Nacional de Catastro con una superficie de 348 metros cuadrados pero con cero metros de edificación declarada.
Estructuras sin declarar y valor catastral
A pesar de que la cédula catastral indica que se trata de un terreno sin edificación —con un valor catastral de $ 8.509—, imágenes aéreas y la documentación exhibida en el informe confirman la existencia de al menos tres estructuras dentro del predio, además de reformas y ampliaciones realizadas con el paso de los años. Esta disparidad incide de manera directa en la tributación correspondiente al inmueble.
La explicación del jerarca y el respaldo institucional
Consultado al respecto, Bares —quien se desempeña en cargos de confianza en la comuna maragata desde hace varios años y ocupa hoy la titularidad de Obras— reconoció habitar en el lugar y confirmó que las edificaciones no están regularizadas ante Catastro.
El jerarca explicó que no es el titular dominial del terreno, señalando que el predio fue ocupado originalmente por sus abuelos y habitado posteriormente por sus padres, tíos y demás familiares. Según los datos del Registro de la Propiedad, el terreno figura a nombre de cuatro integrantes de la familia Sarabia tras una sucesión inscripta en 2002. Bares argumentó que la regularización no depende exclusivamente de él y que su familia trabaja para solicitar la prescripción adquisitiva del inmueble.
En el ámbito político departamental, el edil del Frente Amplio Fabio Reyes cuestionó duramente la situación y exigió respuestas, mientras que desde el Ejecutivo departamental, el secretario general Leonardo Giménez ratificó el respaldo a la gestión de Bares, indicando que no se ha abierto una investigación administrativa ni se ha recibido una denuncia formal al respecto.
Un remezón político de cara al Congreso de setiembre
El impacto del informe genera un insoslayable azote a la precandidatura de Bares de cara al Congreso Eleccionario de la OFI, fijado para el próximo 19 de septiembre en Durazno. El dirigente maragato, que venía perfilándose con una ventaja considerable en la intención de voto de varias ligas para asumir la presidencia del organismo, enfrenta ahora un imprevisto flanco de desgaste público.
En la política deportiva del interior —donde la conducta personal, la transparencia y el peso de las gestiones públicas se examinan con lupa—, las aclaraciones sobre este tema resultarán ineludibles. El fútbol del interior no suele perdonar la falta de respuestas convincentes cuando las cámaras se encienden, y el desenlace de esta situación determinará si el hecho se diluye en el debate mediático o si compromete el tramo final de su candidatura.
El voto del interior: pragmatismo, diplomacia y cautela dirigencial
En la OFI, las dinámicas electorales no responden únicamente a discursos de campaña o alianzas previas. La dirigencia de las ligas departamentales y confederaciones suele actuar con un pragmatismo histórico ante las crisis o denuncias que salpican a los candidatos:
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El cálculo del costo de imagen: En instituciones que dependen de la articulación con los gobiernos departamentales y la AUF, las ligas cuidan la «salud institucional». Apoyar sin matices a una figura expuesta a un desgaste ético o legal genera reparos entre los dirigentes que prefieren evitar polémicas ajenas.
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El repliegue de los indecisos: En contiendas donde un candidato parece llevar la delantera, la aparición de un flanco débil lleva a las ligas neutrales a congelar sus definiciones oficiales a la espera de explicaciones públicas contundentes.
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La reconfiguración de alianzas: La dirigencia del fútbol del interior posee una memoria política rigurosa. Cuando un precandidato pierde tracción, las confederaciones competidoras ven una ventana de oportunidad para renegociar apoyos y ajustar posiciones de cara a las urnas.
El hecho deja de ser un mero trámite administrativo personal para convertirse en un activo de negociación política. Quien aspire a conducir el fútbol del interior no solo requiere ofrecer proyectos de desarrollo o infraestructura; debe garantizar, ante todo, una gestión blindada de sospechas en un ambiente donde las grietas de credibilidad cobran un alto precio electoral.
Desafío crucial: defender la credibilidad en la recta final
Frente a este escenario, la prioridad del precandidato será demostrar que no existió dolo ni ocultamiento, sino un proceso de regularización en marcha. Bares deberá abocarse de inmediato a convencer no solo a la opinión pública, sino principalmente a aquellos sectores y ligas clave que evalúan volcar su apoyo a su candidatura.
El dirigente maragato necesitará argumentar que esta situación era plenamente conocida dentro de su entorno, que responde a un trámite sucesorio y de prescripción familiar de larga data, y que ya se encuentra en vías de solución legal. De no lograr una explicación sólida y convincente ante la dirigencia del fútbol del interior, su credibilidad como aspirante a conducir el organismo máximo del fútbol chacarero quedará seriamente comprometida a pocas semanas de las urnas.
El peso del capital político frente a la crisis de credibilidad
Ninguno de los hitos políticos cosechados en el último tiempo por Bares pierden su peso institucional: su cercanía estratégica al presidente de la AUF, Ec. Ignacio Alonso, el respaldo del Presidente de OFI Sr Sebastián Sosa, la consolidación de OFI dentro del nuevo Estatuto y la histórica bandera de reivindicación en la puja por los derechos de televisión —donde se argumentó que el fútbol del interior, representando a millones, merecía una tajada acorde y no ser tratado como un actor secundario frente al fútbol profesional—.
Sin embargo, en el escenario electoral que se avecina de cara al Congreso de setiembre, ninguno de esos logros servirá de blindaje si no hay una respuesta pública inmediata y contundente.
En las ligas y confederaciones del interior, las alianzas no son un cheque en blanco. Si el candidato no logra argumentar de manera transparente que esta situación catastral era una circunstancia técnica ya conocida y formalmente en vías de regularización legal, los avances políticos construidos con la AUF corren el riesgo de desmoronarse. De no ofrecer explicaciones inmediatas que desactiven el flanco ético, el costo en credibilidad terminará eclipsando cualquier plataforma de propuestas, dejando al precandidato en una posición sumamente vulnerable a pocas semanas de las urnas.


