Nueva Palmira
Recibimos y publicamos del Club A Polancos
SILENCIO. DE PIE. AQUÍ ESTÁ POLANCOS.
Hace un tiempo, después de una derrota de nuestra institución, alguien decidió que ganar un partido no alcanzaba.
Había que humillar.
Había que señalar.
Había que hablar de “prepotencia”, de “poder”, de “estrategias sucias”, de “vergüenza”.
Había que proclamar:
“De rodillas el poder.”
Y hasta se animaron a sentenciar:
“La historia se les va terminando.”
Nosotros elegimos no contestar.
No porque no tuviéramos qué decir.
Sino porque en el fútbol existe un juez mucho más paciente, mucho más implacable y bastante menos interesado en discursos:
el tiempo.
Y el tiempo pasó.
La pelota siguió rodando.
Y hoy llegó el momento de contestar.
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PERMÍTANOS AYUDAR A TERMINAR AQUELLA NOTA
Decía aquella publicación que la historia de Polancos se estaba terminando.
Permítannos ayudar:
no se estaba terminando. Se estaba escribiendo.
Decía que Polancos había quedado de rodillas.
Permítannos corregir:
Polancos estaba tomando impulso para volver a levantarse.
Decía que determinados clubes debían unirse para terminar con nosotros.
Permítannos recordar algo elemental:
a una institución con casi cien años de historia no se la termina con una publicación, con una derrota ni con el deseo de quienes quieren verla caer.
Decían que queríamos ganar “como sea”.
No.
Queríamos ganar como finalmente ganamos:
trabajando, sacrificándonos, soportando, compitiendo y llegando hasta el último partido para definir un campeonato dentro de una cancha.
Y acá estamos.
CAMPEONES DEL FÚTBOL PALMIRENSE.
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No fue fácil.
Y justamente por eso vale tanto.
Este campeonato tiene el sudor de nuestros jugadores.
Tiene las horas de nuestro cuerpo técnico.
Tiene el esfuerzo silencioso de nuestros dirigentes.
Tiene el trabajo de colaboradores que jamás aparecen en una fotografía.
Tiene el aliento de nuestra gente.
Tiene las lágrimas de las derrotas y la alegría de habernos vuelto a levantar.
Porque perdimos.
Claro que perdimos.
Y seguramente volveremos a perder.
La diferencia es que Polancos sabe perder sin desaparecer.
Nos caemos.
Nos levantamos.
Y volvemos.
Una y otra vez.
Eso también es historia.
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A quienes festejaron aquella derrota de Polancos como si hubieran ganado un campeonato, salud.
A quienes proclamaron que había llegado nuestro final, salud.
A quienes confundieron defender institucionalmente nuestros derechos con “estrategias sucias”, salud.
A quienes creyeron que una derrota alcanzaba para ponernos de rodillas, salud.
Y a ese “verdadero pueblo futbolero” al que aquella publicación pretendió hablarle como si alguien pudiera adjudicarse su representación, también:
salud, pueblo futbolero de Nueva Palmira.
Porque el fútbol de Palmira no tiene dueño.
No pertenece a un periodista.
No pertenece a un dirigente.
No pertenece a un club.
No pertenece a quienes ganan hoy ni a quienes ganaron ayer.
El fútbol palmirense pertenece a todos sus clubes y a toda su gente.
Y Polancos es parte de ese fútbol.
Les guste o no.
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Hoy no queremos a nadie de rodillas.
Nosotros no entendemos el deporte de esa manera.
Al rival se lo quiere vencer.
No destruir.
Porque mañana volveremos a encontrarnos.
Porque sin Peñarol, sin Juvenil, sin Nacional, sin Agraciada y sin cada una de las instituciones que integran nuestra Liga, tampoco existiría el fútbol que tanto queremos.
Por eso no pedimos:
“De rodillas el poder.”
Pedimos exactamente lo contrario:
DE PIE.
De pie nuestros rivales.
De pie nuestros clubes.
De pie nuestro fútbol.
Y de pie Polancos.
Como estuvo durante casi un siglo.
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Hay frases que se escriben demasiado rápido.
“La historia se les va terminando.”
Quizás ahora comprendan por qué nosotros preferimos esperar.
Porque la historia no se anuncia.
La historia se escribe.
Y este año, nuestros jugadores acaban de
escribir otra página.
Una página que quedará allí cuando las publicaciones de las redes sociales hayan desaparecido.
Una página que dirá:
CLUB ATLÉTICO POLANCOS — CAMPEÓN PALMIRENSE 2026.
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Por eso ahora sí.
Después de todo lo que se dijo.
Después de todo lo que pasó.
Después de las derrotas.
Después de levantarnos.
Después del sacrificio.
Después de llegar hasta el último día.
Después de ganar.
Ahora sí…
Silencio.
Silencio por un instante.
Silencio, fútbol palmirense.
Y por favor:
DE PIE.
Porque aquí está Polancos.
El mismo al que dijeron que se le terminaba la historia.
El mismo al que quisieron ver de rodillas.
El mismo que siguió trabajando mientras otros escribían su epitafio.
El mismo que volvió a levantarse.
DE PIE.
AQUÍ ESTÁ POLANCOS.
EL CAMPEÓN DEL FÚTBOL PALMIRENSE.
Salud, pueblo futbolero de Nueva Palmira.
Y especialmente…
SALUD, FAMILIA TRICOLOR
La pelota siguió rodando.
Y la historia también.
CLUB ATLÉTICO POLANCOS
