FÚTBOL PROFESIONAL
UN REGALO DE NAVIDAD
Por Pedro Ramón Clavijo.
EL MENSAJE DEL FUTBOL. UN GRAN PARTIDO
Es simplemente un detalle. Acaso, para detenerse a leer, pensar y reflexionar. Estamos conmovidos, y es bueno quedarse un minuto con uno. Para ello, queremos, ubicarnos en el partido final de la Copa del Mundo de Clubes. Fue campeón el equipo de Real Madrid. Sin dudas. Es el mejor equipo del mundo. Incluye todo lo que se puede. Colectivo, inventiva, desequilibrio, actitud, confianza, desconfianza, fuerza; física, mental, moral.
Por eso ganó. A su frente el Kashima Antlers. Un desconocido equipo japonés, que lejos de salir a ser partenaire, le jugó de tú a tú, a quien resultaba ir por un mero trámite. Acaso como todos lo pensamos. Un equipo veloz, táctico, muy táctico, colectivo al 100%, concentrado y certero.
La información es breve y concisa. “Con un hat-trick de Cristiano Ronaldo, Real Madrid venció 4-2 al Kashima Antlers de Japón, que llegó a estar en ventaja y estiró el partido al alargue, pero el «Merengue» se consagró en el Mundial de Clubes”- no hay que ponerle mucho más, salvo que por pegarnos a la pantalla, terminamos mirando dos veces el partido, porque la repetición fue más linda que el vivo. ¿Por qué?. Porque en ella, fuimos capaces de observar detenidamente los detalles que se van en cualquier búsqueda de seguir por el resultado. Más, cuando uno cree que el resultado está puesto, antes de tiempo.
Acaso el Barcelona, y no creo que muchos más. No hay equipo en el mundo que al Real Madrid le juegue, igual a igual, como lo hizo Kashima.
Por momentos, el equipo japonés, fue demasiado defensivo. En otros, muy ofensivo. Le cerró caminos en los dos campos. Le presionó, multiplicó hombres, le quitó y le salió velozmente.
El juego de Kashima Antlers, fue una prueba tremenda para Real Madrid. Perdía, pasó a ganar, le empataron y sucumbió en alargue, porque la categoría merengue pudo más.

Sergio Ramos pareció que debió ser expulsado. Kashima Antlers lo aceptó con respeto. Como debe ser. Un verdadero mensaje. (90min.com)
EL DETALLE. Pero hubo un detalle que no es menor y que nos enseña a todos. Es bueno detenernos, puntualizar y aprender, más allá del resultado. ¿Dónde queremos llegar?. A la altura. Al respeto, al entendimiento de que quizás, esto es un espectáculo. Sergio Ramos se fue demasiado, o no fue para tanto, o simplemente se aceptó el error de un ser humano como el árbitro. Hubo autoridad, altura, educación, en una incidencia que en otro ámbito hubiese ido hasta mucho más allá.
Es fútbol, había mil pantallas, mil asesores, y un hombre para decidir. Nunca sabremos el porqué de la acción final. El formidable capitán español nos pareció que debió ser expulsado y continuó en el campo. El excelente equipo Kashima Antlers aceptó la decisión y mantuvo su dinámica.
¿Fue débil?. ¿Poco astuto?. ¿Falto de carpeta?. Nó. Enseñó al mundo como se actúa.
El partido continuó con el interés que tenía. El monumental Real Madrid siguió con su búsqueda, de equipo mortal y fiel al espectáculo. El genial Cristiano Ronaldo convirtió tres goles. La Copa quedó donde debía, porque se la llevó el mejor equipo.
Para que la paz, reine entre todos Para que el fútbol sea realmente un espectáculo. Para que nada nos saque de nuestros cabales y aprendamos a disfrutar de esto que es un juego. Bienvenido, éste. El juego, el detalle, la altura, educación y respeto. El mejor partido del 2016.
Es por eso, que en estas vísperas de fiestas tan sentidas en nuestro corazón, nos pareció, éste, el regalo más lindo.
FELIZ NAVIDAD.

