Rivera
El día que el árbitro ganó.
Por Freddy Silva
Fue un 14 de abril del año 1973. La selección riverense jugaba el partido revancha ante Flores por las semifinales del campeonato del Interior del año anterior.
En Trinidad ganó Rivera por uno a cero con gol de Jorge Vargas
La revancha, en el Estadio Atilio Paiva Olivera, el recordado partido de Emilson Carballo y fue empate a cero. Rivera clasificaba a la final del certamen que jugó luego ante Maldonado.
Valentìn Lemos, de Artigas, era el árbitro designado y no vino a actuar en el encuentro
Había llovido mucho en los días anteriores al encuentro y todos suponían una postergación, pero ese domingo, el sol brillaba y el estadio estaba repleto
El partido se demoraba porque había versiones encontradas que señalaban que Lemos ya estaba llegando, que venía en avión, que el taxi se había retrasado, en fin, el tiempo pasaba y la gente en el estadio comenzaba a impacientarse.
Apareció entonces la figura del Dr. Oscar A. Riera, que era oriundo de Flores, que había trabajado en la sociedad trinitaria y que había pasado a residir a nuestra ciudad, siendo incluso Director del Hospital, pero, además, había sido Presidente de la Liga de Fútbol en el año 1971
El Dr. Riera llamó a dirigentes de una y otra Liga y en la Sala de Sesiones que funcionaba en la Liga debajo de la Tribuna principal del estadio y les dijo “tengo la solución, el partido debe arbitrarlo Emilson”
Rivera aceptó y los visitantes expresaron – “si el Dr. Riera confirma que es un buen árbitro, nosotros también aceptamos”
Emilson Carballo era un árbitro riverense, que había sido jugador de fútbol, incluso en una oportunidad vistió la camiseta roja de la selección de Durazno, era folklórico, adicto al alcohol, pero, sin duda alguna, era el mejor árbitro de nuestra frontera.
Y entonces apareció Emilson, que no estaba en el estadio
Se cuenta que dormía plácidamente una siesta en su domicilio.
Pocos minutos después entraba a la cancha cuando el partido ya se había demorado más de dos horas y la gente, pacientemente sentados en la tribuna.
Cuenta: “ese día me llamaron y la gente de Flores, que había perdido jugando como local, aceptó que yo fuera el juez, fue mi mejor partido, estuve siempre al lado de la jugada y le mostré tarjeta amarilla al “Boca” Rodriguez y a Miguel Ángel Correa y a uno de ellos.
Pero no olvida la última jugada del partido cuando Miguel Cristech, el 10 de los trinitarios, pasó por Kelby Oroná y se quedaba sólo ante César Rodríguez Barboza pero Kelby le hizo una falta de atrás a dos centímetros de la línea del área penal, yo estaba al lado y nadie, absolutamente nadie reclamó porque varios pidieron penal pero me quedé parado en el mismo lugar que había sucedido la falta”
Es obvio que Emilson , durante todos los días que lo separaron de su desaparición física, recordó que al terminar el partido todos los jugadores de Flores corrieron hacia él y lo levantaron en andas y lo pasearon por la cancha.
El día que nos contó esta historia sus ojos se llenaron de lágrimas, miraba una y mil veces la imagen que había quedado perpetuada en una fotografía y en su imagen interna se reproducían cada una de las jugadas, pero, mucho más aquel final, con un equipo visitante eliminado del Campeonato y que fue quien se quedó en la cancha para pasear en andas al árbitro”
Luego, en el estadio y en el vestuario que hoy lleva su nombre, luce una fotografía con una leyenda donde reza …” Un juez que ganó” …

