En San José Lavalleja ganó la primera final al vencer con 1-0 con un gol en la hora de Andrés Berueta

Tiempo de lectura: 6 minutos

Por un Pelo

Rómulo Martínez Chenlo

Cuando la tensión era máxima, cuando los corazones explotaban porque el partido terminaba y podía pasar cualquier cosa, apareció el Pelo.


Que crack Andrés Berrueta, la consiguió, la llevó y con lo último  de ese corpachón gastado y usado la empujó a las redes, como hace 13 años cuando Lavalleja con su gol fue campeón del Interior ante Artigas en el 2009.


Esta vez aún no fue campeón pero con ese gol con el que Lavalleja terminó ganando 1-0 en el Casto Martinez Laguarda ante San José, los serranos se aseguraron que la semana que viene cuando termine el partido o serán campeones, si ganan o empatan, o lo peor que les puede pasar será ir a un alargue en forma de tercer partido, si los maragatos logran ganar por el marcador que sea.

Que fiesta. Que maravilla.

Como todo el mundo

Decí qué es una final del mundo. Bueno, estoy exagerando, si. Un poco, pero ni tanto. Para miles de nosotros, a escala ,está es una final del mundo. El razonamiento es simple, y puedo tener más poder de convicción que muchos. Ponele que somos un palo y medio en Montevideo, y un palo y medio en el resto del país. En todo el territorio nacional, la Organización del Fútbol del Interior tiene casi 700 clubes afiliados. Veamos, a 30 futbolistas por generación, exagerando redondeamos  100 futbolistas institucionalizados simultáneamente, entonces  tendríamos cerca de 70.000 jugadores en el momento en el que arranca el campeonato. No, claro que no lo juegan todos, apenas son seleccionados 40 o 50 por liga, pero si promediamos tres generaciones de fuertes seguidores, porque son los 50.000 que jugaron hace 20 años, o los 30.000 que se rasparon las rodillas hace cuatro décadas llegaríamos a  no menos de 200.000 personas que saben, que sienten, que vibran ,con, esta, nuestra Copa del Mundo.

Claro que esos 200,000 tienen hogar, tienen familia, tienen amigos, tienen enemigos, tienen compañeros, tienen vecinos tienen rivales. Al fin y al cabo, estamos hablando de medio país, qué vibra, siente, sufre, goza, se frustra, y cree en su camiseta Cuándo empieza la copa Nacional de Selecciones hay sólo  lugar para los sueños y las esperanzas para cientos de miles.

Cuando llega el final , son unas pocas decenas de miles a los que el corazón les late de otra manera, los que están esperando ese día, esa tarde, esa noche  con la emoción que sólo dan los grandes momentos de la vida.

¿Ustedes saben lo que es todo un pueblo esperando porque llegue el momento de una final? Claro que lo saben .Desde hace más de cien años nuestra nación y su entramado social se ha reforzado  en las más gloriosas emociones que nos ha dado el fútbol

El día amanece distinto, y la espera es sólo para que llegue la hora de ir al estadio,  caminando manso por el pueblo mientras te abraza el sol y los pasos si matizan con cebadas de mate, con risotadas con recuerdos.

El ambiente es único, es especial e irrepetible. San José, y Lavalleja han llegado al final de un largo camino que ya está jalonado de recompensas. San José fue campeón del Sur, y después se sacó de encima a Maldonado y Canelones.

Lavalleja fue campeón del Este, y después eliminó a Tacuarembó y a Florida.

Son equipos de jerarquía, de clase, y si antes de que comenzara todo cada quien se hubiese desprovisto de emociones, gustos y camisetas, seguro que muchísimos hubiésemos llegado a la conclusión de que San José y Lavalleja estarían entre los que llegarían lejos.

Foto Primera Hora.

La vida, el sol, las sombras

Las tribunas explotan. La gente está de fiesta. Los deportistas también. Es su día y lo saben. Cuando el sol ilumina la vida de los que estamos en el Casto Martínez Laguarda , el plantel completo de los jugadores de San José desenrolla una pancarta que con angustia  se pregunta ¿Dónde están? En referencia a la lucha por conocer  el final de los detenidos desaparecidos en la dictadura hace ya tristemente más de 40 años.

Como en una clase de tango, o de zumba, Portillo hizo dos pasitos para un lado, dos pasitos por el otro , vamos otra vez, dos pasitos para acá , dos pasitos para allá , y cuando los serranos ya habían perdido el paso y el compás  sacó un dedazo que se fue apenas afuera, mientras miles de josefinos estiraban sus ayes (ay-ay-ay) multiplicandos por miles en la tribuna principal. Todos domingueados , como si hubiesen quedado para encontrarse en el club, los maragatos y maragatas colman la tribuna principal del viejo Casto Martínez Laguarda.

Enfrente son cientos, los que han llegado desde las sierras, recorriendo esos 160 kilómetros de ilusión en excursiones y autos particulares con sus banderas y globos tricolores.

¡Dale papá!

Aquí no hay megafonías exageradas, ni cantos de barras .Hay gritos arcaicos y en pretendida defensa del pueblo. ¡Andate burro! ¡Sos un perro, 14! También las gurisas , las señoritas de antaño ensayan sus exclamaciones de sopranos de la cancha.¡Ojo nueve! ¡Que pegas , salame?

Hay mucho publico joven. Lleno de muchachas y muchachas que seguro hoy estarán en el liceo.

La primera llegada  aguda , peligrosa de Lavalleja fue  una trepidante internada de Germás Fernández por izquierda  que quedó de cara a Gonzalo Ruiz y su pelota se fue afuera.

Un minuto después fue el joven Espinoza quien pisó el área chica y definió de oportunidad por encima del travesaño josefino.

En los primeros quince la cosa fue de los locales, de los veinte para adelante el trabajadísimo equipo serrano empezó a desarrollar su juego ordenado desde Carlitos Corbo para adelante, y en base a velocidad ocupando los espacios laterales empezó a incomodar a los  locales. El crack de Nicolás Rebollo, porque en nuestros pueblos un zaguero también es crack, salvó por dos veces consecutivas su valla  cuando parecía inminente la llegada del gol lavallejino.

¡Dale Diegooooo que se puede , grita una voz aflautada  desde la tribuna principal,es para el canario Diego Torres que  acaba de rematar una jugada  en la que Portillo primero y el Chumbo Hernández después generaron extremo peligro para el arco de Gastón Hernández. Había cambiado la flecha de sentido y ahora el peligro de gol era sobre el arco del carolino que defiende a Lavalleja.

Foto Primera Hora

Nada suave ni sedoso

Divino arranque del segundo tiempo con ataques de un lado y del otro y los goleros a los revolcones. Gerardo Cano reforzó su línea atacante al sumar al Tanque Pablo Andrich, mientras que cabrera mantuvo su oncena de contenido muy ofensivo en wel que sólo tenía roles exclusivas de contención Daniel Martínez, y después al influjo del juego de Eduardo Chumbo Hernández que jugó un partidazo con sus pases clarificados , y la gambeta picara de Mauro Portillo, se sumaban Diego Torres, Pedro Vico, Navia, y German Alayon.

También Lavalleja dio el tono de equipo que quiere todo cuando sumó al histórico Andrés Pelo Berrueta, sumándose a Marcelo Martínez,  German Fernández, y Pablo Andrich. Para completar a los mejores delanteros, Gustavo Cabrera colocó en el local a  Santiago Gaspari, y al gran goleador Pablo Cabrera .

Como si fuera el tronar de una locomotora la tribuna empezó a bufar empujando a los locales.

El final del partido era todo maragato, las ganas, el juego los ataques, y las jugadas de gol como aquella que armada por Pablo Cabrera, y Eduardo Hernández, y terminó en terrible zapatazo de Daniel Martínez que sacó al córner en enorme vuelo Gastón Hernández.

Pero apareció el Pelo. ¡Que no saben quién es el Pelo? Andrés Berrueta , el crack, el eterno campeón, el gran goleador. El reloj dice que estamos llegando al tiempo estipulado. El veterano goleador se filtra en el área, parece que va a sucumbir, pero de de puntin le pega y manda la pelota a las redes. Es el acabose, porque entre festejos y protestas, aparece la tarjeta roja para el goleador, y un remolino  terrible que envuelve  al árbitro Sotelo.

1 a 0 y pelota al medio. Son expulsados Andrés Berrueta, y después el técnico Gerardo Cano y después de un tiempo interrumpido por la alta tensión, San José buscó desesperadamente un empate que no llegó.

Una maravilla de final.

Una final del mundo.

La semana que viene en el Juan Antonio Lavalleja, en el teatro de las sierras se definirá todo. Los invitamos a estar allí, al fin y al cabo Minas queda mucho más cerca que Catar.

*Publicado originalmente en La Diaria

 

 

 

 

futbolflorida

Blog de fútbol de Florida y del interior de Uruguay

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: