Apertura A
28 años de Boquita
OFIF OFICIAL
Referencia: 28 años después
Casi tres décadas atrás, lógicamente, ninguno de los pibes del Fútbol Infantil que cada fin de semana se ponen orgullosamente la auriazul en nuestra OFIF había nacido, como tampoco (incluso) algunos de los que llegarían a la cita con la gloria de una Copa Nacional de Clubes, esa que se venera en el Complejo Boquita, ni tampoco vario@s de eso@s hinchas que con desafiantes bengalas azul y oro han festejado a lo largo y a lo ancho del interior profundo. Es que Boquita constituye un caso muy particular, casi inédito para las costumbres futboleras; fueron niño@s (y en buena medida) lo siguen siendo sus primeros referentes. Y detrás de los niño@s recién llegaron los adultos, que también marcaron cosas que escapan al manual a que se apegan generalmente los clubes de fútbol. Porque, con menos de tres décadas generalmente aún se está soñando con una cancha modesta para los entrenamientos o se siguen reuniendo en las solidarias casas de sus dirigentes, para a partir de ahí recien entrar a alucinar con glorias deportivas de las grandes, de esas con que algunas instituciones que superan el siglo de existencia aún incluyen en el Debe de sus memorias. Porque Boquita ha sabido saltearse etapas hasta lógicas en el historial de un club, ayer nomás fueron sueños y hace tiempo que son incontrastables realidades. Cuando no se entienden algunas cosas, lo más recurrente es decir que son dignas de que algún sicólogo o especialista las estudie y explique, aunque seguramente no será fácil explicar esta especie de milagro deportivo. O será como lo resume ese icónico «trapo» que acompaña a sus representativos en todas las canchas: » Solo entiende mi locura quien comparte mi pasión»
Salud al Boquita de los logros milagrosos, aunque más que estamos seguros de que los milagros no existen y, que al final, todo es el resultado del sacrificio, el esfuerzo, el convencimiento y hasta de la rebeldía de mujeres y hombres que, en el caso de Boquita, tuvieron como referentes iniciales a lo@s niño@s de Sarandí Grande
