Clausura A
«La sociedad está mal»
NUEVAMENTE INCIDENTES
Indudablemente que como sociedad estamos mal, que seguramente habemos algunos que no debemos estar en los espectáculos, pero hay que consignar hay es inmensa la mayoría de gente que quiere y debe ir a las canchas de fútbol, porque es un espectáculo al que no deben concurrir los que van a promover desórdenes.
La respuesta siempre es la misma; «como sociedad estamos mal» o «es un flagelo que no se puede controlar».
La fuerza pública no ingresa, ni da apoyo a los espectáculos deportivos, si no es pago mediante. Hoy estamos discutiendo la Ley del Deporte si los entrenadores capacitados entran o no a la cancha. Los dirigentes libra una batalla que está llegando al parlamento para evadir primero y modificar una ley que seguramente -como todas- tendrá objeciones para realizar, pero el foco no debería estar en el tema de la licencia que debe contar el entrenador, sino en procurar lo que no tenemos que es la seguridad en las canchas. El fútbol del interior mueve casi 700 clubes , nuclea a miles de jugadores en masculino y femenino que en muchas ocasiones se ven desamparados cuando hay violentos que no aceptan derrotas descargando toda la ira sobre el rival.
También están las instancias donde los comunicadores llevamos la peor parte, por mostrar y denunciar a los «hinchas» que acosan constantemente a los que no responden a sus preferencias. Hay un instrumento que está a disposición de los clubes que hace muy poco tiempo Senade le recordó a OFI, que es comunicar al Ministerio del Interior las personas que promueven desmanes.
Hay una nómina de más de mil, que tienen vedado el ingreso a los escenarios por hasta 15 años, que el día del espectáculo deben informar su paradero. No les está generando antecedentes judiciales, pero no pueden entrar a la cancha.Un decreto de enero de 2021 fijó sanciones de medio año a un año si la conducta es considera “leve” (cuando no hay mayores riesgos para la salud de terceras personas, no implica alteración de los espectáculos o no se producen daños materiales), entre uno y cinco años si la federación deportiva considera “grave” la conducta (cuando sí hay riesgos para la integridad de las personas, se altera el evento o hay daños), y entre cinco y 15 años si es “gravísima”. Allí se especifica que es por tenencia o disparos de armas de fuego y participación en delitos como homicidios, lesiones graves o gravísimas, secuestros, rapiñas, copamientos, proxenetismo o delitos sexuales. La reincidencia o reiteración se consideran agravantes y aumentan la pena.
Repasemos: la Ley de Urgente Consideración (LUC) de julio de 2020 incluyó dos artículos sobre el derecho de admisión y el derecho de exclusión en el fútbol, que modifican artículos de la ley de 2017, aunque no hay cambios radicales. En el primer caso se incluye entre los impedimentos para que un hincha no sea admitido comportarse “de manera violenta” en las inmediaciones de un estadio, ir a un partido “bajo los efectos del alcohol o de estupefacientes de cualquiera naturaleza”, tener antecedentes judiciales por delitos o faltas vinculadas a hechos de violencia en espectáculos públicos y estar incluido en los registros de impedidos”.
En cuanto al derecho de exclusión, esto es el derecho a retirar a un espectador, es por ocasionar molestia “a otros espectadores”, comportarse “en forma violenta” o alterar el desarrollo del espectáculo, participar en hechos “con apariencia delictiva”, incumplir con medidas de seguridad y encontrarse incluido en el registro.
El decreto de 2021 profundiza las razones para estar en la lista negra. Se establecen, entre otras: “Configurar una conducta violenta o agraviante, tanto física como verbal, que tuviere vinculación con una actividad deportiva”, “el ingreso no autorizado al campo de juego”, “el incumplimiento de normas o protocolos de seguridad o sanitarios”, “ingresar, facilitar el ingreso o utilizar artículos de pirotecnia o de animación no autorizados”, “colocar artículos de pirotecnia o de animación en lugares no autorizados”, “la emisión, divulgación o difusión de declaraciones o manifestaciones agraviantes o amenazas», “facilitar entradas, medios de transporte, o proporcionar asistencia económica o material, directa o indirectamente, a personas o grupos que manifiesten comportamientos violentos”.
Antes que sea tarde, en Florida debemos hacer algo.
















































