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Las contradicciones de OFI.

 

Punto Neutral

Ni entre tantas indecisiones ni como un simple show televisivo

Mientras en primera instancia el presidente de O.F.I. Prof. Mario Cheppi no hacía más que confirmar lo que la semana pasada había sido resuelto en la sesión del Consejo Ejecutivo de la Organización de suspender para este año el juego de las Copas Nacionales A y B de clubes no descartaba a la vez la disputa de un torneo de similar índole.

Lo de la cesación para 2020 del máximo certamen de clubes del interior fue refrendado mediante un comunicado oficial (Circular) firmado por el mismo Cheppi donde en ninguno de sus párrafos se menciona esa posibilidad. Es cierto que sería un campeonato especial donde los clubes actualmente en la divisional A no tendrían la obligación de participar como sí la tienen cuando se trata de la Copa Nacional. Es decir, desde lo supuesto, sería un campeonato relativamente oficial, algo así como para despuntar el vicio. Aparentemente los clubes participantes contarían con apoyo económico.

Ahora, ¿a cuenta de qué tendría objeto llevar adelante este campeonato? ¿Este apreciable desnorte es producto de  un deseo personal expuesto con la mejor de las intenciones por parte del presidente, es una idea conjunta del Ejecutivo o es a influjos de presiones que poco menos obligan a O.F.I. a que promueva alguna actividad?

Las interrogantes, suspicaces si quieren, aparecen sin que se las llame sólo con mirar objetivamente el estado de situación que ofrece a la fecha la emergencia sanitaria. Por más optimistas que seamos, aunque nos cueste convencernos por fuera del deseo de que sea mañana, al fútbol del interior para volver a pleno le llevará un tiempo prolongado, más quizá del que supongamos tomando en cuenta la opinión de  los que realmente saben.

¿Es lógico que O.F.I. entorpezca con este campeonato  a los de aquellas Ligas que puedan estar llevando adelante sus programas futboleros domésticos?

Aunque haya Ligas que han anunciado no tendrán este año actividad oficial  local- al momento sólo  las de Mercedes y Salto- suponiendo que en un par de meses todo volviera a la normalidad: ¿Es lógico que O.F.I. entorpezca con este campeonato  a los de aquellas Ligas que puedan estar llevando adelante sus programas futboleros domésticos?

A pesar de que esto que sigue pueda parecer tremendista es una quimera admitir que el fútbol del interior consiga regresar hasta tanto no deje de ser obligación cumplir por lo menos en parte del protocolo sanitario. Los ítems prioritarios: No tener que realizar los test del corona y sí poder contar con público en los partidos. Sin resolver eso debería resultar unánimemente claro creer que no es imposible. Una cosa es el anhelo y otra la cruel realidad por la que no sólo sufre el fútbol. Esta deducción puede dar pie a pensar que ese apoyo económico del que habla el Prof. Mario Cheppi permita a unos pocos clubes de entre los 600 que compiten a lo largo y ancho del interior de nuestro país, costear los testeos. Ahí asumimos que nos la gana.

Pero tras cartón –y esto cabe para el fútbol del interior en general, del profesional que se ocupe otro-: ¿En cuántas canchas se puede garantizar jugar a puertas cerradas o con ingresos limitados sin que en los hechos sea violado el protocolo? ¿De cuánta guardia de seguridad hay que disponer? Esa misma que en épocas normales reducida al mínimo indispensable origina junto con los árbitros un desembolso económico siendo motivo de preocupación en todos los clubes sin excepción.  ¿Cómo evitar que de no poder entrar a la cancha la gente mire subido a los paredones?  ¿Se despliegan todas las fuerzas del orden para evitarlo?

¿En cuántas canchas se puede garantizar jugar a puertas cerradas o con ingresos limitados sin que en los hechos sea violado el protocolo?

Aparte de todo esto relacionado con infraestructura y logística surge otra inquietud con visos de curiosidad apuntada a la esencia. Para los aficionados, en particular los hinchas de los eventuales participantes, dejemos de lado a los del fútbol en general: ¿Cuál ha de ser la gracia, por lo menos para los que suelen ir a la cancha, de seguir al club de sus amores por televisión supeditados a cuando, una vez cada tanto,  le toque a su equipo ser televisado?  Además en estos entornos  nos cuesta imaginarnos la entrega de un trofeo o el festejo de un campeonato, sin público al costado de la cancha.

«Nuestro fútbol del interior, pobre pero nuestro y genuino»

Y no nos digan que van a hacer como algunos clubes alemanes y uno que otro español, que se hacen trampas al solitario poniendo fotos –algunas pocas- de hinchas en las gradas  para disimular el vacío complementado en algunos casos con la amplificación de sonido ambiente de tribuna llena. Si esto, dicho con el mayor de los respetos, es válido como motivante, sin dudas vamos camino a la robotización. La ingenuidad elevada a la enésima potencia que ni en el campito. Claro que las cuentas bancarias de los que entran a esas canchas dan como para admitir cualquier extravagancia.  Volviendo a esta si se quiere aldeana realidad tratemos, dicho desde esta apenas  mirada de aficionado, que nuestro fútbol del interior, pobre pero nuestro y genuino y con el que nos acostumbramos a “sufrir” y disfrutar, no deambule entre tantas innecesarias indecisiones ni tampoco se transforme sólo en un simple show televisivo.

 

Alfredo Zaldúa (Semanario EL ECO/G.I.E.F.I.)

Foto Portada de Oral Deportiva

 

 

 

 

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