Que no se pinche la pelota.

Punto neutral

Después de un 2020 tan particular y un inicio de 2021 no muy diferente no me queda más que aunar conceptos.

Excepto el cambio en el cuentaaño del cero por el uno, la pandemia con sus riesgos e incertidumbres no sólo sigue sino que se ha agravado. Todos somos conscientes, o deberíamos serlo, de las tristes consecuencias y sus derivaciones. Comparativamente ante tantas otras prioridades pensar con preocupación en el fútbol se me ocurre banal. Pero, como parte de mi tarea en este medio es informar y opinar de él lo haré como de costumbre.

No se imaginan lo que fue para todos los que lo hacemos, escribir o hablar de fútbol sin que hubiera fútbol como pasó en gran parte de 2020. Igual a título personal reconozco no dejó de ser un interesante desafío. La paralización permitió abordarlo desde otras perspectivas. Toda crisis sirve para reconsiderar, reformular, replantear, darse el tiempo para corregir, ese tiempo que en plena vorágine escasea generando  movimiento por inercia o manteniendo la creencia en aquellos de que así creen, muchas veces por conveniencias o diferentes delirios personales, que la continuidad sin freno es sinónimo de que todo anda bien, que el sistema es el acertado, sin evaluar resultados efectivos.

Decir resultados efectivos no refiere a los que se consiguen dentro de una cancha, sino esos que entre los que se dan por cumplidos con que haya ruido a costa de quien sea dándoles lo mismo trino de ruiseñor o graznido de cuervo. Y en este proceder hay que reconocer que la AUF y la OFI atadas con un hilo de coser no lo cortan. En diferentes escalas pero con iguales procederes. En ambas primando la razón de la sinrazón. Jugando más afuera que dentro de la cancha. Campeonatos más de dirigentes que de jugadores. Golpeando escritorios, tejiendo intrigas, sembrando mezquindades, haciendo a su antojo, improvisando, sacando sus provechos, cualquier cosa menos cumplir con el fin que hace a la razón de su existencia: poner lo mejor para que literalmente se patee la pelota, efectivamente y, dentro de lo que debe ser un divertimento como juego que es el fútbol, se haga con sentido serio. Y aquí me detengo en OFI. Por ser amateur no tenía las urgencias que podía tener AUF desde lo profesional. Los directivos regentes en “organizar” el fútbol del interior, excéntricamente se aburrieron de andar de tarima en tarima con sus discursos tan repetidos como inexactos, creando falsas expectativas, jugando a la lotería y lo peor es que lo siguen haciendo, hundiéndose cada vez más, desaprovechando el tiempo de reconstruir. 

En 2020 cumplieron con los compromisos adquiridos, por ejemplo los televisivos, los que de forma inadmisible no admiten la excepcionalidad de un paréntesis cuando la preocupación siempre debió y, a esta altura, debe seguir estando centrada en otras causas comunes. Preocupación desoída por el máximo organismo que sin embargo en el 99% de las Ligas, por razonamiento propio de ellas mismas, sí hizo que no tuvieran competencias en 2020 y que por la misma situación sanitaria todavía no pueden programar con certeza su actividad 2021. Sin embargo OFI, ahora dignándose a bajar un cambio en cuanto a la fecha, sigue insistiendo en organizar la Copa de Selecciones correspondiente a este nuevo año y a las Ligas y a los clubes que las componen que las parta un rayo. Claro que para que esto fructifique OFI necesita que de alguna(s) Liga(s) aparezca la complicidad estando siempre la excepción que justifica la regla aunque después, según caiga la suerte, desde esas mismas se escuchen los lamentos. El asunto es como intentar ser rey por un ratito.

Es cierto. A pesar de todo, OFI consiguió llevar adelante sus competencias, excepto la Copa de Clubes. Logró su cometido, dentro de un divague mayúsculo, un actuar mediocre, diciendo y desdiciéndose en una desprolijidad total y no por culpa de la pandemia.

En este incipiente año 2021 sólo queda desear recapacitación. OFI está a tiempo. En lugar de seguir con sus nubes de humo jugando a la marchanta, que se pare con los pies sobre la tierra y actúe con la sensatez y el equilibrio que impone la realidad. Que ejercite la paciencia de la espera.

Que no haga que se pinche la pelota.

 

Alfredo Zaldúa (Semanario EL ECO/G.I.E.F.I.)

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Blog de fútbol de Florida y del interior de Uruguay

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