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Mirada extra

Por Alfredo Zaldúa

¿Cuál es el apuro?

Dejando de lado todas las hipótesis que se entretejen como motivadoras de que el corona virus se transformara en pandemia y que en este mundo cada vez más miserable no da para dudar mucho de su veracidad aunque no viene al caso profundizar en esto ahora, no se puede negar que la enfermedad se instaló entre nosotros provocando la toma de precauciones que permitan superarla con la mayor prontitud y menor gravedad posible.

Por lo tanto mientras por razones de compromiso ético y solidario cumplimos con las disposiciones propias de la emergencia se nos hace propicio aprovechar el tiempo para analizar y buscar sacar conclusiones siempre desde una posición bienintencionada.

Dentro de mentes comprensivas lo malo nunca es tan malo si se sabe aprovechar. Para muchos aficionados a algo de aquello que se ha visto paralizado por este trance parece que se les acaba el mundo no preocupados por la epidemia sino por no contar con la posibilidad de apetecer sus gustos por ejemplo de entretenimientos que pasan por los deportivos, artísticos, sociales, etc. Ahora bien antes de lamentarnos cargados de aburrimiento es bueno dentro de lo tremendo de la situación y sin dejarse arrastrar por la psicosis aprovechar este tiempo que por ahí tenemos ahora y que solemos carecer dentro de ese inexplicable vértigo con que transitamos la vida.

Tiempo para reencontrarnos desde distintos puntos de vista incluso con nosotros mismos.

Tiempo para detenernos en ese plan o ese proyecto que por hache o por be siempre nos va quedando en carpeta. Nada es casualidad. Dentro de un mundo cada vez más competitivo donde el objetivo es sobresalir como mejores entre una diversidad por ejemplo de juegos con mayores o menores complejidades, como uno más está también la vida. La triste realidad con esta última es que la juguemos tan mal y lo peor es que no queremos o no nos interesa aprender sus reglas.

Asociando el momento por el que nos hallamos atravesando y el fútbol, cuando obligada la pelota ha dejado de rodar, remitiéndonos a nuestro ámbito entendemos que para sus conductores este tiempo lejos de resultar ocioso debería ser el apropiado para replantearse funcionamientos estructurales aprovechando para agudizar el ingenio buscando repotenciar campeonatos cuyos formatos al momento resultan obsoletos, de duración interminable produciendo el desinterés y aburrimiento mayoritario de los aficionados y hasta de los propios jugadores.

Por supuesto que estos conceptos van pensando especialmente en O.F.I., aunque la A.U.F. tampoco queda por fuera pero con otras realidades por lo tanto es harina de otro costal. Pero parece ser que han preferido desperdiciarlo dedicando todo el “esfuerzo” en apostar a la lotería pronosticando eventuales fechas de reanudación de las competencias.

¿Con qué necesidad? ¿Cuál es el apuro? Sólo crear confusión porque es algo que se regularizará cuando el curso viral haya dejado de ser crítico y el entorno sanitario permita a las autoridades gubernamentales anunciar la vuelta a la normalidad.

Por supuesto que el deseo es que sea cuánto antes pero la esperanza de celeridad se prioriza en que los afectados se recuperen y el resto quede fuera de peligro y no porque nos falta el fútbol. Es innegable que cuando regrese será bienvenido por él pero especialmente por el significado de que muchas otras partes de nuestros quehaceres diarios con sus pros y sus contras también han vuelto a la costumbre.

A partir de ahí, de cuando sea, es dar 15 días y arrancar. Y si no se puede, no se puede. Punto y a otra cosa. Lo llamativo es, y de ahí nuestras dudas que cuando se produzca el retorno sea con algunas innovaciones de un futuro más promisorio, que parecería ser que el Ejecutivo de O.F.I. no tiene la osadía de tomar medidas pensando con cabeza propia. ¿Viendo como venía la mano tenía necesidad para suspender de aguardar una ordenanza del Gobierno? ¿Qué se ganaba con jugar el sábado si en un ciento por ciento se decantaba que la paralización iba a llegar impidiendo hacerlo en este y hasta no se sabe cuándo? Ni siquiera pensar en jugar a puertas cerradas, medida adoptada en principio por la A.U.F., por el simple hecho de que en el interior las muchas o pocas recaudaciones son una de las fuentes de ingreso para las Ligas.

Sembrar incertidumbre al santo botón con el único resultado de tener en ascuas a Ligas cuyas selecciones debían viajar con todo lo que ello implica dentro de una competencia que la propia Organización predica sea organizada valga la redundancia. Como tal, a manera de ejemplo, la de Paysandú tenía programado que la suya partiera hacia San Carlos a la hora 14.00 del viernes para jugar el sábado con Maldonado. Un poco las propias Ligas acertadamente fueron las que presionaron para que O.F.I. se decidiera postergar. ¿A tal punto somos hijos del rigor? ¿Hay tantos intereses comerciales que impide a este Ejecutivo adoptar medidas por sus propios medios cuando estas se caen de maduras?

Si bien no creemos que el Ejecutivo de O.F.I. carezca de capacidad intelectual y sentido común este y otros procederes siguen evidenciando cierta inseguridad aun en aquellos casos donde el contexto exime de la necesidad de un empujón ajeno.

No da para más. Después de todo, en una realidad extrema como en la que por estas horas gira el mundo no da para ubicar al fútbol en tan primer plano. Esta es apenas nuestra opinión con el respeto hacia todas aquellas que se presenten opuestas surgidas de visiones diferentes.

Alfredo Zaldúa (Semanario EL ECO/Mediacancha-89.1 FM Palmira Comunitaria/G.I.E.F.I.)

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Blog de fútbol de Florida y del interior de Uruguay

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