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Punto neutral.

Si no existiera la TV

Todo el mundo del fútbol demuestra estar atado con alambre

La Federación Alemana de Fútbol con el aval del gobierno nacional ha resuelto reanudar la Bundesliga suspendida en su momento por motivo de la pandemia.

Dentro de los protocolos a seguir se halla la realización de los respectivos test a todos los jugadores como forma de asegurar no ser portadores del coronavirus.  Aquellos que resulten positivos son aislados para que cumplan con el tratamiento de recuperación. Este procedimiento ya fue llevado a cabo cuando se habilitó la etapa de entrenamiento los que como ya es de conocimiento también habían sido suspendidos supeditando, como ha sucedido en un 99% del planeta en que los campeonatos quedaron paralizados,  a que los jugadores siguieran la mantención de su estado físico de manera individual. En esta primera instancia de vuelta a las prácticas 10 fueron los jugadores que dieron resultado positivo. Para el antes de rodar formalmente la pelota muchos son los requisitos preventivos a cumplir e incluso dentro de la cancha no podrá haber apretones de manos, ni fotos en conjunto, aparte de que los partidos serán sin público. ¿Pero qué pasa con el juego en sí mismo? ¿Cómo se evita el contacto en un deporte que lo tiene? Las zonas delimitadas para evitarlos es imposible de ser trasladadas al juego salvo que se haya transformado en un  nuevo deporte. Todos quienes participen de entrenamientos o partidos serán controlados una vez por semana. ¿Y si alguien que participó de un partido al momento del control posterior da positivo? El control garantiza un estado momentáneo pero no inmunidad. Es elemental suponer que siguiendo los procedimientos no alcanzará con aislar a él o los eventuales  portadores sino que una vez comprobado este detalle inmediatamente deberán entrar en cuarentena titulares y suplentes, técnicos, asistentes, árbitros y todos aquellos que de una manera u otra sean parte de cada cotejo que atraviese esa disyuntiva. Por más primer mundo que sea muchos son los clubes urgidos en volver a jugar como forma de resolver su situación económica ya que al estar inactivos no reciben los millonarios aportes por derechos de televisión (300 millones de euros en total) los que de no llegar rápido los enfrenta a la banca rota. La Federación después de deliberar y acordar con las autoridades gubernamentales ha resuelto la fecha de recomienzo para el 16 de mayo. Faltan 9 fechas y en principio hay interés en finalizar a fines de junio, principios de julio. Si todo marcha bien, y no deseamos lo contrario, aunque sea una maratón por ahí los alemanes llegan al objetivo. ¿Y si no? Que dos planteles nomás deban volver a la cuarentena. El campeonato no será muy organizado que se diga. Un paso para adelante y dos para atrás.

¿Y los ingleses?

La Asociación de Jugadores de la Liga Inglesa, algo remisos en que se reanude el campeonato pero con clubes que también por intereses económicos de lo que paga la televisión presionan  por la vuelta, propone como solución preventiva jugar partidos más cortos en duración y con más cambios. Sinceramente, no reniego de ser poco lúcido pero esto no parece ser muy convincente como medida válida para evitar un contagio. Es hacerse trampas al solitario.

Los 5 cambios

La F.I.F.A. aprobó la realización de hasta 5 cambios por partido como medida excepcional hasta la vuelta a la normalidad. Por un lado el argumento dentro de quienes lo solicitaban estaba la de hacer más breve y rotados los momentos de contacto. Explicación tan sin sentido como la de jugar partidos de menos duración. Otra de las posiciones que pretenden explicar esta medida es la de evitar posibles lesiones teniendo en cuenta el sistema limitado en las formas de entrenamiento y el corto período entre la larga paralización y la el regreso al juego activo. Esto también lleva a reflexionar con qué clase de fútbol nos vamos a reencontrar  aunque sólo sea un reglamentación de duración limitada y vuelve a quedar en evidencia que lo que sólo importa es la parte económica. El cambio como necesidad o estrategia queda sin efecto. Si es para que el período de contacto entre los protagonistas sea menor está imponiendo a cada técnico realizar todas las variantes  por sobre si lo entienden pertinente o no, de lo contrario esta circunstancial nueva regla no tiene sentido. En cuanto al otro razonamiento, con más asidero, lleva también a reflexionar sobre qué necesidad hay de pretender que los partidos tengan el mismo ritmo de vértigo con los que se disputan en épocas normales. ¿No pueden ser jugados a ritmo más lento hasta que se vaya recuperando el estado físico óptimo?

Con esto salta otra evidencia. La de que en qué se ha convertido el fútbol o, mejor dicho, qué se pretende de los deportistas, futbolistas y de deportes varios, dónde se busca que el atleta más que un ser humano compitiendo normalmente sean máquinas próximas al robotismo.  Las exigencias son extremas y a como sea hay que cumplir con los compromisos sin importar hasta qué punto puede ser capaz de resistir una persona, por más deportista que sea, por mandato de  «patrones»  y de una especie que se autoproclama racional en contraposición al proceder de los llamados animales irracionales. Lo curioso es que los supuestos faltos de razón, léase animales a secas como se les suele identificar olvidando que el hombre también lo es aunque con otras supuestas «facultades», saben administrar sus energías sin salirse de sus dotes naturales. Entonces ¿quién es quién?

En conclusión

Después de todo esto sería más honesto dijeran lo que importa es la plata, nos arriesgamos y que sea lo que Dios quiera. 

Y los comentados son sólo algunos pocos ejemplos. A excepción de las Ligas de Bélgica y de Holanda que sin terminar sus torneos dieron por cerradas sus temporadas, la mayoría de las “grandes Ligas” europeas, Española, Italiana, etc. no tiene un panorama diferente a la de alemanes y británicos. Ni pensar cómo sobrevivirían de no haberse inventado la televisión. Y en este comentario nos hemos ocupado del primer mundo. Ese que se supone tiene otras manijas de dónde agarrarse. Qué queda para nuestro tercer y  en particular el fútbol uruguayo ya precario crónico sin pandemia. El que también clama por la vuelta y por el que nos duele su ausencia no tanto por el juego sino porque es una fuente de trabajo, de ingresos mínimos en la mayoría pero trabajo al fin, atravesando ahora por estos barquinazos por los que también se bambolean tantos otros sectores laborales.  Quizás esto sirva para reacomodar algunos tantos dentro de este mundo donde el fútbol tiene el suyo propio, con sueldos de cifras rayanas en lo obsceno donde el equivalente a un minuto da para que cualquier ser normal viva un mes, hoy desnudo ante una realidad  que muestra cómo en su totalidad, en mayor o menor medida, está atado con alambre.

 

Alfredo Zaldúa (Semanario El Eco/G.I.E.F.I.)

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Blog de fútbol de Florida y del interior de Uruguay

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